19 de julio de 2019, 22:28:16
Internacional


'Muerte a la diversidad': una ola de delitos de odio recorre EEUU tras la victoria de Trump

Por Víctor Rodríguez


Mairah Teli, profesora de 24 años de artes lingüísticas en Dacula High, encontró el pasado viernes una nota en su mesa en la que se leía “tu pañuelo musulmán ya no está permitido. ¿Por qué no te lo atas en el cuello y se cuelgas con él? Fdo: América".

El pasado miércoles, Southern Poverty Law Center, organización no gubernamental encargada de la defensa de los derechos civiles, emitió un informe en que se denuncia una oleada de crímenes de odio cometidos entre el 9 de noviembre, día después de las elecciones, y el 14 de noviembre. En total se reportan 437 actos de odio y hostigamiento, en muchos de los cuales se había referencias directas a la campaña de Trump y los eslóganes utilizados en la misma.

La mayoría de los incidentes han sido de naturaleza xenófoba (136), racista (89) anti-LGBT (43). También se registrado algunos catalogados de islamofobia (8). Con la categoría “Trump” (41) se han clasificado los hechos en los que no se observa una meta clara o definida, en los que se apoya de forma genérica la ideología de la “derecha alternativa” y se celebra la victoria del nuevo presidente electo; este es el caso del vandalismo pro-Trump como signo de "unidad" en Connecticut.

En muchos de los ataques de vandalismo recogidos en el informe (30) se utilizaba sigbología nazi. Una esvástica fue pintada en aerosol amarillo en un enorme cartel de la película "Casi Navidad", cuyo elenco es casi en su totalidad afroamericano.

Es preocupante que muchos de estos sucesos han tenido lugar en escuelas, institutos e incluso universidades.

La biblioteca de la universidad de Colorado, amaneció tras la victoria de Trump con una enorme pancarta que rezaba: “Muerte a la diversidad". En los baños una escuela primaria de Maryland se podía leer el mensaje "Kill kill kill blacks".

Durante los almuerzos, en varios centros educativos de Indiana, Michigan y Texas los estudiantes cantaban variaciones de la canción "Build a Wall”, en la que se propone la construcción de del famoso muro entre los Estados Unidos y México, del que Trump habló en su campaña.

"Tú eres asiática, ¿verdad? Cuando vean tus ojos, serás deportada" son las palabras que ha tenido que escuchar una niña de ascendencia filipina, en boca de un niño que iba en su mismo bus escolar.

Otra niña, de 12 años, de origen afroamericano, fue abordada en el colegio por un niño, que le dijo "ahora que Trump es presidente, te voy a disparar a ti ya todos los negros que pueda encontrar". Estos son solo algunos de los numerosos incidentes que han sido denunciados.

Ya con anterioridad, SPLC había informado sobre el alarmante deterioro del clima en las escuelas, motivado en gran medida por campaña para la presidencia. Tras la victoria de Trump se han intensificado notablemente este tipo de conductas, que traspasan cualquier ámbito.


La política del odio

La ola de violencia y hostigamiento que recorre Estados Unidos estos días es consecuencia directa del discurso del odio que ha manejado Trump durante su campaña, y que muy probablemente le ha llevado hasta la presidencia. Se trata de una estrategia de simplificación; la creación de un “ideal simbólico”, de una emoción nacional. Aunque esa emoción sea el miedo, y forma de combatirla sea la política del odio. Como dijo el escritor irlandés George Bernard Shaw, “el odio es la venganza de un cobarde intimidado”.

Es un principio básico de psicología humana; las masas son fáciles de persuadir cuando se les infunde el miedo. Y es sencillo conseguir adeptos cuando encuentras un objetivo único al que dirigir ese miedo: la presencia de los extranjeros ilegales como la única fuente de problemas económicos y de seguridad. Es lo que se denomina como “principio de simplificación y enemigo único”, una de las técnicas propagandísticas utilizadas por Goebbels.

Siguiendo con la analogía de propaganda nazi y las técnicas electorales de Trump, podemos hablar del “principio de vulgarización”; la simplificación del mensaje para que llegue a masas poco informadas, que no busquen asimilar argumentos complejos. También del “principio de transfusión”; operar aprovechando un sustrato preexistente, en este caso el descontento popular por la crisis económica, que puede arraigar en la aparición de actitudes violentas y radicales.

Otra técnica sería el llamado “principio de orquestación”; en este sentido, el discurso tiene que limitarse a un número concreto y pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, convergiendo sobre el mismo concepto, hasta que cale en la mente del ciudadano. La última campaña presidencial republicana ha sido un ejemplo perfecto de ello, ya que ha girado prácticamente en su totalidad sobre la idea de la repatriación y políticas de inmigración.

Mediante el “principio de la exageración y desfiguración”, se convierte cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave; también encontramos evidencias de su utilización en los discursos de Trump, que generaliza constantemente sobre grupos étnicos y comunidades.

Este tipo de mensajes despiertan e incitan las actitudes más extremistas y primitivas. Por eso no es de extrañar que movimientos como la extrema derecha, la “derecha alternativa”, o incluso el Ku-Klux-Klan y los neonazis, conecten tan bien con el discurso del nuevo presidente.

Recientemente, Trump ha hecho público el nombramiento de Stephen Bannon como estratega jefe y consejero de la Administración, uno de los puestos más importantes de la nueva administración.

Antes de unirse a la campaña Trump, Bannon dirigió desde su surgimiento Breitbart News Network, sitio web de ideología extremista, que propagó agresivamente historias que demonizaban a los inmigrantes y vinculaban a las minorías con el terrorismo y la delincuencia. En este portal se publican artículos y noticias escritas por reconocidos supremacistas blancos, antihispanos, islamofóbicos y antisemitas.

A día de hoy, más de 500.000 personas han firmado la petición del SPLC solicitando al presidente electo que se retracte del nombramiento de Stephen Bannon como su principal estratega y consejero principal.

Los delitos de odio son uno de los tipos de criminalidad más preocupantes puesto que no solo son consecuencia de un “caldo de cultivo” social, si no que contribuyen al mismo. En cierto modo se retroalimentan, el odio llama al odio. Y más peligroso aún, el odio llama a la unión.

Eric Hoofer dijo; “el odio es el más accesible y abarcador de todos los agentes unificadores. Gira y lanza al individuo fuera de su propio yo, le hace olvidar su bienestar y su futuro, le libera de sus celos y de sus egoísmos.”
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