25 de noviembre de 2020, 21:46:36
Ocio


'Sherlock' 4x03, análisis: el viento del Este

Por Xabier Rodríguez Fraile


Se ha marchado nada más llegar y, aunque ya es la cuarta vez que nos lo hace, seguimos sin estar acostumbrados. Después de tres años de espera (sin contar el episodio especial de Navidad), la cuarta temporada de Sherlock llegó con 2017 y, a mediados de enero, ya ha tocado despedirse. ¿Qué ha ocurrido en este episodio final?

[Posibles spoilers de toda la serie hasta dicho episodio 4x03]

Primera escena de capítulo y ya se nos plantea un posible regreso de Moriarty. Que no nos lo creemos, porque está muerto, ¿verdad? O, quién sabe, uno siempre tiene la esperanza. Lo que sí es cierto es que lo echamos de menos. Si bien Sherlock casi siempre ha contado con villanos bastante interesantes (véase el del episodio anterior, o en parte la misma Eurus), ninguno levanta tantas pasiones como Moriarty. Por eso vibramos con su breve aparición a ritmo de “I want to break free” en este episodio y, por solo un instante, cruzamos los dedos y deseamos no estar presenciando un flashback.

Te hemos echado de menos, Jim

Pero, en efecto, es un flashback, y el propio Moriarty no es lo más importante del mismo, pues la que mueve los hilos es Eurus Holmes. ¿Cuándo ha ocurrido exactamente este encuentro entre Moriarty y la hermana de Sherlock? ¿Hasta qué punto todo lo que hemos visto forma parte de un plan de Eurus? ¿Ha planeado Eurus lo de la azotea? ¿Sabremos alguna vez lo que ocurrió en aquella azotea? ¿Está el autor del artículo obsesionado con esa azotea? ¿Nos darán una respuesta (ya no digo razonable) o harán un “Perdidos”?

Pero volvamos al episodio. Volvamos a Eurus, porque mucho se podría escribir sobre este personaje. Brillante, poderosa, retorcida y con un pequeño complejo del malo de “Saw”. Y, aún detrás de todas estas capas, Steven Moffat se las ingenia para volver a escribir a un personaje femenino que tiene que ser salvado por un varón. Y no solo lo hace una vez, sino dos. Sí, Molly vuelve a tener su ración de 30 segundos por episodio. Eurus presenta un enorme potencial, momentos brillantes, aterradores, fascinantes… Y, sin embargo, al final no es más que una niña a la que no hacen caso. Sin entidad propia. Funciona como satélite de otros personajes (masculinos).

Al margen del uso del personaje de Eurus y la resolución final (no ha sido torpe, pero dista mucho de ser brillante), el episodio maneja la tensión lo suficientemente bien como para que pasemos noventa minutos sin despegar la vista de la pantalla, nos deja algún momento memorable (¡incluso de Mycroft!) y, sobre todo, un final cerrado que bien podría servir de final de serie, pues no sabremos si volverá o cuándo lo hará. Las agendas de Benedict Cumberbatch y Martin Freeman se encuentran más ocupadas conforme pasan los años, con lo que no sería descabellado pensar que no tendremos más Sherlock hasta tal vez 2020. Y, si bien la serie ha perdido un poco de fuelle, algunos seguiremos esperando con muchas ganas a que el 221B de Baker Street vuelva a abrir sus puertas.

Xabier Rodríguez Fraile

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