17 de septiembre de 2019, 19:12:49
Ocio


'Surrealistic Pillow' de Jefferson Airplane: 50 años del disco que puso banda sonora al ‘Verano del Amor’

Por Sergio Ariza Lázaro

1967 fue un año fundamental para la música rock, fue el año en que el mundo conoció la contracultura hippie, se produjo el primer festival multitudinario (Monterrey) y los lemas “sexo, drogas y rock & roll” o “paz, amor y música” pasaban a ser parte del imaginario de la juventud de medio planeta. Fue el año de ‘Sgt. Pepper’s’, el debut de Hendrix y Pink Floyd o el ‘Forever changes’ de Love, pero, posiblemente, el disco que mejor explique toda aquella revolución, para bien y para mal, sea ‘Surrealistic Pillow’, el segundo disco de Jefferson Airplane.


El disco, publicado el 1 de febrero del 67, era un increíble paso adelante con respecto a su debut, ‘Takes off’, publicado un año antes. Claro que la banda tampoco era la misma, Spencer Dryden había sustituido en la batería a Skip Spence y acababan de fichar a Grace Slick como segunda vocalista tras la marcha de Signe Toly Anderson para cuidar de su recién nacido. Fue este el cambio fundamental, si Anderson se contentaba con un segundo plano detrás del cantante Marty Balin, Slick había nacido para robar todos los focos. A su belleza, había sido modelo, sumaba una potente voz, un enorme carisma y las dos canciones que terminarían dando fama al grupo y se convertirían en los himnos oficiales del llamado ‘Verano del Amor’, ‘Somebody to love’ y ‘White rabbit’.

Las dos canciones las traía consigo de su primera banda, The Great Society, que había formado junto a su marido Jerry Slick y el hermano de éste, Darby. Fue su cuñado el que escribió ‘Somebody to love’, una canción que llegaron a grabar en 1966, claro que la versión original palidece ante la grabada por los Jefferson Airplane para este disco, se nota la mano en el arreglo del hombre que actúo en la sombra como productor del disco, aunque solo aparece nombrado como “guía musical y espiritual” en el disco, Jerry García (posiblemente el hombre más importante dentro de la escena psicodélica de San Francisco). Claro que nadie puede negar que el principal encanto de ‘Somebody to love’ reside en la apasionada interpretación de Slick. Fue esta canción, publicada como segundo ‘single’ del disco la que les abrió las puertas de la fama, colándose en el ‘top ten’ y abriendo las puertas para el resto de bandas psicodélicas de San Francisco.



La otra canción fundamental del disco sí que estaba escrita por la propia Grace Slick, era ‘White rabbit’, una oda al poder de las drogas inspirada por 'Alicia en el país de las maravillas', en la parte lírica y por el ‘Bolero’ de Ravel en la musical. Se trata de una de las mejores canciones psicodélicas de todos los tiempos, con una gran trabajo por parte de toda la banda, desde la batería casi militar de Dryden a la original guitarra solista de Jorma Kaukonen. Y es que, a pesar de todo, ‘Surrealistic Pillow’ es la obra de una banda, no solo la ventana de descubrimiento de su nueva cantante.



Tanto es así que Slick tiene menos peso compositivo que el resto de miembros productivos del grupo, esto es los guitarristas Jorma Kaukonen y Paul Kantner, y el cantante Marty Balin. Es más, es este último el que más aporta al disco con cinco canciones. No es de extrañar que con el tiempo su relación con Slick se fuera envenenando, cansado de que Grace le hubiera robado los focos de la banda que había creado y liderado. Pero no perdamos la perspectiva, estamos en 1967 y el sueño ‘hippie’ no ha muerto todavía sino que acaba de florecer.

El disco se abre con el rock ácido de ‘She has funny cars’, compuesta por Balin y Kaukonen, las guitarras suenan más duras de lo habitual en la época pero lo mejor viene en los intercambios vocales entre Balin y Slick en el puente, a pesar de los enfrentamientos sus voces son totalmente complementarias y Kaukonen (un guitarrista que necesita una reivindicación) hace un gran trabajo. Tras la mencionada ‘Somebody to love’ llega el turno de tres números lentos y, principalmente, acústicos que les ven sacar su vena más folk. La primera, ‘My best friend’, compuesta por su primer batería, Skip Spence (que posteriormente fundaría Moby Grape y sacaría, en solitario, uno de los últimos grandes discos de la escena, ‘Oar’), les emparenta con The Mamas & the Papas, jugando con las voces de Balin, Slick y Kantner. Pero son las otras dos, compuestas por Balin, las que más sobresalen. 'Today' la escribió para Tony Bennett. El ‘crooner’ estaba grabando en el estudio de al lado y Balin quería conocerlo así que decidió escribirle una canción. Por supuesto el encuentro entre la contracultura y el ‘showtime’ de toda la vida no se produjo y la canción terminó siendo grabada por los Airplane. Gran acierto, la delicada voz de Balin es perfecta para susurrar cosas tan potentes como “hoy estoy tan lleno de amor que podría reventar en un rincón y comenzar a llorar”. Como guinda Jerry García pone una delicada línea de guitarra. Es la tercera mejor canción del disco, tras las dos aportaciones de Slick. Por último, aparece 'Comin' Back to Me', la canción más larga del disco y otra demostración de la habilidad de Balin con las baladas.



En la segunda cara aparecen la icónica pieza instrumental 'Embryonic journey' del guitarrista Jorma Kaukonen, que demostraba que al igual que Jimmy Page o Neil Young, él también era fan de Bert Jansch, o el acid rock de ‘D.C.B.A.–25’, escrita por Kantner, con la que se volvía a probar la química entre las voces de Balin y Slick. También aparece el momento menos inspirado del disco, ‘How do you feel’, compuesta por el misterioso Tom Mastin (un amigo de la banda del que no se conoce nada más), que suena a descarte de The Mamas & the Papas.

Aun así las luces del disco superan con mucho a las sombras, siendo un clásico absoluto y un documento perfecto de su época. La almohada surrealista y psicodélica de Jefferson Airplane abrió muchos caminos y puso voz y música a la contracultura ‘hippie’ (la banda llegaría a ser portada de la revista ‘Time’). En ese verano, hubo una peregrinación a San Francisco de miles de personas de todo el mundo, esperando encontrar un sueño de amor libre y drogas, fue lo que se conoció como el ‘Verano del amor’. Pronto el sueño se descubriría pesadilla y la escena de Haight-Ashbury y ‘hippie’ encontraría sus propios demonios (uno con la cara de Charles Manson) pero durante un breve periodo de tiempo las buenas vibraciones, la paz, el amor, la música y la camaradería fueron ciertas y ‘Surrealistic pillow’ es el documento que lo prueba.
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