23 de octubre de 2019, 7:59:20
Opinión


Un juzgado sólo para el PP

Por Manuel Juliá


Habéis vivido hasta este día llenando las horas de toda clase de actos arbitrarios, haciendo de vuestra voluntad la medida de la justicia, así, como dice un personaje de Shakespeare, se podría decir de tantos políticos que bullen años después de aquella época de despilfarro, fiesta sin fin, endeudamiento sin cuartel, grandes obras pioneras y modélicas para el mundo, muchas de ellas con las vértebras desnudas en las plazas como monumento a la terrible ineficacia que se extendió por España. Dormimos bajo la sombra de un poder que se envolvía en la democracia, pero que en su realidad era despótico, cacique, y sobre todo pícaro y despilfarrador. Sería injusto que metiéramos a todos bajo esta túnica de impura arbitrariedad, pero sí hay que decir que eran más de los que una lógica porcentual de un pueblo civilizado se puede permitir. El PP estalla ahora en la angustia de su pasado y aparecen personajes propios de una mafia impune. Políticos que trataban el dinero público con la chulería del tirano. Llevamos ya años viendo demasiado. Los partidos clásicos están atacados por la plaga, y no consiguen soltarse de encima la mirada descreída de la gente. La rabia estalla cuando los grandes devengos de la nómina estrechan el sueldo, y se instaura un cabreo enorme en los bolsillos ciudadanos.

Todos han probado este agua putrefacta. Unos más y otros menos. Ningún acto corrupto de ningún político es justificable, pero lo del PP ahora es demasiado, y creo que los miles de militantes honrados deben estar llenos de indignación, angustia y decepción. Es tan grande el magma de sinvergüenzas, que se va imponiendo la necesidad de crear un solo juzgado para el partido del gobierno. Y con medios suficientes. No es justo que jueces eficientes, como el juez Velasco, hayan de irse a otros destinos por no disponer de medios para realizar su trabajo. Un juzgado solo para el PP de Madrid con posibilidad de extensión a otros políticos que exuden corrupción de esa manera. Ha llegado la hora en que nuestros tuétanos doblados deben gritar: "¡No más!". Queremos sentarnos dentro del hálito de la justicia, la verdadera, la de tantos jueces y fiscales que solo obedecen a la ley y su conciencia. Los que están fuera de los tránsitos palaciegos donde se retuerce la ley y se baraja la trampa .

Cualquier duda sobre la justicia intoxica su vara de medir. Es como lo de la mujer del César. Este es el sentir general. Por eso el gobierno debe evitar que la fiscalía sea en sí sospechosa por cuestiones que en cualquier país de la Europa más desarrollada implicaría dimisiones fulminantes.. La posición actual parece insolente. Los miles de fiscales y jueces de la carrera, ajenos a los trasiegos de politiquería oscura, merecen un gesto claro de pureza, al igual que los ciudadanos. Y esto que ahora digo va para todo el parlamento, en el que hay mayorías que por rebuscadas discrepancias nos e manifiestan. Es hora de conseguir la total independencia de la justicia del poder político. Eso es lo mejor que se podría hacer poe este país en este momento. Esa será la única manera de que la gente no se mantenga descreída de muchos de sus veredictos.

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