17 de octubre de 2019, 19:40:14
Sociedad


13 razones... por las que sí debemos hablar del suicidio

Por Paloma López & Rocío Gavilán


¿Qué hay detrás del suicidio de una persona? ¿Y de una adolescente? ¿Por qué? Muchas, por no decir casi todas, las veces que alguien decide quitarse la vida, nos cuesta entender por qué lo ha hecho, qué estaba pensando o qué estaba viviendo y, sobre todo... ¿por qué no nos lo ha contado ni nos ha pedido ayuda?

Pues bien, una de las respuestas a estas preguntas, o quizá varias, podemos encontrarla en el libro, y posteriormente, en la exitosa serie, 'Por 13 razones', emitida en la plataforma Netflix, en la que se explica, de manera bastante completa, un tema que, a día de hoy, para muchos, sigue siendo un gran tabú. El suicidio. Vemos que, detrás de la vida, aparentemente sencilla de la adolescente Hanna Baker, no se esconde una única razón para quitarse la vida, sino varias, explicadas todas ellas en trece cintas de audio. Estas grabaciones, que son el gordo de la serie, no consisten más que un ritual de despedida, cuando la protagonista tiene clara la intención de quitarse la vida. Muchas veces, las personas que tienen ideas suicidas no lo manifiestan verbalmente, pero cuando la idea se hace fuerte y toman la decisión, realizan conductas específicas, distintas a las que realizan normalmente, estos son los llamados rituales de despedida, que, en la mayoría de ocasiones, nos cuesta identificar. Posterior al suicidio, analizando los comportamientos de los últimos días, nos damos cuenta de ellos, normalmente con ayuda de un profesional.

Hannah Baker, es una adolescente que no solamente ha sufrido bullying, en el instituto, sino que ha sido violada, humillada, etiquetada y demás vejaciones. Por muy crudo que parezca, esta situación es una realidad, de la que nadie quiere hablar.

Hannah Baker, es una persona que está pidiendo ayuda para solucionar, o intentar solucionar, los problemas que tiene, pero siente que esa ayuda nunca llega, se siente sola. Esto es especialmente llamativo, ya que, en las campañas contra el bullying y contra el machismo, lo primero que escuchamos, o leemos, es “cuéntalo”, “pide ayuda”, “no estás solo”, y, sin embargo, lo que ocurre en este instituto, y en la vida real, es todo lo contrario.

Hannah Baker, se encuentra sola ante el reclamo, acude a sus amigos, a su familia, al orientador del instituto, y nadie le brinda la ayuda necesaria en su situación, probablemente por el desconocimiento de los pasos a seguir en casos como el suyo, o por miedo a hacer real esa situación. Gran parte de la población, en la época en la que vivimos, sigue pensando que no hablar del suicidio ayudará a que no ocurra, cosa que es absolutamente falsa. Hablar del suicidio, es útil para ayudar a la persona a buscar otras soluciones e intentar abrir camino y dejar esa idea a un lado.

La serie, trata, además, otros temas complicados de los que huimos o intentamos escapar en nuestras conversaciones del día a día, como la violencia, las drogas o el alcohol, las violaciones o los abusos sexuales. Es bastante explícita en ciertas escenas, con el único objetivo de mostrar la realidad que se esconde en estas situaciones. Es importante hacer frente a estos temas, para poder afrontarlos, no solo como víctima, sino como un tercero al que se le solicita ayuda. Hay que intentar entender, qué es lo que le está pasando a nuestro amigo, familiar o conocido, para poder ayudarle de manera adecuada.

Es por esto que la serie, no solo va dirigida a adolescentes que puedan estar pasando por un momento complicado, sino a padres y educadores, psicólogos y médicos, profesionales que se encuentran dentro de este campo de actuación. Los padres de Hannah Baker, quieren ayudarla, pero están centrados en otros problemas y sin darse cuenta, los problemas de su hija pasan a un segundo plano. El orientador del instituto, es otra de las personas a las que Hannah solicita ayuda, pero no quiere hablar del tema, probablemente porque sea demasiado duro, no solo para él, sino para el instituto y su imagen.

La serie, ha recibido multitud de críticas positivas y negativas, es más se ha llegado a decir que no es recomendable que adolescentes vulnerables la vean. En nuestra opinión, el enfoque debe ser absolutamente distinto, no sólo no nos parece que incite al suicidio, sino que, al contrario, explica qué es lo que sufre una persona que tiene ideas suicidas y que, si hubiera acudido de manera directa a sus padres y amigos, no le hubieran dejado sentirse sola, hubieran estado con ella y probablemente habrían encontrado alternativas. Lo que tiene que calarnos de “por trece razones” es la necesidad que existe, en casi todo el mundo, de que el suicidio deje de ser un tema tabú, que todos tengamos unas herramientas básicas para poder ayudar a una persona que lo esté pasando mal y que lo esté pensando, incluso facilitar, ya de una vez, que la persona que tenga ideas autolíticas lo verbalice antes de sentir vergüenza y podamos así buscar soluciones a sus problemas. Porque no podemos olvidar, que el suicidio es una solución eterna, a problemas temporales.

Dejemos de juzgar a la gente por tener pensamientos o deseos de morir, porque lo único que ocurre, es que no encuentran salida a los problemas y no saben o incluso, en numerosas ocasiones, como pasa en otros muchos temas, nos da vergüenza pedir ayuda por el qué dirán.

Personalmente, agradecemos a la original “13 reasons why” que ponga sobre la mesa temas tan duros como estos y muestre la realidad, dirigida a todo el mundo.


Análisis elaborado por Paloma López & Rocío Gavilán, del gabinete 'Psicología Velázquez'
Calle Velázquez 53, Madrid - 650541532
www.psicologiavelazquez.com


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