8 de agosto de 2020, 8:11:34
Nacional


La clarividente explicación sobre el desafío soberanista catalán en 'The New York Times'

Por Diariocrítico

Mediante un artículo de opinión, el periodista y escritor argentino Martín Caparrós ha ofrecido una clarividente explicación sobre el desafío soberanista catalán en el diario 'The New York Times'. Con el título, 'Cataluña: el viejo truco de la patria', Caparrós sitúa el origen del conflicto en el año 2010, "cuando el PP consiguió que el Tribunal Constitucional anulara el Estatuto de Autonomía que los catalanes había votado cuatro años antes". A esta anulación le sucedió el comienzo de las tiranteces y el cruce de acusaciones, bajo el pretexto del "viejo truco de la patria", una pantalla que oculta lo que no se quiere ver. Al final, se ha llegado a esta situación, en la que no es posible afirmar con certeza que el referéndum se vaya a celebrar, pero lo que sí parece probable es que el Parlament declare la independencia de forma unilateral en el caso de que no haya votación.


Para Martín Caparrós, el 'cuento' catalán comenzó en 2010, con la anulación del Estatuto de Autonomía de Cataluña a petición del PP, aunque el partido que gobernaba en Cataluña desde hace más de dos décadas, Convergència i Unió, "nunca había hablado de independencia para su región. Tampoco lo hizo entonces".

Cuando la crisis económica azotaba España con una arrolladora fuerza, "el Govern catalán decidió cortar por lo más débil. Entre 2010 y 2015 redujo los presupuestos de vivienda, educación y salud públicas más del 15 por ciento. En ninguna otra comunidad española los recortes fueron tan brutales. El partido de la derecha catalana recurrió al más clásico: el viejo truco de la patria".

Comenzaron entonces, según Caparrós, los cruces de acusaciones entre Barcelona y Madrid, en una estrategia de "proyecto pantalla", para tratar de ocultar lo que no soportaban ver. "Fue una curiosa coincidencia: Artur Mas en Barcelona y Mariano Rajoy en Madrid pensaron que los fantasmas patrios les servirían para disimular otros fantasmas, y los llamaron a los gritos. Así empezó esta carrera de provocaciones, bravatas y tonterías que amenaza con crear nuevas fronteras".

Martín Caparrós explica cómo la idea de patria "siempre vende bien" ya que "es fácil imaginarnos distintos de los otros; mejores que los otros; incluso suponer que todos los males vienen de los que están más lejos". Es por esto que esta idea consigue imponerse y aplastar todo lo demás, que pasa a un segundo plano. "Frente al aumento de la desigualdad en la sociedad catalana –como en el resto de la sociedad española– en los últimos años por la concentración de la riqueza y la pérdida de empleo y los errores económicos, lo más fácil para muchos catalanes es decir “Espanya ens roba” (España nos roba)".

Una vez que se ha conseguido imponer esa idea entre la población, llegan las acciones institucionales, como la aprobación en el Parlament de la 'Ley del Referéndum'. Además de convocar la consulta soberanista del 1-O, la ley establece que si gana el 'sí', por mayoría simple y sin cuota mínima de participación, se declarará la independencia en las siguientes 48 horas.

"Creo que muchos catalanes no se imaginaban el esfuerzo, el costo, la voluntad que requiere poner en marcha un país nuevo. No se veía –viví allí varios años– en la sociedad catalana esa energía y esa urgencia necesarias para inventar un país, para construir la realidad de una idea. Parecía que se imaginaban la independencia como un estado idílico, de amor y tradición, de retorno a un pasado que nunca existió. Que no consideraban que los obligaría a crear un gran aparato de Estado, a salir de la Comunidad Europea, a perder por un tiempo su mercado principal –España–, a resignar nivel de vida. Y que el Barça tendría que jugar un campeonato de segunda", continúa el artículo.

Según Martín Caparrós, "hace unos meses no habría sido difícil contener o encauzar ese impulso", por lo que considera que el Gobierno central debía haber empleado más esfuerzos en el diálogo, y en "última instancia", haber organizado "un reférendum legal, consensuado, que aceptara que para plantear su secesión la población de una región necesita dos tercios o tres cuartos de los votos, con un mínimo de participación. Al fin y al cabo, todas las encuestas dicen que tres de cada cuatro catalanes quieren votar y decidir, pero menos de la mitad elegiría la independencia. Votar y votar por la independencia son dos cosas radicalmente distintas; la testarudez de Rajoy y los suyos las ligaron".

El periodista argentino ha censurado las acciones del Ejecutivo de Rajoy en las últimas semanas, "exquisita mezcla de sordera y agresión", que ha creado "un clima de ocupación que solo favorece a los otros nacionalistas", al tiempo que considera que "la imagen de la Guardia Civil española impidiendo votar a los ciudadanos de Cataluña es de esas que pueden durar décadas".

Si bien considera que el referéndum puede ser ilegal, "el Estado central lo está legitimando con su violencia", ya que "es difícil, en una democracia, sostener que un pueblo no tiene derecho a expresarse en las urnas". A su juicio, la "violencia" del Gobierno ha sido gasolina para el independentismo, "que hace unas semanas asustaba y no interesaba a muchos catalanes".

"Si alguna vez queremos saber cómo se llega a situaciones que parecían imposibles, el caso catalán será objeto de estudio: de cómo dos bandos que creyeron que podrían mantener controlada una pelea de baja intensidad rodaron al abismo".

Tras contemplar la posibilidad de que no se realice el referéndum este domingo, afirma que "la votación será reemplazada por los intentos de votar", que se convertirán en marchas y acampadas.

"Así que nunca se sabrá qué habrían votado los catalanes. No habrá datos ni hechos ciertos sino nuevas ilusiones: lo que podrían haber logrado si no los hubieran reprimido. Los hechos se pueden discutir; las ilusiones no. Y nadie descarta que el lunes 2 el president Puigdemont declare la independencia de Cataluña y que España intervenga 'manu militari' y que catalanes resistan y que quién sabe qué. Mariano Rajoy pasará a la historia como ese necio que de tanto escalar una suave colina la convirtió en el Everest: gracias a sus esfuerzos los independentistas están ganando esa legitimidad que solo consiguen, en nuestras sociedades, las víctimas. Nada le sirve tanto al viejo truco de la patria", concluye el artículo.

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