19 de noviembre de 2019, 11:45:48
Ocio


'Bodas de sangre': Lorca, Messiez, el instinto y la cultura

Por José-Miguel Vila / @josemiguelvila


¡Quién iba a decirle a Lorca que, poco después de su asesinato, iba a convertirse en maestro intocable para la legión de amantes del teatro y la poesía que en el mundo son! Revolucionario, como era, posiblemente hoy sería él quien encabezase una decidida marcha contra esa imagen de sí mismo. El argentino Pablo Messiez así lo ha entendido y ha querido dar tres vueltas de tuerca en su adaptación y puesta en escena de ‘Bodas de sangre’, que dirige en montaje que abre la temporada del CDN en el Teatro María Guerrero de Madrid.

Pablo Messiez, efectivamente, se atreve a reinterpretar ‘Bodas de sangre’, la obra de Lorca que, junto a La casa de Bernarda Alba, ha subido más veces a los escenarios españoles. Y lo hace avalado por una exquisita sensibilidad y una mirada repleta de amor sobre todo lo que concierne al Hombre -con mayúsculas, porque en el término cabemos todos, hombres y mujeres- como ha demostrado en todos sus montajes, aunque solo voy a destacar tres cuyas críticas también pueden encontrarse en estas mismas páginas electrónicas: Todo el tiempo del mundo, He nacido para verte sonreír y, ya que hablamos de Lorca, también en La piedra oscura (MAX al Mejor Director), un afortunadísimo texto de Alberto Conejero que narraba las últimas horas de Rafael Rodríguez Rapún, el último amor del poeta granadino.

En este montaje, el director argentino ha puesto el énfasis en ese conflicto permanente que hay entre el deseo y la ley, entre lo que el cuerpo le pide a los protagonistas y lo que se supone que deben hacer. O, dicho en otras palabras, entre la fuerza del instinto animal que todos tenemos, y la represión que sobre él ejercen los hábitos y las normas culturales que impone la sociedad. Pero no solo en los años 30, fecha en la que fue escrito este drama, sino también en nuestros días. Por eso, la acción de ‘Bodas de sangre’, se traslada al hoy, a un pequeño pueblo perdido, alejado de la gran ciudad, de sus influencias de modernidad, en donde la naturaleza (bosques, viñas, grillos, cigarras, caballos…), solo se ve turbada, de vez en cuando, por el sonido de las campanas de la iglesia del pueblo, que no es precisamente un ejemplo bandera de sonido agresivo, como podrían ser los bocinazos de los coches en la calle, o los cotidianos timbres de los móviles hasta en el patio de butacas del teatro (¡Dios mío, qué cruz!).

En su versión, totalmente fiel al texto del poeta granadino, Messiez ha introducido otros pocos textos suyos, como el prólogo de Comedia sin título, con el que se abre el montaje hablando de la relación entre la ficción y la realidad; ‘Cielo vivo’, de Poeta en Nueva York, y El pequeño vals vienés, al que puso música Leonard Cohen. Pero la historia contada, basada en unos hechos reales que ocurrieron en Níjar (Almería) en 1928, es la misma: dos familias enfrentadas en una boda donde la novia está enamorada de otro hombre (Leonardo), y la pasión entre ambos acaba teñida en sangre, cuando novio y amante acaban finalmente enfrentándose a cuchilladas.

Gloria Muñoz (que hace una Madre del novio excepcional), Carlota Gaviño (Novia), Francesco Carril (racial Leonardo) y Julián Ortega (Novio) encabezan el reparto de esta producción, que completan Carmen León, Guadalupe Álvarez Luchía, Claudia Faci, Estefanía de los Santos (graciosísima y embrujada Criada), Pilar Bergés, Juan Ceacero, Fernando Delgado-Hierro, Pilar Gómez (logradísima Vecina) y Óscar G. Villegas.

La impresionante y bellísima escenografía de Elisa Sanz (llena de blancos, amarillos, rojos y negros que pronuncia la deslumbrante luz de Paloma Parra), sirve de marco a una verdadera fiesta de los sentidos. En medio de ella se festeja la boda de los novios con música de Cohen o de Bambino, y los personajes esnifan coca, y se funden en mucho más que abrazos en medio de un bosque lleno de espejos.

Lástima que en estos momentos ya no esté en la cartelera madrileña otro montaje de Bodas de sangre, absolutamente ortodoxo, puesto en pie por Manuel Carcedo -otro gran hombre de teatro, gran conocedor de Lorca-. Sería un ejercicio muy interesante para el espectador acudir a ver ambos montajes para degustar las dos miradas de dos hombres que conocen muy bien los resortes del teatro, la figura de Lorca y que, sin embargo, levanten dos monumentos tan distintos y tan complementarios de una de las obras cumbre del poeta español.



‘Bodas de sangre’

Autor: Federico García Lorca

Versión y dirección: Pablo Messiez

Intérpretes: Gloria Muñoz, Carlota Gaviño, Francesco Carril, Julián Ortega, Carmen León, Guadalupe Álvarez Luchía, Claudia Faci, Estefanía de los Santos, Pilar Bergés, Juan Ceacero, Fernando Delgado-Hierro, Pilar Gómez y Óscar G. Villegas

Espacio sonoro: Óscar G. Villegas

Ayudante de dirección: Javier L. Patiño

Diseño cartel: Javier Jaén

Fotos: marcosGpunto

Una producción del CDN

Teatro María Guerrero, Madrid

Hasta el 10 de diciembre de 2017

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