19 de noviembre de 2019, 1:17:23
Economía


Las empresas que trasladaron su sede social por la crisis soberanista no volverán a Cataluña



El presidente de la patronal CEOE, el catalán Juan Rosell, aseguró ayer que "va a ser difícil recuperar el deterioro que se está produciendo" por la fuga de empresas de Cataluña, que son "las más grandes y las que más trabajadores tienen", y porque "dar marcha atrás es complicado" una vez que se decide el traslado de sede. Aseguró que, pese a algunos llamamientos al boicot a empresas catalanas, "no se está notando" y deseó que la situación actual de incertidumbre "llegue a un punto final en positivo, volviendo a la legalidad".

Por su parte, la patronal catalana Foment del Treball, emitió un informe sobre la fuga de empresas en el que advierte de impactos "en la inversión y en el empleo" si "el entorno de incertidumbre persiste" y alerta ante "un traslado gradual de bienes y servicios producidos en Cataluña hacia otras nuevas sedes".

El ministro de Economía, Luis de Guindos, insistió ayer en la sesión de control al Gobierno en el Congreso en pedir al Govern que "vuelva a la legalidad" para mantener el ritmo de crecimiento. "Estábamos saliendo de la crisis, Cataluña incluso por delante del resto de España y recuperando los niveles de empleo que nunca debimos perder como consecuencia de la crisis", recordó, y advirtió de que "una Cataluña independiente sería mucho menos autónoma" y "tendría muncha menos soberanía desde el punto de vista económico que como parte de España, de la UE y de la zona euro".

Representantes de varias asociaciones del sector de hostelería y hotelero se reunieron ayer con el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, para pedirle ayuda con la que reducir las fuertes pérdidas que están sufriendo. La caída de ventas se estima entre el 20% y el 30% debido a la tensión en Cataluña.

También ayer la inmobiliaria de lujo Barnes Spain advirtió de que el precio medio de la vivienda de lujo en Cataluña podría bajar hasta un 20% en los próximos meses por el impacto de la pérdida de sedes y el temor de los inversores.

Los empresarios del sector del gran consumo inauguraron ayer en Valencia su congreso anual, en el que la situación en Cataluña cobró casi todo el protagonismo. El presidente de Aecoc - la asociación de empresas de gran consumo, con sede en Barcelona -, Javier Campo, alertó de que el problema catalán "puede diluir los esfuerzos" que se han hecho para salir de la crisis. Junto a la consecuencia inmediata del traslado de sedes de empresas - ayer el número se elevó a 1.501 -, Campo consideró que lo preocupante son los efectos a medio plazo, como las inversiones "que ya se están parando" y que "podría repercutir en el empleo y el consumo". Aseguró que "el daño ya está hecho" y auguró que el efecto directo se verá "en dos o tres trimestres".

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