21 de julio de 2019, 19:38:19
Opinión


La izquierda aberztale no se atreve a mantener un discurso ético

Por Iñaki Anasagasti


La noticia de la pronta desaparición de ETA, publicada en Gara, como no podía ser menos ya que es su correa de transmisión y por consiguiente el 'Granma' vasco, ha pasado totalmente desapercibida. ETA es un viejo león sin garras ni dientes, afortunadamente, que, como el león de la Metro, cada cierto tiempo lanza su rugido para recordar que está ahí, aunque a la gente le importe un pito sus explicaciones sobre lo que ha sido la etapa más negra de una fuerza vasca asesinando vascos.

Y este jueves ha tenido lugar en el Parlamento Vasco el debate sobre el recibimiento hecho por Bildu en Andoain a los dos informantes (chivatos) cuyos datos sirvieron para asesinar a Joseba Pagazaurtundua, algo que al florero de EA, Pello Urizar, le pareció muy bien, aunque hoy se haya abstenido, ante el zurzido de enmiendas hecho por el PNV, PSE y Podemos a la iniciativa del PP. Urizar es un personaje nefasto para la historia de EA que en estos temas siempre lo ha tenido muy claro.

Y es que la nueva 'estrategia independentista transformadora' lle­va debatiéndose en la izquier­da abertzale desde hace un par de años. Y estos debates sobre su connivencia con los asesinatos de ETA les incomodan mucho. No dudo quieran pasar página pero carecen de valentía democrática para hacerlo.

David Guadilla informó como algo hicieron y aquello se plasmó ya en do­cumentos como 'Zutik Euskal Herria' y la ponencia 'Abian', que sirvieron para que Sortu apostase por un cambio muy diferente al transitado en épocas anteriores.

AI menos en las formas. Pero últimamente, ni eso.

Una apuesta por las vías políticas y por buscar la confrontación dialéctica con el estado. Sobre ella han teorizado diferentes dirigentes de la izquierda abertzale. Entre ellos Iker Casanova, verdadero Comisario de Sortu ante sus demás compañeros de escaño. Se le vio hace poco echándole una bronca a Maddalen Iriarte en pasillos del Parlamento Vasco.

Elegido parlamentario de EH Bildu, integró el consejo político de Sortu como responsable de Formación, aunque tras el congreso del año pasado no forma parte de la ejecutiva. Aun así, su impronta sobre la línea política actual de Sortu es total. Pasó más de siete años en la cárcel condenado dentro del proceso 18/98. Colaborador en diferentes me­dios de comunicación, es au­tor de varios libros sobre la historia de ETA justificadores de la violencia. A finales de los noventa llegó a ser el responsable del área de juventud de Herri Batasuna.

Pero el giro de Sortu y, por consiguiente, de EH Bildu no solo es producto de su reflexión táctica. En esa dinámica también tienen un papel fundamental Arkaitz Rodríguez, quien explicó penosamente en Radio Euzkadi su postura ante el recibimiento de Andoain, Sonia Jacinto y Miren Zabaleta. Los tres fueron detenidos en 2009 den­tro de la operación 'Bateragune'. Ahora están al frente de Sortu.

Junto a ellos, Arnaldo Otegi. El ahora coordinador de EH Bildu cuenta desde el pa­sado verano con un apoyo in­terno de peso: el de Rafa Díez. El ex secretario general de LAB no está en primera línea, pero también diseña la hoja de ruta de la izquierda abertzale, y, la verdad, pensé iba a ser más equilibrado en sus juicios.

El problema es que se han quedado sin banderas y tienen mil problemas para ahormar un discurso ético. Mucho más si dentro de este colectivo hay personajes como Iker Casanova, un tipo muy ideologizado y para quien el fin sigue justificando los medios.

No estuvieron en el reciente acuerdo de Zarautz, en el aniversario del asesinato de Iruretagoyena, no condenan las pintadas de sus cachorros, este jueves se han abstenido y andan sin brújula y sin querer ponerle el cascabel al gato del pasado.

Mala cosa. En el fondo les falta valentía y tienen demasiado cálculo.

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