18 de febrero de 2020, 8:06:55
Toros


San Isidro: un Cayetano guapo y entregado corta la oreja más verbenera de la Feria

Lo más torero lo hizo él en una tarde de toros sin trapío y blandos con Castella y Manzanares de paso

Por Emilio Martínez

La tómbola de trofeos en una cátedra venteña a la deriva en cuanto a exigencia está cada día más fácil. Pero la más facilonga y bochornosa ha sido para Cayetano, sin que el coletudo, guapuras al margen –o no- tuviera culpa, pues no sólo hizo lo que sabe, sino que anduvo entregadísimo toda la tarde, mucho más que las dos figuras que le acompañaban y que, con él, se trajeron una aún más bochornosa y verbenera corrida de Victoriano del Río, más bien una novilladita, con excepciones.


La corrupción, tan noticiosa estos días y que le ha costado el puesto a Rajoy y su PP en el Gobierno, también es protagonista desde hace décadas en la Fiesta. Los mandamases que la manejan, con la anuencia en Las Ventas como en el resto de los cosos de empresarios –que a la vez apoderan a varios coletudos e incluso en muchos casos tienen sus ganaderías-, veterinarios y autoridad –sin olvidar a mucho correveidile en funciones de crítico, ja ja -no sólo la manejan, sino que la manipulan.

Como este viernes con uno de los carteles estrella y reventón en la taquilla, para el que salieron por chiqueros, con la excepción del sexto y a medias el primero, seis toretes indignos de Madrid e incluso de algunas plazas de segunda. Por supuesto de un hierro de ‘durse’, que tanto los eligen para sus compromisos, el de Victoriano del Río, remendado con su segunda divisa de Cortés. El petardo ganadero no fue únicamente en la presentación, sino en su flojera rayando la invalidez y en su comportamiento descastado, aunque algunos toretes cumplieran en el caballo.

Dicho lo cual, que es cuestión de máximo fundamento, pues hablamos de la Fiesta de los toros, protagonistas, y no de los toreros, antagonistas, Cayetano dio una lección de entrega con rabia novilleril, de querer comerse al mundo, a su manera, claro. Al manso y manejable tercero lo recibió con la muleta sentado en el estribo para después, entre los gritos de ‘guapo’ por parte de muchas chicas y el apoyo también de la gente del clavel, realizarle una labor irregular dentro de los intentos de toreo clásico y hasta le robó al bicho tres redondos airosos en tablas cuando allí se refugió (el bicho).

Era faena de ovación y pare usted de contar, pero entre el espadazo a capón, la floración (insuficiente) de pañuelos y un usía tan incompetente como siempre y amante del sistema, le llaman Trinidad (López-Pastor), que se ciscó en la categoría del coso, Cayetano echó una oreja verbenera (y no olé) en su esportón mientas algunos de los cada vez menos aficionados exigentes (y valga la redundancia) se querían suicidar a la par que cantaban al unísono ‘Fuera del palco, fuera de palco’ destinado a ese que llaman Trinidad.

El hijo de Paquirri, que no alcanza la torería de su padre, pero le da sopa con ondas a su (afortunadamente) retirado Fran Rivera Ordóñez, aún salió más arreando en el sexto en su búsqueda de la Puerta Grande, para lo que se fue a la de chiqueros para recibir de hinojos al sexto, único con trapío de todos. Allí le pegó una valerosa larga cambiada, luego galleó por chicuelinas para llevarlo al penco y cascabeleó, el único quite más o menos artístico de la tarde -¿dónde estaban Castella y Manzanares?- uniendo una larga de pie, una gaonera, dos verónicas y una media.

Pero, claro, su escaso nivel lo cantó con la pañosa, pues tras una serie de ayudaso también de honojos, y un par de trincherillas, deambuló, toda voluntad, eso sí, por el ruedo siempre en los terrenos en que quiso el toro, incluso con un ‘artístico’ desarme, en una suma de muletazos fuera de cacho antes de tirarse como un jabato con la tizona para otra gran estocada. Cayetano, guapo, sí, y entregado, también, superó así a Manzanares y Castella y a muchos compañeros de escalafón y novilleros modestos que no se han jugado ni un alamar.

De los susodichos compañeros de terna, responsables de las birrias de toro y la tomadura de pelo de haber escogido a los animales, como seguramente Cayetano, al que apodera Curro Vázquez, que forma parte de la empresa del coso, mejor correr un (es)tupido velo. El alicantino intentando aplicar su elegancia mentirosa al inválido segundo y naufragando y amontonando mantazos con el otro, de similar nefasta condición.

El francés, que en nada se pareció al que hace dos días había salido a hombros, pesadísimo con el que abrió novillada, perdón, corrida, y con una faenita ventajista al otro que cerró con un arrimón entre sus astas que poco interesó. Lo dicho/escrito líneas arriba: la corrupción no está sólo en la política, aunque aquí se les puede echar, lo que en la Fiesta es misión imposible. Y no olé.

FICHA

Toros de VICTORIANO DEL RÍO y 3º de CORTÉS, sin trapío, excepto 1º y 6º, ni fuerzas; mansos en general, aunque 1º, 4º y 6º cumplieron mínimamente en el caballo, y descastados. SEBASTIÁN CASTELLA. silencio tras aviso; ovación tras dos avisos. JOSÉ Mª. MANZANARES: silencio; silencio. CAYETANO: oreja protestada; ovación. Plaza de Las Ventas, 1 de junio. 25ª de Feria. Lleno con cartel de 'no hay billetes'.

Crónica del festejo anterior

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