30 de marzo de 2020, 16:20:53
Toros

Sólo Pepe Moral escuchó una ovación


San Isidro: pésima corrida de Miura, que no dio casi opciones de triunfo

Sin trapío ni casta los bicornes de la histórica divisa volvieron a fracasar como en 2017

Por Emilio Martínez

Repetición de la jugada un año después. Si el encierro de los cada vez menos míticos miuras en 2017 dejó mucho que desear, tampoco mejoró nada ahora. Incluso su presentación fue peor y parigual su escasez de casta y fuerzas, con lo que la terna tuvo pocas opciones, aunque Pepe Moral se acercó al triunfo con su primero que malogró con la tizona.


El nuevo petardo de la miurada fue, pues, triple, como se escribe líneas arriba: en trapío, con algunos como segundo y quinto absolutamente indignos de Las Ventas –si no tiene usted reses para Madrid, no venga, don Eduardo, aunque cuente con la indispensable colaboración de veterinarios y autoridad –ja, ja- para darles el visto bueno-; en juego descastado, en el que se salvan mínimamente segundo y sexto, y en blandenguería de remos anque sin llegar a la invalidez.

De modo que una terna muy necesitada de dar un golpe en su carrera con un triunfo en la Monumental, poco pudo hacer. Con las ya comentadas excepciones del primero de Pepe Moral, muy noble, al que recibió con mandones pases por bajo para sacarlo al tercio y allí -en ese toreo extractivo que inventó el tristemente fallecido Dámaso González- de uno en uno, pero con templanza, le pudo robar dos cortas series de redondos y otras dos al natural siempre rematados con el de pecho barriendo los lomos del torito. Pero el sevillano marró con las armas toricidas y el balance quedó en ovación

E que cerró festejo,'Taponero', único de aceptable trapío, salió galopando desde el chiquero y saltó limpiamente al callejón por los terrenos del 7 y tirando derrotes, aunque por fortuna esa zona está menos transitada que los del 9, 10 y 1. El bicho se dejó pegar en el caballo, permitió que se luciera en la brega el subalterno Raúl Martí e incluso llegó a la flámula con cierta codicia no exenta de peligro. Era un toro de cara o cruz con el que Román, cosa rara en él, aun valiente, no cruzó el rubicón que te lleva el éxito o a la cornada. Sólo al final, con el burel revolviéndose, logró algunos redondos con quietud, saldo insuficiente para el triunfo.

Tampoco el valenciano encontró el lugar mágico de las distancias y las querencias con su anterior, que no le dio lugar a casi nada –sí al lucimiento de ese excelente picador que comparte nombre con el mítico saxofonista Pedro Iturralde- porque se acabó pronto. Peor fue la catadura del siguiente de Moral, tan a la defensiva que acabó tirando hachazos a la muleta.

Claro que aún peor fue lo de Rafaelillo, al que ni por asomo ni por casualidad ni por arte de birlinrloque le ofrecieron los de su lote de mansazos la más mínima oportunidad de lucimiento. Es más, su primero le volteó con saña cuando entró a matarle y el murciano se escapó de milagro de un cornalón. Y es que el pequeño gran Rafaelillo, a pesar de su buena voluntad, incluso recibiendo de hinojos al segundo, quedó inédito. Eso sí, sólo enfadó algo al público con sus fallos con tizona y verduguillo, necesitando con éste de 13 viajes, 13 para despenar a ese primero, quizás en venganza a lo que le había hecho momentos antes.

FICHA

Toros de MIURA, muy mal presentados, con excepción del último; mansos, sosos, descastados en general y justos de fuerza, con 6º peligroso. RAFAELILLO: algunos pitos tras aviso; silencio. PEPE MORAL: ovación tras aviso; silencio. ROMÁN: silencio tras aviso; silencio. Plaza de Las Ventas, 3 d ejunio. 30ª de Feria. Lleno.

Crónica del anterior festejo a pie

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