25 de mayo de 2019, 1:47:44
Opinión


Entre el thriller y el suspense

Por José Manuel Pazos


“…lo que el domingo estaba bien, el lunes eran noticias viejas, el martes ya no se sabía lo que era, el miércoles era historia pasada, y ayer por la noche volvía a ser el escenario central…” Así comienza su nota el analista de uno de los grandes bancos de inversión norteamericanos refiriéndose a lo ocurrido la semana pasada en Europa. Para completar su relato, resulta que el viernes, cuando aquello a lo que se concedía una probabilidad cercana a cero solo 48 horas atrás, tiene lugar, van los inversores y… ¡compran! Para no engañarnos, un gobierno claramente anti euro en Italia y un gobierno extraordinariamente débil en España no puede ser algo que provoque confianza, salvo, que pueda considerarse un mal menor respecto a lo que se llegó a temer.

En el caso de España apenas ha habido tiempo, de modo que resulta aventurado enjuiciar la respuesta del mercado español al cambio en el gobierno por lo ocurrido con el IBEX: un alza del 1.76%. Eso no es óbice para que nos permitamos una lectura superficial: es posible que la extrema debilidad del gobierno naciente haga imposible iniciativa importante alguna, y al estar -casi- aprobados los presupuestos y mantener el Partido Popular la mayoría absoluta en el Senado, los inversores hayan sentenciado que nada importante puede pasar. Precedidos de una caída de casi un 8% en apenas unas semanas, ¿por qué vender? Si no es suficiente, podemos recordar que el IBEX no es en absoluto una fiel representación de la economía española, pues las empresas que lo conforman obtienen cerca del 65% de sus ingresos fuera del mercado español, de modo que sus resultados pueden considerarse relativamente a salvo de giros inesperados en la política económica, que, en el peor de los casos, todavía tenemos que esperar a conocer. Incluso los muy partidarios del cambio no podrán decir seriamente que el IBEX ha celebrado la noticia con alegría.

Italia: La prima de riesgo se ajustó a la baja tras la formación de gobierno. Hoy abre en 224 puntos

hecho de que se haya dado la coincidencia del anuncio de formación de Gobierno allí, con la confirmación del cambio aquí. Al menos en teoría, era más inquietante para el euro la amenaza italiana. Así se desprende del aparente alivio con el que 'The Economist' titula: “Italy, at last, gets a new government”. Después de unas semanas de zozobra, -la bolsa italiana llegó a perder un 14% en el mes de mayo-, los mercados hacen pie, y aclarado a quién han de atender ahora, el saber a qué, puede esperar.

Para ayudar en el alivio, vino el informe de desempleo en EE.UU. también publicado el viernes, y lo hizo cargado de buenas noticias. Además de superar la creación de empleo prevista, se reduce la tasa de paro a su menor nivel en 48 años, y se acompaña de la recuperación del crecimiento de los salarios que parecía haberse frenado. En resumen, la del viernes resultó una inesperada sesión de alivio. Al euro le bastó con salir sin demasiados daños, aunque fue de más a menos después de la corrección al alza de miércoles y jueves.

No creo que haga falta decirlo, pero es evidente que entramos en un periodo donde cualquier cosa que se parezca a una reforma será porque forma parte de una contrarreforma, de modo que aquellos que crean que el futuro de la Eurozona depende de mejorar la productividad como se cansa de repetir el Presidente del BCE, ya puede sentarse y esperar. Una nueva película acaba de comenzar y estará entre el thriller y el suspense.

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