20 de octubre de 2020, 16:45:50
Sociedad


Nuestros hijos, ¿tienen amigos o compañeros en el colegio? (I)

Por Fátima Martí Cardenal


Somos seres sociales por naturaleza, y necesitamos a los demás para desarrollarnos como personas. En el colegio comienzan nuestras primeras relaciones sociales, pero ¿son amigos o compañeros? “¿Tienes muchos amigos?” le pregunto a mi hija de 3 años.

Hasta determinadas edades, creemos que si hay 26 alumnos en clase tenemos 26 amigos. Ni uno menos. Será a partir de primaria (6 -7 años), cuando se vuelvan más selectivos con sus amistades, tengan unas preferencias y comience a generarse un vínculo emocional. Como consecuencia, surgen las decepciones. Hay que llamar a las cosas por su nombre para darle la importancia que merece. Si en el recreo su amiga del alma ha jugado con otro niño, será un momento de tristeza y de sufrimiento, pero no podemos sobredimensionar para no generar problemas innecesarios a la hora de relacionarse.

Es una etapa de aprendizaje, y las desilusiones forman parte también de ella. Por eso la amistad tiene que explicarse de una manera más amplia y generosa. Los amigos van a surgir mientras juegan: se divierten, se enfadan, comparten, cooperan, escuchan…todas esas interacciones les permiten conocerse a sí mismos y a los demás. Las reglas de comportamiento son fundamentales para ser aceptado, desde el saludo, sonreír, compartir o escuchar, serían las primeras habilidades para encajar en el grupo.

El juego favorece el aprendizaje de habilidades sociales y es aquí donde tenemos un papelón: imitarán las relaciones que ven en los adultos (cómo tratamos a nuestros amigos, el respeto, los detalles, los favores…) Debemos tomar buena nota ya que si transmitimos que sabemos pedir perdón, que escuchamos o que no criticamos -¡ah! ¡la crítica! Tema inquietante del que me ocuparé en futuros artículos-, lo copiarán en sus relaciones y aprenderán del modelo que ven para tratar a los demás. Es más importante de lo que creemos. Cómo se relacionan con los demás, también ayuda en su autoconcepto. La amistad nos va a permitir desarrollar la empatía y una autoestima positiva.

Si seguimos analizando cómo evoluciona el criterio de la amistad según edades, entre los 9 y los 13 años, solemos encontrar su preferencia por “ir” en pequeños grupos del mismo sexo, lo que les permite el contacto con iguales y de alguna manera, se sienten protegidos. Más adelante, estos grupos empiezan a mezclarse con personas del sexo opuesto, dando lugar a grandes grupos mixtos. No será hasta la adolescencia cuando la verdadera amistad cristalice y se suele hacer duradera.

Los intereses comunes se delimitan más y ven a los amigos como iguales que les permiten compartir miedos e inquietudes. Por eso los adultos no podemos ser sus “amigos”, somos sus padres o sus profesores y tenemos otro rol en sus vidas. Nadie dijo que el oficio de padre o madre fuese sencillo, piénselo bien ¿cómo se posiciona usted ante sus hijos o hijas, como padre o como amigo?

Nuestros hijos, ¿tienen amigos o compañeros en el colegio? II

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