22 de mayo de 2019, 5:41:33
Nacional


Los posibles efectos de la reforma electoral que propone Casado

> Lo que hubiera ocurrido en la Comunidad de Madrid en las elecciones municipales de 2015

Por Javier López Macías (Madridiario)

Esta semana, el flamante líder del PP, Pablo Casado, ha presentado en el Congreso su reforma de la ley electoral. En ella, plantea dar mayoría absoluta al partido que supere el 35 por ciento de los votos y aventaje en un cinco por ciento a la segunda opción o, en caso de no llegar a esa cifra, que sí tenga más del 30 por ciento del apoyo popular y aventaje en diez puntos a la siguiente opción. Así las cosas, esta reforma, de haberse aprobado antes de las últimas elecciones municipales celebradas hace tres años, hubiera neutralizado los dos mandatos que emanaron tras las urnas: que el cinturón rojo volvía a ser del PSOE y que las mayorías absolutas habían llegado a su fin. De las veinte localidades más pobladas de la Comunidad, en doce -casi todas gobernadas por partidos progresistas- se hubiera vuelto a votar, en cinco se habría dado mayoría absoluta a un gobierno que actualmente no la tiene, en dos no hubiera habido cambios y en uno habría gobernado el PP, cuyo líder terminó imputado, en vez del PSOE.


Desde tiempos inmemoriales, el PP se ha opuesto frontalmente a lo que ellos llaman "pacto de perdedores". Es decir, al parlamentarismo del sistema electoral de España, donde ganar las elecciones no implica la gobernabilidad si no eres capaz de pactar con los demás grupos que, a su vez, cuentan con una representación proporcional.

En este sentido, aunque la nueva dirección del PP encabezada por Pablo Casado lo es pese a no ganar la consulta realizada a la militancia -Soraya Sáenz de Santamaría quedó primera-, la formación no ha cambiado su discurso. Es más, en su primera intervención ya como presidente, Casado habló de cambiar la ley electoral para municipios y comunidades autónomas. Y en ello está.

El pasado martes, cuando se cumplía apenas semana y media de su 'toma de posesión', Dolors Montserrat, portavoz del Grupo Popular en el Congreso, presentó en el hemiciclo la propuesta del partido: evitar que haya "alcaldes perdedores" que, gracias a su "capacidad" de "interpretar la voluntad popular a su antojo y conveniencia", logren gobernar sin ganar los comicios.

Para evitarlo, proponen la modificación del artículo 180 de la Ley Orgánica 5/1958 del Régimen Electoral, donde pretenden incluir varias acepciones con las que pretende eliminar las mayorías simples y los pactos entre partidos que no ganen los comicios, bien a través del otorgamiento de la mayoría de ediles o bien a través de una segunda vuelta.

Para que no se vuelva a votar, la reforma de los populares expone que se le dará "automáticamente la mitad más uno de los puestos de concejal en el ayuntamiento" a aquel partido político que haya superado el 35 por ciento de los votos válidos emitidos y distancie al menos en cinco puntos porcentuales a la siguiente candidatura. En caso de no lograr dichos votos, la segunda opción contempla que pueda adjudicarse la mayoría de concejales de la corporación a la formación que obtenga más del 30 por ciento de las papeletas y supere, a su vez, en diez puntos a la siguiente opción.

En caso de no producirse ninguno de estos supuestos, el PP 'condena' a todos los partidos que tengan más del 15 por ciento de los votos a una segunda vuelta que puede producirse entre dos o más fuerzas. En la misma, la formación ganadora debería obtener más del 40 por ciento de los votos o distanciar en al menos siete puntos al segundo grupo político, dándole de esta forma la mayoría absoluta de la cámara municipal competente. En caso de no darse ninguno de estos extremos, la reforma prevé que la atribución de los concejales se haga siguiendo el procedimiento actual, el representativo.

Segunda vuelta en Madrid, Alcalá o Leganés; gobierno popular en Móstoles y Fuenlabrada

Pese a que las dificultades parlamentarias que tiene el PP desde las últimas dos elecciones nacionales, agravadas tras la moción de censura, hacen que la probabilidad de que la propuesta salga hacia adelante sea casi nula, si el Gobierno de Mariano Rajoy la hubiera hecho suya para las elecciones municipales de 2015 -cuando tenía mayoría absoluta en la Cámara Baja-, muchas cosas habrían cambiado -a priori a su favor- en los ayuntamientos de los veinte municipios con más población de la Comunidad de Madrid, empezando por la capital. Además, en cierta forma, también se hubiera enmendado la vuelta del cinturón rojo y el fin de las mayorías absolutas.

  • Madrid: segunda vuelta entre Aguirre, Carmena y Carmona

Las elecciones a la Alcaldía de Madrid las ganó Esperanza Aguirre, pero lo hizo con una asimetría parlamentaria que le impedía gobernar puesto que no sumaba mayoría junto a Ciudadanos. Esto dio lugar a que fuera Manuela Carmena, candidata de Ahora Madrid, la que cogiese el bastón de mando, una foto que podría no haberse producido si esta reforma hubiese entrado en vigor antes. Según el documento de Casado, los ciudadanos capitalinos habrían tenido que elegir a su alcalde en una segunda vuelta entre los tres implicados: Aguirre (34,55 por ciento), Carmena (31,85 por ciento) y Carmona (15,28 por ciento).

  • Móstoles: de gobierno socialista a gobierno popular imputado

Móstoles es uno de los casos donde el PP se hubiera visto más beneficiado. Actualmente, el municipio lo gobierna la socialista Noelia Posse tras la dimisión de David Lucas, pero ninguno de los dos habría portado el bastón de mando con la reforma de Casado. El Consistorio lo hubiera gobernado un PP que, meses después, hubiera visto cómo su líder, Daniel Ortiz, era imputado por Púnica.

  • Alcalá de Henares: tres opciones para otra votación

El caso de Alcalá es similar al de Madrid. Gobernado por una fuerza progresista, el alcalde Javier Rodríguez Palacios se hubiera tenido que enfrentar en una segunda vuelta al PP y a Somos Alcalá, primero y tercero respectivamente en las pasadas elecciones.

  • Fuenlabrada: única mayoría socialista
Fuenlabrada hubiera sido el único municipio donde la idea de Casado habría supuesto -a priori- una mayoría absoluta del PSOE, la de Manuel Robles, que ganó las elecciones con un 45 por ciento.
  • Leganés: la alcaldía, entre cuatro
Gobernado también por el PSOE, en este municipio, la segunda vuelta se hubiera dado entre el ganador de las elecciones, sus socios (Leganemos y ULEG) y el Partido Popular.
  • Alcorcón: Pérez, con mayoría insuficiente
La localidad situada al suroeste de la región y dirigida por el también diputado autonómico del PP, David Pérez, habría vivido una segunda vuelta entre los conservadores, PSOE y Ganar Alcorcón.
  • Getafe: otra alcaldesa socialista a las urnas
Getafe repite el patrón de Alcalá, Leganés o Coslada. La regidora Sara Hernández, que quedó segunda en 2015, hubiera tenido que enfrentarse al PP y a Ahora Getafe.
  • Torrejón de Ardoz: sin cambios
Hace tres años, el popular Ignacio Vázquez Casavilla ganó con casi un 50 por ciento de los votos las elecciones municipales en Torrejón. Con lo que su mayoría absoluta (14 concejales de 27) no se hubiera visto alterada.
  • Parla: Martínez Hervás, como Pérez
Luis Martínez Hervás fue investido alcalde porque ninguno de los otros candidatos obtuvo la mayoría absoluta necesaria para ello. Por eso, al ser primera fuerza, accedió al cargo. Eso sí, como David Pérez, la reforma de Casado hubiese provocado una segunda vuelta con otros tres partidos: Mover Parla, Cambiemos Parla y PSOE.
  • Alcobendas: mayoría del PP reforzada
Pese a que el partido que ganó las elecciones (PP) ocupa la alcaldía, no lo hace con mayoría absoluta. Un extremo que sí hubiera alcanzado con la reforma de Casado al obtener el 38 por ciento de apoyo ciudadano en 2015.
  • Coslada: segunda vuelta bipartidista
En Coslada, las municipales terminaron con el PP y el PSOE a la cabeza y con una diferencia de apenas dos puntos porcentuales. Estos partidos habrían sido los únicos que se hubieran enfrentado en una segunda vuelta por la gobernabilidad del municipio
  • Las Rozas: sin cambios en el horizonte
Las Rozas ya cuenta con un Partido Popular que, con José de la Uz, arrasó en las elecciones al cosechar casi un 40 por ciento de los votos. Este resultado le otorgó 14 de los 25 ediles del Ayuntamiento, por lo que su situación no hubiera cambiado.
  • Pozuelo: otra mayoría popular
El caso de Susana Pérez Quislant, alcaldesa del PP, hubiera sido similar que el regidor de Las Rozas: cuenta con mayoría holgada en la corporación.
  • 'Sanse': el PSOE, a las urnas
En San Sebastián de los Reyes, el Partido Popular hubiera estado cerca de conseguir mayoría absoluta porque tuvo un 29 por ciento de los votos. En cambio, el PSOE se hizo con una alcaldía que, según la propuesta del PP, se hubiera tenido que decidir en las urnas entre populares, socialistas y los candidatos de Izquierda Independiente.
  • Rivas: el Gobierno de IU que podría no haber sido
En el caso de Rivas, la mayoría progresista es flagrante, puesto que Izquierda Unida y Rivas Puede -ahora ambos en el poder- superaron en varios puntos al Partido Popular, pero la lejanía de la barrera del 30 por ciento hubiera provocado una segunda vuelta entre los dos partidos y el PP.
  • Majadahonda: de mayoría simple a absoluta
En Majadahonda, la mayoría simple con la que cuenta el PP se hubiera visto convertida en una absoluta, puesto que Narciso de Foxá alcanzó el 38 por ciento de los votos, muy lejos de Cs, que fue segunda opción con un 20.
  • Valdemoro: joya repartida entre cuatro
Hasta que la perdió por una moción de censura, Valdemoro fue la joya de la corona de Ciudadanos en Madrid. Pero, como se vio en el cambio de gobierno que favoreció al PSOE, los similares números conseguidos entre los cuatro primeros partidos evocaba a Guillermo Gross a una situación de debilidad parlamentaria que la reforma del PP hubiera despachado con una segunda vuelta entre los naranjas, PP, PSOE y Ganemos Ahora Valdemoro.
  • Collado Villalba: fuerza y concejales para Vargas
La regidora de Collado, la popular Mariola Vargas, hubiera disfrutado de un plus de concejales (actualmente tiene 9 de 25) al haber obtenido el 30 por ciento de los votos, frente a los 19 del PSOE. Un caso similar al de Majadahonda.
  • Aranjuez: quebraderos de cabeza solucionados en otra votación
En Aranjuez, Cristina Moreno se convirtió en alcaldesa gracias a otras fuerzas progresistas, pero con el paso del tiempo, sus relaciones se desgastaron tanto que la socialista tuvo que someterse a una especie de cuestión de confianza que logró superar. Este escenario se hubiera evitado con la reforma de Casado: el PSOE hubiese participado en una segunda vuelta con el PP para ver quién hubiera obtenido la mayoría de concejales.
  • Arganda: una segunda vuelta para desarrollar proyectos

El alcalde socialista de Arganda, Guillermo Hita, se ha mostrado hace apenas unas semanas dispuesto a repetir en el cargo porque su proyecto "no se ha desarrollado en su totalidad", algo que quizás se hubiera producido de contar con la mayoría absoluta que le hubiese dado ganar una segunda vuelta al PP, partido que ganó las elecciones pero no pudo formar gobierno.

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