19 de octubre de 2019, 2:10:03
Ocio


'Ni con tres vidas que tuviera': no hay vuelta atrás

Por José-Miguel Vila / @josemiguelvila


De acuerdo con que el terrorismo es una lacra y que quien lo ejerce debe de pagar la pena que le han impuesto los tribunales de justicia y dar con sus huesos en la cárcel. Ni un solo día menos… Pero: ¿y luego?, ¿qué hacer?, ¿cómo pueden reaccionar víctimas y terroristas el día que se crucen en cualquier calle del pueblo o de la ciudad que ambos habitan? El dilema es duro, muy duro, y solo pueden resolverlo personalmente aquellos que están directamente tocados por él. Es un asunto con bastantes aristas y de muy difícil resolución. Probablemente haya tantas salidas como víctimas y victimarios.

El dramaturgo José Pascual Abellán -autor también de Locas, Ceniza o Versus- ha querido plantear estas y muchas otras preguntas sobre las tablas, en un montaje que ahora dirige Zara Sobral, y que puede verse en la madrileña Sala Intemperie. La fábula está basada en hechos reales, y más en concreto, los relatados en una entrevista emitida por televisión, la que le hizo Jordi Évole a Iñaki Rekarte, poco después de que el ex etarra saliese en libertad tras haber cumplido su condena.

En el montaje, Jorge Cabrera es el Exterrorista arrepentido (“Si no te perdonas a ti mismo…, no puedes vivir”), Lucía Esteso, la Víctima, hija de unos pequeños empresarios –sus padres-, asesinados a sangre fría, y Nacho Hevia, el Periodista que plantea al asesino esas preguntas que le ponen permanentemente entre la espada y la pared del pasado, del presente y del futuro como ser humano. Los tres actores están a la altura de los personajes a los que dan vida, y mantienen la tensión exigida en escena en los aproximadamente 80 minutos de duración del montaje, sin dar lugar a un solo instante de respiro gracias a la inteligente dirección de Zara Sobral.

La acción se enmarca en tres espacios distintos. En el primero, una mesa sencilla -sobre la que hay poco más que una jarra de agua y un par de vasos-, separa al exterrorista (estupendo Jorge Cabrera), de un periodista que ha preparado concienzudamente su cuestionario. El encuentro entre los dos hombres es frío, aunque correcto en las formas, porque el entrevistador no quiere conceder ni un solo centímetro de terreno a su entrevistado. Aquí la empatía brilla voluntariamente por su ausencia. En el otro extremo del escenario la víctima vive un verdadero calvario cuando lee la entrevista del hombre que ha asesinado a sus padres y ha dejado huérfanas a dos niñas de poco más de diez años. Aunque de eso hace ya más de dos décadas, las niñas no han dejado de pensar un solo día en sus padres, ni en su asesino. Estremecedora Lucía Esteso en su vivencia de ese drama interior en el que se debate para encontrarse o no frente al hombre que acaba de salir de la cárcel y que ha arruinado su vida. Por último, en el espacio central, el periodista habla con su redactor jefe contándole cómo le ha ido la cosa y le plantea que prefiere escribir la pieza desde su casa porque aún anda tocado después de lo vivido…

El montaje delimita muy bien esa ley del silencio que se impone entre aquellos que abrazan una causa que deciden defender a punta de pistola, caiga quien caiga. Pero también el dolor de las víctimas, el proceso del arrepentimiento del terrorista, y esa puerta abierta a la convivencia que se llama reconciliación.

También la dramaturga y actriz María San Miguel abordó este duro tema en una trilogía compuesta por Proyecto 43-2, La mirada del otro, y Viaje al fin de la noche, que podrá verse muy pronto en el Teatro de La Abadía.

Bienvenidos estos gestos que tratan de hacernos reflexionar sobre la necesidad de ir enterrando el odio, el miedo y la violencia para dar paso definitivamente a la convivencia, al respeto y al diálogo.

'Ni con tres vidas que tuviera'

Dramaturgia: José Pascual Abellán

Dirección: Zara Sobral

Intérpretes: Jorge Cabrera, Lucía Esteso y Nacho Hevia

Fotografía: Jorge Shino

Sala Intemperie, Madrid

Hasta el 14 de octubre de 2018

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