22 de noviembre de 2019, 21:25:55
Sociedad


La doctora Lorite, 30 años en vanguardia

Por Carlos Matías

La doctora Nuria Lorite lleva treinta años en la vanguardia de las terapias no convencionales. Es una de las mayores especialistas occidentales en Medicina Tradicional China. Pero el Gobierno de Sánchez no respeta su curriculum.


Nuria Lorite Ayán es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Su Tesis, titulada “Los alimentos y la medicina tradicional china”, obtuvo la calificación de Sobresaliente Cum Laude en 2015.

Es también licenciada en Medicina Tradicional China por la Universidad de Pekín y Diplomada, con Matrícula de Honor en la Universidad Complutense, en Estudios Avanzados sobre “Características de los alimentos según la Medicina Tradicional China en los textos clásicos”.

Es Master en Organizaciones Saludables e Innovación en la Gestión de Personas por Florida Universitaria, centro adscrito a la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Valencia.

Es Técnico Superior en Terapias Naturales (Naturopatía), por el Real Centro Universitario Escorial María Cristina.

Nuria Lorite está reconocida por el Gobierno de China como una de las máximas autoridades de su Medicina Tradicional en Occidente. Por eso la invitó a inaugurar las acciones divulgativas de la materia como actividad cultural de su embajada en España.

Treinta años de experiencia profesional avalan la trayectoria de la doctora Lorite, que dirige con éxito, por cuarta temporada consecutiva, el programa “La vida biloba” en Libertad FM.

Es, además, asidua colaboradora de espacios sobre salud y bienestar en medios de comunicación y está acreditada como una de las mejores comunicadoras en salud.

La doctora Nuria Lorite es una profesional comprometida con el cuidado de la salud, el bienestar integral, el desarrollo personal y el crecimiento espiritual.

Nuria Lorite está en las antípodas de ese indeseable colectivo de charlatanes que ofrecen “productos milagro” con publicidades engañosas que rozan, cuando no incurren, en estafas y otras actividades delictivas.

Por todo lo anterior, la reputada doctora Nuria Lorite debería de estar satisfecha con la iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez para prohibir esa publicidad engañosa de tratamientos sin aval científico. Pero no es así. Nuria Lorite se siente discriminada y estigmatizada.

En su anuncio, el Ejecutivo de Sánchez ha banalizado una situación real y ha metido a todos en un mismo saco, sin distinguir entre los profesionales que, como Lorite, son serios y están avalados científica y académicamente dentro y fuera de nuestras fronteras, de aquellos otros que, si de algo son especialistas, es de la manipulación y del engaño.

El Gobierno de Pedro Sánchez hizo públicas sus intenciones a través de su ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, y su ministro de Ciencia, Pedro Duque.

De este último, reconocemos que ha sido el primer astronauta español en el espacio, si no tenemos en cuenta a Miguel López-Alegría, nacido en nuestro país, pero con nacionalidad estadounidense.

A Pedro Duque no se le conoce por sus méritos como gestor de ningún departamento de la Administración General del Estado.

De María Luisa Carcedo no se puede decir casi nada como médico, salvo que se inició en Atención Primaria en Asturias.

Carcedo ha hecho carrera en política, sin distinciones científicas o académicas. Es, además, uno de los miembros del Consejo de Ministros más desconocido por la población.

No se puede trivializar en un asunto de tan hondo calado como es el empleo de terapias no convencionales en materia de salud pública.

No se debe de hacer “anatema” de toda práctica que se salga de lo habitual, haciendo con ello “tabla rasa”, sin distinguir a las prácticas fraudulentas de las que están reconocidas internacionalmente.

Al hacer un anuncio como el que ha hecho, de la forma en que lo ha hecho, el Gobierno de España enmienda la plana nada menos que a la UNESCO, que el pasado 15 de noviembre celebró en su cuartel general de París el Día Mundial de la Acupuntura como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El Gobierno español “empuja” de esta forma al 5% de la población de nuestro país que recurre a terapias no convencionales (más de dos millones de personas) a clínicas clandestinas de “curanderos” y “matasanos”, al marginar a todos los que trabajan con seriedad y rigor.

En definitiva, tratar como “proscritas” a todas las terapias que se salgan de la ortodoxia institucional, aparte de obedecer a fuertes intereses económicos de las multinacionales sanitarias, equivale a confundir peligrosamente los papeles y jugar con la salud pública.

Es como confundir “religión” con “espiritismo”; “gastronomía” con “canibalismo” o “ciencia” con “esoterismo”.

Esto es lo que ha hecho un Gobierno cuyo presidente, Pedro Sánchez, pretende hacerse pasar por una persona completamente distinta de la que era cuando aún no había llegado al poder.

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