24 de agosto de 2019, 4:17:35
Deportes


Isco implosiona y rompe con el madridismo: ¿qué será de la vieja estrella malagueña?



El 0-3 del Real Madrid en el Bernabéu ante el CSKA de Moscú fue lo de menos, si atendemos a la otra crisis interna que tiene abierta el club blanco y que avecina tormentas futuras. Los pitos a Benzema o Bale se han quedado en puras anécdotas comparada con el 'caso Isco'.

El malagueño ha roto definitivamente con la afición madridista y en el partido de ayer terminó de implosionar. Muchos pensarán que debimos escribir "explotar". Pero no. Miren. La "implosión" es en el campo astronómico cuando se produce una disminución brusca del tamaño de un astro.

Eso es justo lo que le ha sucedido al de Arroyo de la Miel. El 10 de España, la estrella de Julen Lopetegui en la selección, el que tiraba del carro de la Roja en el Mundial de Rusia, a duras penas, es ahora una sombra de lo que fue en el Real Madrid. Este mal año del equipo blanco se ha llevado de por medio a varios futbolistas, pero a quien ha arrollado y casi dejado sin vida es a Isco.

En los últimos partidos, donde ha sido suplente con Solari, apenas había podido reivindicarse. Su actitud era incluso peor: respondió abatido y enfadado a su falta de titularidad en el once blanco. Pero por algo es, y Solari ha ganado ayer la batalla. Eso sí, a costa de cargarse a uno de sus mejores futbolistas.

Isco hizo un mal partido, como casi todos sus compañeros, ante el CSKA. Pero él cometió un pecado mortal en el Real Madrid: encararse con la afición por los pitos. Lo hizo tras fallar una ocasión cantada tras una buena jugada de Vinicius, de los pocos que despiertan ilusión en la grada. Ayer fueron pocos aficionados, pero habían pagado sus abonos y sus entradas, y el equipo defraudó y les hizo tirar el dinero invertido.

Ante eso, lo que menos hacía falta eran gestos como el de Isco, que ya tiene la cruz puesta para gran parte de la afición. No es que esté gordo o deje de estarlo. Está fuera de forma y sin motivación, y como profesional, de los mejores del mundo, no puede permitirse tal actitud.

Para cerrar la jornada funesta, Isco no sólo se enfrentó a la afición, sino que tuvo otro gesto imperdonable para el madridismo, que fue rechazar ser el capitán cuando Marcelo se iba del campo y le iba a pasar el brazalete que le correspondía por veteranía. Al final tuvo que cogerlo Carvajal. La plantilla toma nota de este gesto y habrá bronca. Sergio Ramos y Florentino Pérez tendrán que mediar en esta crisis, parece que sin fácil solución.

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