28 de febrero de 2020, 7:36:21
Teatro


'Preludio': el arte y la vida

Por José-Miguel Vila / @josemiguelvila


La búsqueda de la perfección en el arte, la soledad, la muerte, el perdón, la contradicción, la sexualidad, la redención y la sensación permanente de vértigo a través de la música de Chopin. Al menos todos estos elementos contiene Preludio, una novela de Jesús Ruiz Mantilla, que ahora Daniel Ortiz (Madrid, 1975), ha adaptado y producido para el teatro, en un montaje que él mismo interpreta y dirige. Se trata de un monólogo que titula de forma homónima, ‘Preludio’, y que puede verse los fines de semana en la madrileña Sala Arte y Desmayo.

El monólogo contiene 24 escenas que se corresponden con los 24 Preludios del músico polaco, que suenan intermitentemente de fondo, en interpretaciones de Alfred Cortot, Alfred Brendel y Tracy Xian, para describir durante hora y media el vertiginoso descenso a los infiernos de un internacionalmente reconocido pianista español, León de Vega, que se obsesiona en la búsqueda de la perfección a través de la interpretación de estas piezas.

El valor y el titánico esfuerzo que ha desplegado Daniel Ortiz (muy conocido por sus intervenciones en series como Vis a Vis, El Barco, Luna, el Misterio de Calenda o Terminator 6, nadie puede ponerlo en duda. Han sido muchos los meses que el actor ha dedicado a la adaptación, primero, y a la puesta en escena del montaje después. El resultado ha sido un espectáculo intenso, frenético, delirante, en donde emerge lo mejor y lo peor de un artista que piensa, siente, sueña y trabaja día tras día por intentar encontrar el genio en sus interpretaciones al piano, y sobre todo en los Preludios de Chopin.

Ortiz da permanente muestra de dominar la técnica de la interpretación, a través del cuerpo, del uso de la voz (amplísimos sus registros) y de alcanzar con ello todos los estadios del alma humana. Con todo, la necesidad de desdoblarse continuamente en observador y observado, en director y en intérprete, nos parece que es muy posible que haya limitado la consecución de mayores cimas de emoción y de desgarro en un personaje con tantas y tan extremas sacudidas, un hándicap que podría haberse soslayado si hubiera encontrado un director que hubiera podido ahormar desde fuera al personaje.

En un escenario casi desnudo (un pequeño sofá-cama funcional a un lado, y una banqueta al fondo, en donde el músico se sienta a ensayar y tocar compulsivamente un piano imaginario…), Ortiz se mueve con agilidad felina, en los distintos ambientes que frecuenta (escenarios, bares de ligue, la calle Almirante, las habitaciones de hotel). En todos ellos se busca y no siempre se encuentra. Mar de contradicciones, su vida se convierte en un vertiginoso descenso hacia la muerte, un final que no le asusta y en el que se enfrenta con las verdades que persiguen a todo hombre: la vida, la muerte, Dios y, finalmente, la soledad en la que uno tiene que enfrentarse a lo que es esencial en cualquier ser humano.

‘Preludio’

A partir de la novela homónima de Jesús Ruiz Mantilla

Adaptación, dirección e interpretación: Daniel Ortiz

Espacio sonoro: Álvaro Gómez

Música: Tracy Xian, Alfred Cortot y Alfred Brendel

Fotografía y Diseño gráfico: Goyo de Pacheco

Vestuario: Reyes Carrasco

Sala Arte y Desmayo, Madrid

Hasta el 27 de enero de 2019

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