26 de abril de 2019, 3:43:36
Opinión


Que ha resultado herido es evidente

Por José Manuel Pazos


Resulta ya evidente la apuesta de los bancos centrales. Considerando el nivel de deuda y dada la limitación de recursos fiscales y monetarios para hacer frente a una hipotética recesión, está claro que en el caso de equivocarse prefieren hacerlo enviando el mensaje claro de que levantan el pie del freno monetario.

No cabe arriesgarse a repetir el error cometido por el BCE al inicio de la crisis elevando los tipos de interés cuando era manifiesto que la situación daba síntomas claros de empeorar. Por si caben dudas, en una revisión de crecimiento como se ha producido pocas veces para un año en curso, el BCE recorta nada menos que un 0.6% su previsión de crecimiento para este año en la eurozona y la baja hasta el 1.1%. No sabremos hasta que pase mucho tiempo si es la revisión de crecimiento la que justifica el reajuste de expectativas de tipos y el anuncio de dinero gratis al sector financiero, o si para justificar la marcha atrás que se anunció el jueves, era necesario efectuar tal ajuste de expectativas en el crecimiento. El periodo paciente de la Reserva Federal anunciado hace unas semanas, tiene ahora una versión más dura en el BCE, cuando hace tan poco como diciembre anunciaba el fin de su política de compra de títulos. Ahora no compra títulos, pero ofrece dinero a los bancos a coste menor que cero, -esto habrá de confirmarse cuando se conozcan los detalles- a cambio de que presten a empresas y consumidores. Aunque es una medida excepcional, esto fue considerado en su momento insuficiente y por ello hubo de recurrirse más tarde a la compra directa de bonos públicos y privados, pero queda claro que a pesar de las dudas que puedan tener, no pueden dar un salto atrás de mayor magnitud sin despertar una alerta que a todas luces sería contraproducente. El símil de que incluso en una habitación oscura es mejor moverse que quedarse parado utilizado por el Presidente del BCE es suficientemente ilustrativo y, a pesar de la oscuridad, se han movido.

¿Es este freno y marcha atrás una política de seguridad y refuerzo ante los síntomas evidentes de debilidad o por el contrario supone un incremento del riesgo? Depende de la posición de cada uno. La fiesta va por barrios. Parece evidente que al sector financiero, esta pausa (FED) y marcha atrás (BCE) es algo que retrasa y aleja la luz del final del túnel. Con perspectiva más general, no es menos evidente que las ventajas superan a los riesgos, al menos en Europa. A pesar de que mantener una política monetaria tan expansiva acrecienta la vulnerabilidad al alimentar los desequilibrios de asignación del capital, la formación de burbujas en algunos sectores, y mantiene a flote a compañías que de otro modo tendrían difícil supervivencia, la economía europea es demasiado dependiente en su crecimiento de las exportaciones, su margen fiscal es muy reducido y su nivel de deuda muy elevado, en particular en algunas economías como la de Italia. En el caso de la tercera economía continental, su tolerancia es nula en muchos aspectos y otras como la de España, aparentemente más resiliente, afronta un largo periodo de incertidumbre política que viene acompañado del anuncio de medidas de gasto que en poco favorecen la ya decreciente confianza de los inversores.

No es extraordinario que el euro sufra, pero si lo hace de forma moderada como aparenta hasta ahora y es capaz de eludir un cambio general de expectativas, puede salvar este paso atrás del BCE sin hacer demasiada sangre. Que ha resultado herido es evidente, pero todavía cabe confiar en que eluda daños más serios.

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