25 de junio de 2019, 7:54:35
Nacional


El Gobierno condena la quema del muñeco de Puigdemont en Coripe (Sevilla)

Por Diariocrítico

El municipio sevillano de Coripe celebró su 'Quema del Judas' el domingo de Resurrección, y de nuevo, con polémica. Esta vez, por el fusilamiento y quema de un muñeco que representaba al ex presidente catalán, Carles Puigdemont, ataviado de negro y con un lazo amarillo y una estelada como capa. En la edición del año pasado, Movimiento contra la Intolerancia denunció la quema de un muñeco de Ana Julia Quezada, la asesina confesa del pequeño Gabriel Cruz.


En el marco del domingo de Resurrección se celebra en Coripe (Sevilla) La Quema del Judas, considerada Fiesta de Interés Turístico Nacional, que ha vuelto a sembrar la polémica. En este festejo se lleva al Judas a la plaza del pueblo, acompañado por los escopeteros, la banda de música y cabezudos, y tras ser colgado de una higuera, es tiroteado hasta que empieza a arder y termina quemado.

Tal y como defiende el alcalde de la localidad, el socialista Antonio Pérez, se trata de una sátira en la que se elige a una persona pública que ha actuado de forma negativa para la sociedad durante el último año, para ser quemada simbolizando la "quema de lo negativo". Sin embargo, la quema del muñeco del ex presidente catalán, Carles Puigdemont ha desatado las críticas también del Gobierno de Pedro Sánchez, como han confirmado los ministros de Exteriores y Política Territorial, Josep Borrell y Meritxell Batet, que han condenado lo sucedido.

El ex president denunció a través de Twitter que "en un pueblo de España, gobernado por el PSOE, han decidido fusilar y quemar un muñeco que representaba a mi persona, y que llevaba un lazo amarillo bien visible. No me han querido fusilar y quemar a mí solo, sino que han querido mofarse de la lucha por la libertad de presos y exiliados. No ha sido ninguna anécdota ni obra de una minoría. Ha sido una actividad oficial, amparada por las autoridades socialistas locales.Se ha utilizado, incluso, munición real con la participación de la policía local".

"Normalmente tengo tendencia a respetar las muestras de ironía y sarcasmo que se han ido produciendo en todo el Estado para que formen parte de la libertad de expresión. Ésta, a diferencia de las otras, no la puedo respetar, por dignidad personal y por decencia democrática. Es un mensaje de odio, con toda la voluntad de generar odio. Es un acto en el que participan menores, que han asistido como algo normal en la orgía de violencia desatada contra el que represento. Es un acto indigno, impropio de ninguna sociedad civilizada", ha denunciado Puigdemont en Twitter. En la misma línea, el presidente catalán Quim Torra tachó de "horrendo y asco extremo" la quema del muñeco y aseguró que presentará una denuncia al respecto.

El ministro de Exteriores, Josep Borrell ha condenado a través de Twitter lo ocurrido en Coripe. "Mi rechazo al lamentable acto contra la figura de Carles Puigdemont en Coripe y a las muestras de intolerancia de las que han sido víctimas diversos candidatos en esta campaña electoral". Así se ha pronunciado siguiendo las palabras de repulsa de la ministra de Política Territoria, Meritxell Batet, que ha condenado "todos los actos de intolerancia que se producen en esta campaña. Quemar la imagen de una persona, impedir actos electorales o cualquier otro tipo de comportamiento intolerante".

Mientras los ministros socialistas rechazan la quema del muñeco de Puigdemont, el alcalde del municipio, también socialista, insite en defender que "no hay que darle más importancia de la que tiene".

"El muñeco representa un mal y lo que se mata es el mal. En años anteriores se han quemado imágenes de miles de políticos, banqueros, árabes y todo tipo de personajes". Entre ellos, Rodrigo Rato, Iñaki Urdangarin, el pequeño Nicolás o Ana Julia Quezada.

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