15 de octubre de 2019, 15:37:25
Nacional


El termómetro electoral: ¿quién gana y quién pierde más? ¿Dónde hay fiesta y dónde un funeral?



Si hacemos un repaso por cada partido, así están las cosas tras los resultados electorales:

Euforia en el PSOE

Los socialistas se fueron de fiesta a una discoteca tras recibir en Ferraz a los votantes que festejaron también la victoria electoral. Un triunfo sin peros ni comas. Sí, se quería una mayor ventaja, pero se cumplió el corte de los 120 escaños con 123, en sintonía con la mayoría de las encuestas. El peor enemigo del PSOE era que el electorado se confiara y que hubiera exceso de confianza y desgaste tras una larga campaña, y en parte lo hubo -había sondeos que les daba 130 escaños-. Pero no hay modo de restar la euforia, salvo porque hará falta recurrir a fuerzas nacionalistas para formar gobierno. Un problema menor ahora mismo para Pedro Sánchez tras 10 meses de infarto.

Funeral el Génova 13

En el PP no es que hubiera caras largas, es que apenas las hubo. Se canceló cualquier festejo, el tráfico ni se cortó enteramente en la calle Génova y Pablo Casado, evidentemente, ni salió al balcón. Entre otras cosas porque apenas unas decenas de personas fueron a saludar al partido. Abatimiento total y ganas de hacer crítica a la dirección, aunque su presidente se negase a a ello públicamente. Vienen semanas difíciles para la actual directiva, que tendrá que escuchar a los críticos. Pero lo peor es que hay elecciones europeas, autonómicas y municipales el 26 de mayo y se teme lo peor. Hay que hacer equipo, pero no se quiere un efecto contagio de pesimismo.

Alegría contenida en Ciudadanos

Rivera lo tiene claro: hay mucho que celebrar, pasando de 32 a 57 escaños. Un millón exacto más de votos y nada que lamentar. Pero sí es cierto que se quería más. Viendo la caída del PP se esperaba un acercamiento más en los resultados respecto a los 'populares', pero se dan por satisfechos con los números obtenidos. De paso, han preferido afincarse en la oposición, descartándose para cualquier acuerdo con el PSOE.

Tristeza en Unidas Podemos con cierta satisfacción

Extraña sensación en Unidas Podemos. Por una parte, los números son los que son: se ha pasado de una cantidad de 71 escaños con Compromís, En Marea y En Comú Podem a una cantidad de 42 escaños con En Comú y 43 si se quiere contar ahora a Compromís. Casi la mitad de presencia parlamentaria pero una sensación de alivio por haber contenido la sangría. Tras unos años muy turbulentos y difíciles para los morados de Pablo Iglesias, donde se temía ser flor de un día, se han consolidado como fuerza parlamentaria influyente. Serán claves para el nuevo gobierno e influirán en las políticas económicas y sociales del Ejecutivo de Sánchez. Sin embargo, la reflexión interna está más activa que nunca tras otro bajón en los números. Además, se quedan fuera del Senado.

Entusiasmo en Vox

Un debut siempre es motivo de alegría cuando se parte de cero. Es lo que le ha pasado a Vox, que no tiene motivos para reducir su euforia y su alegría por una llegada al Congreso tal y como se esperaba. Sin embargo, 24 escaños se quedan cortos para las expectativas tan altas que se tenían. Rocío Monasterio lo decía en la noche electoral: esperamos 60 diputados. Se quedaron lejos, pero Santiago Abascal y Ortega Smith quisieron mitigar cualquier abatimiento y lo tomaron como una victoria monumental. Eso sí, en el Senado se quedan fuera, cero escaños, con Valencia como contrapartida: 10 diputados, eso sí, para la oposición.

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