16 de junio de 2019, 12:29:26
Opinión


Descomposición de la derecha y triunfo del 'sanchismo'

Por Carlos Martínez García


La victoria del PSOE dirigido por Pedro Sánchez se fundamenta en tres cuestiones: la primera el rechazo a un VOX franquista demasiado subido y agresivo cuyo fantasma fue convenientemente utilizado. En segundo lugar, la división derechista y ultraliberal. En tercer lugar, en la marca partido socialista (que no es lo que las cúpulas del PSOE sustentan) sino la voluntad de las clases populares de construir el cambio.

La clave de lo que ocurrió ayer la dieron las bases del PSOE gritando ante Ferraz, “con Rivera no”, este grito significa algo más que no pactar con el partido del IBEX y ultra españolista, sino que entiendo alude a situarse al margen de la politica que el sistema quiere imponer. Significa acabar con la austeridad y cambiar la tendencia neoliberal impuesta por el establishment y los poderes reales.

La gran patronal ya anda haciendo declaraciones sobre la necesidad de un acuerdo con Ciudadanos o a que el PSOE gobierne solo con acuerdos variables, pues de la soledad de Sánchez, entienden y tal vez saben, que el presidente puede ser más vulnerable a sus constantes chantajes tendentes a mantener sus actual statu quo tremendamente cómodo para ellos a la vez que injusto, cruel con las clases populares y antisindical, profundamente antisindical.

Ese grito (con Rivera no) significaba también vigilancia de al menos un gran sector de las bases fieles que colocaron a Sánchez de nuevo en la secretaría general. Conociendo al personaje Sánchez, es difícil que pacte con nadie del arco parlamentario, de hecho ya está anunciado la cúpula del partido su mayoría suficiente para gobernar en solitario. Hará seguramente su gobierno monocolor y se bandeará sin entrar en lo fundamental, a no ser que desde la calle y desde el socialismo transformador y de clase se lo exijamos.

No hay que olvidar ni mucho menos y es muy significativo el claro triunfo nacionalista en Cataluña y Euskadi. Sin los nacionalistas y sin acuerdos verdaderos de una vez no habrá solución. Hacer las transformaciones necesarias que las clases populares necesitamos requerirá de grandes acuerdos y apoyos, así como solucionar la crisis del estado centrada ahora en Cataluña requerirá de acuerdos valientes.

Después de los resultados obtenidos en Cataluña y Euskadi, que un personaje dialogante como Junqueras siga encarcelado es un atentado a la democracia, además es diputado a Cortes con toda la cuerda dada e imprescindible para cualquier solución. Durante la II República que si había democracia en España, -claro era una República-, el propio PSOE presentó candidatos encarcelados por la Revolución de Asturias de 1934 al objeto de ser amnistiados cuando salieran electos diputados. Hoy demasiados pocos socioliberales conocen su propia historia y menos la practican. Luego lo que en aquel PSOE quisimos para nosotros, el actual lo debiera exigir para todos.

Si hay acuerdos deben ser por la izquierda y si de verdad se desean solucionar cosas no se puede olvidar a ERC y no pactar con el nacionalismo progresista.

Hemos frenado entre muchas y muchos a la derecha, sí. Pero eso ni es suficiente ni es lo que se busca votando a las “izquierdas”, hay que exigir y ya la derogación de la reforma laboral, de la ley hipotecaria, controlar a quienes roban a las y los ciudadanos honrados como las eléctricas, los fondos buitre, la banca y una gran patronal que ni siquiera es simplemente cumplidora de la ley laboral, ni desea pagar impuestos.
Lo mejor de todo esto es que la ley D`Hondt a desorganizado a la derecha, por ahora.

Ante esta situación, estar organizadas las clases populares y la clase trabajadora es imprescindible porqué nunca nadie nos ha regalado nada. Pedro Sánchez tiene ante sí una gran responsabilidad. El avance de la extrema derecha europea en buena parte se debe a las políticas de austeridad y a la ausencia de políticas sociales. Hace falta pues que Pedro Sánchez no defraude y aplique políticas de izquierda, máxime cuando una nueva crisis capitalista internacional asoma con fuerza en Europa y el mundo.

La cuestión no es aferrarse a las leyes existentes señor Sánchez, es cambiarlas y hacer ley de la voluntad popular y de la clase trabajadora, esa es la tarea de cualquier socialista. Los socialistas siempre cambiaron leyes y constituciones (En España, un socialista Jiménez de Asua redactó la de 1931), mejoraron la vida de las personas o al menos se esforzaron en ello. Para conservadores ya están la triada trumpista española. Una advertencia, si se fracasa nadie frenara en un próximo futuro a una derecha cada vez más violenta.

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