13 de noviembre de 2019, 16:10:44
Ocio


'Tres sombreros de copa': el miedo a hacer realidad los sueños más íntimos

Por José-Miguel Vila / @josemiguelvila


Deslumbrante cierre de temporada en el María Guerrero de Madrid, sede del Centro Dramático Nacional (CDN), con ‘Tres sombreros de copa’, el texto emblemático de Miguel Mihura, en montaje dirigido por Natalia Menéndez, en claro homenaje a su padre, Juanjo Menéndez, que fue quien interpretó al protagonista, Dionisio, en el estreno de la obra, en 1952.

El extenso reparto está integrado por 18 actores que llenan la escena de alegría y de bullicio: Óscar Alló, Roger Álvarez, María Besant, César Camino, Lucía Estévez, Cayetano Fernández, Pablo Gómez-Pando, Alba Gutiérrez, Tusti de las Heras, Mariano Llorente, Laia Manzanares, Rocío Marín Álvarez, Manuel Moya, Carmen Peña, Chema Pizarro, Arturo Querejeta, Fernando Sainz de la Maza y Malcolm T. Sitté.

Algo hay de autobiográfico en la trama que plantea Mihura en estos ‘Tres sombreros de copa’. El protagonista, Dionisio (estupendo Pablo Gómez-Pando) es un comercial, que está a punto de casarse con una señorita de provincias, y va a pasar su última noche de soltero a un hotel que lleva frecuentando ya hace unos años, situado en esa misma ciudad. Los preparativos para la boda comienzan a las 8 de la mañana del día siguiente, pero esa noche Dionisio va a vivir una aventura a medio camino entre la realidad y el ensueño con una bailarina de una compañía de revistas, Paula (muy bien Laia Manzanares), que está de paso por la capital.

En medio de un ambiente surrealista, Dionisio tendrá que resolver un dilema muy fuerte: seguir a Paula, de quien se ha enamorado a primera vista, u optar por la seguridad de una vida regalada y anodina con su prometida y sus futuros suegros (mordaz e irónico Arturo Querejeta en su Don Sacramento), gentes de bien que desprecian profundamente la vida bohemia de los hombres y mujeres de la farándula.

La escenografía y el vestuario son de Alfonso Barajas y Mireia Latge respectivamente, y remiten al espectador a los años 30 del siglo pasado, década en la que fue escrito el texto de ‘Tres sombreros de copa’, aunque luego tardase aún dos décadas más en estrenarse. Mónica Runde y Mariano Marín añaden el movimiento y la música-la primera como coreógrafa, y el segundo como compositor musical y creador de los efectos de sonido-, que remiten también a la época a través de melodías de foxtrot y de piezas que evocan la revista y el music hall. Un ambiente festivo y evocador e intimista –según el momento de la obra-, que la iluminación de Juan Gómez Cornejo ha sabido definir y potenciar.

La directora del montaje no ha querido hacer guiño alguno a la modernidad y se ha limitado -con acierto a nuestro entender-, a potenciar lo que de surrealista y de poético tiene la pieza de Mihura que, casi 90 años después de haber sido escrita, mantiene la frescura, la carga humorística y sociológica con la que nació. En otras palabras, que disfrutarán especialmente de estos ‘Tres sombreros de copa’ aquellos espectadores que no gusten de buscar tres pies al gato, y que prefieren abandonarse en el disfrute de un buen espectáculo, estupendamente diseñado e interpretado.

‘Tres sombreros de copa’

Autor: Miguel Mihura

Dirección: Natalia Menéndez

Reparto: Óscar Alló, Roger Álvarez, María Besant, César Camino, Lucía Estévez, Cayetano Fernández, Pablo Gómez-Pando, Alba Gutiérrez, Tusti de las Heras, Mariano Llorente, Laia Manzanares, Rocío Marín Álvarez, Manuel Moya, Carmen Peña Viciana, Chema Pizarro, Arturo Querejeta, Fernando Sainz de la Maza y Malcolm T. Sitté

Escenografía: Alfonso Barajas

Iluminación: Juan Gómez-Cornejo

Vestuario: Mireia Llatge

Música y espacio sonoro: Mariano Marín

Coreografía: Mónica Runde

Ayudante de dirección: Pilar Valenciano

Fotografía: MarcosGpunto

Diseño cartel: Javier Jaén

Una producción del Centro Dramático Nacional

Teatro María Guerrero, Madrid

Hasta el 7 de julio de 2019

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