14 de noviembre de 2019, 20:37:23
Teatro


‘Los Remedios’: ¡Ozú…! ¡Vaya ajuste de cuentas con el pasado!

Por José-Miguel Vila / @josemiguelvila


Dirigido por Juan Ceacero y creado e interpretado por Fernando Delgado-Hierro y Pablo Chaves, un estupendo montaje, ‘Los Remedios’, acaba de consagrar el nuevo espacio teatral que da nombre a la Sala y a la Compañía que ha levantado esta primera propuesta, Exlimite.

Ubicada en pleno barrio de Usera, justo donde se desarrolló la extraordinaria aventura teatral de Kubik, Exlimite tiene también su sede en la calle Primitiva Gañán. Si ‘Los Remedios’ constituye una declaración de intenciones, Sala y Compañía no han podido dar un primer paso más sólido, más afortunado. Ahora lo que toca es mantenerlo, pero eso sólo el tiempo lo dirá.

‘Los Remedios’ es una auténtica fiesta teatral montada en base a una autoficción sobre la identidad personal, que en el caso de Fernando y de Pablo –compañeros de infancia, de colegio y de tablas-, se fraguó en el sevillano barrio que da nombre al texto escrito por Fernando Delgado-Hierro, Los Remedios, un “barrio construido en los años 50 al oeste de la dársena del Guadalquivir..”, y enclavado entre el barrio de Triana, el propio río sevillano, el recinto de la Feria de Sevilla y el Parque de Los Príncipes. En medio de tanto arte y de tanta historia, estos chicos no podían haber terminado más que siendo artistas.

Fernando y Pablo crecieron juntos en el barrio, fueron juntos al colegio, y, desde el principio, además de compañeros, han sido amigos inseparables, unidos por un extraño, poderoso e irrenunciable afán, el de acabar siendo algún día actores. ¡Lo han conseguido, y vaya si lo han conseguido! En más de hora y media de frenético, desternillante y sutil ejercicio de memoria personal y colectiva, los dos amigos de ‘Los Remedios’ se transforman a la velocidad de la luz en mil y un personajes de ayer y de hoy que han tenido una importancia capital en la construcción de sus identidades: sus padres (“Los niños te escudriñan, a ver si te crees que los niños no te escudriñan. Te juzgan, los puñeteros. ‘Eres mi madre, a ver qué haces’. Parecen decirte…”), sus abuelos, sus maestros, sus compañeros de colegio y de barrio y, por supuesto, ellos mismos, que no dejan de transitar por la escena con la lucidez y la energía que se irradia instantáneamente entre el público. El resultado es una propuesta singular, divertida y profunda a la vez, atravesada por la memoria, que cabalga a lomos del teatro, el vídeo y la fotografía, pero que no olvida tampoco la música y la danza, que corona la pieza en un frenético, compulsivo y liberador ritual ejercicio de memoria y libertad que parece adueñarse de los cuerpos y las mentes de los dos actores.

Con reminiscencias cinéfilas (Amarcord, Cinema Paradiso…), ‘Los Remedios’ se desarrolla en un escenario casi limpio, una salita de estar presidida por un cuadro sobre el que se proyectan vídeos y fotos de los dos amigos. La estancia, como toda sala de estar que se precie, está repleta de viejas fotos enmarcadas y sirve también de barrera, de pared tras la que se ocultan los atuendos y pelucas que sirven a los dos amigos para cambiarse y descambiarse en un santiamén y volver a aparecer ante los espectadores totalmente transformados y dando alma, voz y cuerpo a un nuevo personaje, que de nuevo se traslada al hoy desde el ayer de su infancia sevillana. Escenografía y vestuario son de Paola de Diego, y la luz justa que enmarca el domicilio, la Feria, el colegio o la Semana Santa sevillanas, corre a cargo de Juan Ripoll.

Somos una amalgama sutil, extraña, casi milagrosa de lo que un día quisimos ser nosotros mismos, y lo que nos ha influido el entorno. Un entorno que no siempre empuja en la dirección apropiada. Puede, incluso, que lo haga en sentido contrario –ese parece que fue el caso de los dos amigos, Fernando y Pablo-, pero que aun así contribuye a forjar la voluntad, el ánimo, la irrenunciable decisión de quien se sabe llamado a recorrer un camino. Por encima de todo y de todos. Cueste lo que cueste. Caiga quien caiga…

Prometedor, sugerente, deslumbrante y valiente texto de Fernando Delgado-Hierro, un sevillano que no lo parece, pero que vuelve a meterse con la facilidad innata del que ha mamado la exageración (“…. Desplegar la exageración para entender: creo que eso es muy andaluz…”), y crear junto a Pablo Chaves, un universo tan personal e íntimo que, precisamente por eso, revela a los demás que en ese ejercicio hay mucho de universal, de algo que nos toca a todos. La propuesta es imprescindible. Divertida, profunda, intimista y tierna a la vez.


‘Los Remedios’

Texto: Fernando Delgado-Hierro

Dirección: Juan Ceacero

Creación e interpretación: Fernando Delgado-Hierro y Pablo Chaves

Escenografía y vestuario: Paola de Diego

Diseño de iluminación: Juan Ripoll

Fotografías: La Dalia Negra

Ayudante de dirección: Majo Moreno

Comunicación: Cristina Anta

Diseño gráfico: Celinda Ojeda

Producciónn: Guillermo Carnero

Colaboran: Exlimite

Sala Exlimite, Madrid

Hasta el 8 de junio de 2019

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