17 de octubre de 2019, 20:22:31
Opinión


Dólar bajista: oportunidad

Por José Manuel Pazos


Austria, Suecia y Francia se sumaron la semana pasada al grupo de países a los que los inversores pagan por prestarle dinero a 10 años. Los siguientes en la lista de espera son Bélgica y España, que todavía pagan, aunque solo sea un 0.08% y un 0.39% respectivamente. Según estimaciones de Bloomberg, alrededor del 40% de los bonos soberanos globales ya ofrecen una rentabilidad media por debajo del 1%, y en la deuda con grado de inversión, incluyendo por lo tanto a emisores privados, el 25% de los emisores cobran en lugar de pagar por el dinero de los inversores. Mientras los emisores disfrutan de la oportunidad, es imaginable la preocupación con la que los responsables de inversión de las compañías de seguros y de fondos de pensiones contemplan el panorama. No tardaremos mucho en leer acerca de rumores de dificultad de inversores institucionales, abocados a construir carteras con más riesgo para poder cumplir con sus compromisos.

Rota de nuevo esa relación inversa entre precio de los bonos y el de las acciones que nos enseñaban en las primeras clases de Teoría Económica, unos y otros están en máximos. Se compra de todo, aunque sea a cambio de que le devuelvan a uno menos de lo invertido ¡diez años después! Si la creación de dinero ya era muy superior a la necesidad de inversión, desde esta semana se tiene la casi certeza de que habrá todavía más. Los bancos centrales más poderosos del mundo así lo han anunciado, complicando aún más la vida a aquellos que ahorran.

De esto pueden surgir infinidad de preguntas, pero a efectos de lo que aquí más nos ocupa: ¿contribuirá esto a cambiar el rumbo del dólar? Al menos para los que anhelan que el dólar se debilite tras un largo ciclo alcista que podría remontarse incluso a los niveles de 1.60 frente al euro de finales de 2008, se abre una ventana de esperanza.

Los tipos de interés poco pueden bajar en Europa, y sin embargo volvemos a hablar de descenso en EE.UU. por primera vez desde 2008. De junio de 2007 a junio de 2008, coincidiendo con el recorte de tipos de la Reserva Federal, desde el 5% hasta el 0%, el dólar perdió frente al euro cerca de un 20% (desde 1.35 hasta 1.60) si bien en los cuatro meses siguientes recuperó incluso más de lo perdido (desde 1.60 hasta 1.25). Cabría preguntarse si a lo que defendería la Teoría Económica, -menos demanda de una divisa cuando reduce su rendimiento- se puede añadir algún otro elemento. De los peones conocidos sobre el tablero, hay uno en el que se adivina más potencial. Estamos en pleno debate sobre quién cogerá el relevo al mando del BCE. Al tiempo que parece alejarse la posibilidad de que sea un alemán quién esté al mando de la Comisión Europea, en el reparto de poder que está negociándose gana puntos que sea un alemán quién presida el BCE. Si movemos otro de los peones en la dirección convenida y resulta que el Presidente de EE.UU. concede una tregua en la tensión comercial con China y así se anuncia aprovechando el G20 en Osaka el viernes y sábado próximo, puede desencadenarse una tormenta alrededor del dólar que para satisfacción del Presidente de EE.UU. lo debilite de forma significativa. No es más que una hipótesis, quizá forzada, pero las apuestas en su contra están aumentando. De eso hay constatación. Si esta semana rompe la barrera de su MM de 200 sesiones, las apuestas aumentarán y después solo cabrá esperar a que las hipótesis se verifiquen o se desmientan. Para los dólar alcistas entramos en un periodo de incertidumbre. Uno más.

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