17 de octubre de 2019, 19:38:02
Opinión


Para no dejarse enredar

Por José Manuel Pazos


Resulta que si se revisan las expectativas de crecimiento del consenso de analistas y se hace aislándose del ruido de la política, procede preguntarse a que viene la alarma que se ha despertado entre los bancos centrales. Si lo que tenemos enfrente es la moderación del crecimiento que se contempla en sus propios pronósticos, el drástico anuncio de cambio en las condiciones monetarias realizado por los dos bancos centrales más importantes del mundo, aparenta excesivo.

Vamos a imaginar que la situación económica no cambia, y efectivamente los bancos centrales de EEUU y Europa disparan la munición que están preparando. Esto supondría que este mismo mes la FED bajaría los tipos en 25 puntos básicos -si no son 50-, y en septiembre repetiría con otro recorte. A partir de este mismo mes cancelaría también la reducción de su balance. Por su parte el BCE, que ni siquiera ha empezado a subir tipos pero cuyo presidente ha sido bastante explícito al afirmar que ante la ausencia de mejoras se necesitarán estímulos adicionales, se da el verano de margen y llega al mes de septiembre no solo suspendiendo la reducción de su balance, sino reactivando la compra de deuda y anunciando un recorte de tipos de algo parecido a 15 puntos, adjuntando algún tipo de parche para evitar más daños a los bancos, y proclamando que cualquier subida se aplaza, por lo menos, dos años.

Es verdad que la economía norteamericana se debilita, pero su crecimiento continúa por encima del potencial. Es posible que se modere la creación de empleo, pero estamos en tasas de compatibles con el desempleo natural. La inflación también puede moderarse, -esto ya es menos evidente- pero en todo caso las estimaciones para la subyacente se sitúan en el entorno del 2%. También la subida de salarios se modera, pero para seguir creciendo por encima del 2%.

No es el mejor de los mundos, pero tampoco como para alarmarse. No es el panorama europeo igual de brillante, pero el crecimiento no será inferior al 1,25%. El sector industrial de Alemania continua débil, pero su PIB estará soportado por el sector servicios. Es cierto que Italia continuará siendo un lastre, pero el crecimiento en España y Francia, las otras dos grandes economías del continente, continúa siendo robusto. ¿A que viene este nivel de alarma? Si el futuro hubiese de ser juzgado en base al tipo de respuestas que los bancos centrales preparan para este verano, ya pueden prepararse los vendedores de instrumentos de cobertura de tipos de interés porque van a tener durante muchos años el éxito de un vendedor de helados en el Polo. Al final resultará que efectivamente Occidente es Japón. Allí llevan décadas con los tipos por los suelos.

Los argumentos de quienes lideran los dos bancos centrales son casi todos políticos, -brexit y guerra comercial-, aunque algunos de los utilizados por el Presidente de la FED son tan peregrinos como la situación de Boing con su 737 MAX o el descenso del petróleo. Preparémonos para un muy largo periodo de tipos bajos porque a pesar de que el Presidente de EE.UU. no ha abandonado la cumbre con el líder de China dando un portazo, lo cierto es que la situación no ha cambiado en esencia tras el G20 y los bancos centrales seguirán teniendo ahí una excusa para encubrir otras razones, que quizá como señala el Presidente de Rusia en su entrevista en Financial Times, tengan que ver con el miedo a un final de era en los regímenes liberales surgidos tras la IIGM.

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