22 de septiembre de 2020, 3:13:40
Opinión


Cataluña: preparándose para la tormenta

Por Enrique Gomáriz Moraga


Parece que Pedro Sánchez ha despertado definitivamente de su cálido sueño: la insistencia en el dialogo-dialogo-dialogo con los independentistas catalanes no evitará el conflicto que explotará tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo, con el comienzo del otoño. Algo que tendrá sus consecuencias. De hecho, esa es la principal razón que le impide al PSOE incorporar a Podemos en un gobierno de coalición. ¿Cabe imaginar un partido en el gobierno que discrepe de una sentencia firme o que insista en un referéndum sobre el derecho de determinación en Cataluña? Y por mucho que Podemos asegure fidelidad al gobierno de Sánchez una vez dentro, nadie le cree en este punto.

Desde luego, cabe preguntar si es que la tormenta que se avecina en Cataluña es inevitable. Pues bien, todo parece indicar que lo es. Al menos así lo piensan los principales protagonistas. Por eso, los que van a estar en la primera línea del conflicto han comenzado a preparase. El nuevo comisario jefe de los Mossos d’Esquadra, Eduard Sallent, ha recuperado la celebración del Día de las Escuadras en Barcelona, en cuyo acto central ha hecho un llamamiento a la cohesión de la policía autonómica y al espíritu de cuerpo ante los aciagos días que podrían llegar. A sus ojos, lo peor que podría pasar es que la tormenta les produjera una división interna.

No es de extrañar, por tanto, que el expresidente Zapatero salga de nuevo a la palestra, regando su proverbial buenismo a diestra y siniestra; hasta para recomendar al Tribunal Supremo que emita una sentencia que permita la convivencia en la sociedad catalana, es decir, que evite la tormenta que se avizora. Tiene razón Joaquín Leguina, como sucede con Venezuela, las intervenciones de Zapatero alejan y no acercan la solución al conflicto. Al final del día, Zapatero es un peligro público.

Aunque mucha gente piensa que lo que ha hecho Zapatero es lanzar un globo sonda para ver posibles reacciones, cuya medida podría servirle a Pedro Sánchez. Podría ser, pero no cabe descartar que Zapatero haya llevado la iniciativa en este asunto. Para este tipo de cantadas es muy capaz.

La realidad tozuda es que no parece previsible que la sentencia del Supremo sea muy venial. Y ante esa realidad, los sectores dispuestos a la actuación violenta dentro del independentismo no dudarán en pasar a la acción. Algo que ya no tienen capacidad de evitar los dirigentes y las fuerzas políticas nacionalistas. Ellos han jugado el papel del aprendiz de brujo en este drama. Han echado a andar el desastre pero ya no pueden detenerlo.

Cabe entonces la pregunta: ¿adónde conduce el enfrentamiento que se avecina?

He insistido varias veces en que la solución al conflicto catalán ya no pasa por ilusorios diálogos, al menos antes de que se produzca un cambio efectivo en la correlación de fuerzas. Mientras el secesionismo mantenga su actual calidad de contendor solvente ante el Gobierno de España, el conflicto seguirá enquistado. Y esperar que las fuerzas independentistas revisen sus postulados ya no es una simple ilusión sino una rotunda estupidez. Se ha formado en el secesionismo un caucus de cultura política que se retroalimenta y del que nadie se atreve a salir por el momento.

Así las cosas, el conflicto inevitable que llegará tras la sentencia del Supremo constituye el escenario en que se producirá o no el cambio en la correlación de fuerzas que menciono. Depende de cómo se salde este enfrentamiento que pueda comenzarse a resolver el entrampamiento de la solución a la crisis de fondo. Claro, siempre será posible para los líderes del proces mantenerse en la barrera, viendo desde allí cómo se enfrentan los secesionistas violentos y las fuerzas del Estado. La astucia, siempre la astucia. Aunque algunas veces sea compatible con un alto grado de irresponsabilidad y cobardía.

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