13 de noviembre de 2019, 18:04:52
Teatro

Recuerdo a un ser sencillo, humilde y bondadoso


Arturo Fernández, el actor y personaje que nunca tenía prisa

Por José R. Palomar

Nadie tenía duda de que Arturo Fernández moriría " con las botas puertas": en el escenario. En este caso, no fue exactamente así, pero estuvo trabajando hasta hace escasamente un mes, y expiró su último aliento en una clínica madrileña...La relación de este periodista con el genial actor nace de una entrevista que le hice en el camerino de un teatro- el Rialto- donde actuaba en Valencia, a mediados de los 80.


Me sorprendió que sin conocerme previamente de nada, cuando iniciaba mis primeros pasos en el periodismo, no escatimó tiempo y me concedió más de 45m. (cinta que conservo), en una charla amena, e interminable tras la función (creo que era "Pato a la naranja", en su camerino).... Bien es cierto que él sabía el medio al que se dirigía: El Periódico de Cataluña: en aquel momento el más leído en la región catalana, y de los más leídos en el conjunto de España...

Hubo más entrevistas tras aquella, con igual o casi idéntica amplitud, porque él disfrutaba hablando de su vida y profesión: el teatro. Y a ello hay que añadirle las veces que le llamabas para preguntarle por trabajos televisivos ("La casa de los líos", el ejemplo más significativo)...Y te ofrecía datos interesantes para elaborar una información... La relación, sin alcanzar una íntima amistad, estuvo marcada por una mutua simpatía.

Y como muestra, un botón: tras finalizar su función en el Teatro Reina Victoria (hace unos diez años); y cumplir con algo que tenía como rito: saludar a todas las personas (mayoritariamente mujeres), que acudían a saludarle al camerino, le esperé. No había podido ver esa función, pero sí comprometido a saludarle. Y me dijo que le acompañara. Fuimos caminando con parsimonia a lo largo de la Carrera de San Jerónimo, una media hora, hasta el párking donde tenía depositado el coche.

Tenía un olfato especial para descubrir a nuevos valores de la escena: fue el caso de Carla Duval (tristemente fallecida) o Cristina Higueras (un claro exponente que actriz que luego triunfó). A ellas las entrevisté antes de la función en el escenario, y luego tuvieron prestigio interpretativo. Sabía quién iban a funcionar en un escenario.

Tenía un público fiel y adicto: y es que Arturo Fernández era "un género teatral en sí mismo"...Él sabía lo que se esperaba, de ahí ese énfasis en sus impecables trajes, corbatas y seducción para las mujeres. Detrás de ese hombre subido al escenario " presuntuoso, se escondía un ser humano, para los que lo tratamos, sencillo, bondadoso y tierno.

Teatros.

Creo que vi la mayor parte de sus obras, a excepción de la que a encarnaba a un sacerdote (se representó en el Teatro Amaya), y presencié sus obras en Madrid: Teatro Reina Victoria, Amaya... Y en Barcelona en su teatro adicto: el Apolo (donde era garantía de éxito de taquilla), y también en el Tívoli. Como dato curioso, compartíamos día de nacimiento: 21 de Febrero (lógicamente, de distinto año...).

Y cada 21 de ese mes del año, le llamaba a su domicilio. Normalmente se ponía su mujer Carmen (que sabía de la coincidencia), y me lo pasaba. Nos felicitábamos mutuamente... Pero, en caso de encontrarse fuera de Madrid (actuando, en "su Marbella" u otro lugar), le daba cuenta del recado al prestigioso actor.

Su género que él denominaba de la "Alta Comedia", era minusvalorado por una parte de la crítica, o de algunos compañeros sectarios. Peor para ellos.... Puede que ignoraban que tras ese hombre de impecable trajes, camisa que llevaba por fuera, en el escenario, minuciosamente planchadas y corbatas lujosas, se escondía una persona que provenía de una familia tremendamente humilde: la minería asturiana. Jamás aceptó una subvención (como "el sector de la ceja"), y se financiaba todos sus espectáculos.

Por eso, el modesto pero sentido homenaje mediante estas líneas para un hombre que amó su profesión, invirtió en ella, disfrutó de la vida. Y fue sencillo, humilde y bondadoso. Descanse en paz.


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