14 de octubre de 2019, 9:58:03
Ocio


Aprendizaje por sorpresa: cuando conocer causa placer

Por Fátima Martí


Rod Stewart explicaba esta semana en su gira por España que "está enganchado al rock por la energía y por el factor sorpresa". Solo leerlo te hace bailar 'Baby Jane'. En un concierto de música clásica está todo escrito y hay poco margen para la improvisación, sin embargo, en un concierto de rock sí hay posibilidad de espontaneidad y ese diálogo creativo que el músico mantiene con el público es el que le hace sentirse a tope.

A otro nivel, Sócrates ya opinaba como el artista: “El conocimiento comienza en el asombro”. Ese objetivo deberíamos conseguirlo en el aula. Las emociones son energía para aprender y es la que debemos aprovechar para cambiar el estilo del modelo educativo que impera en las aulas. La relación enseñanza-aprendizaje está centrada en los procesos que dependen del significado y del sentido que le dé el sujeto que aprende, por eso, si consiguiéramos que el aprendizaje fuera divertido, esa energía se convertiría en conocimiento.

No se crean que son sólo palabras, también son neurotransmisores; con el placer intelectual (cuando resolvemos un problema o ampliamos conocimientos) se libera dopamina que aumenta el nivel de implicación y de activación favoreciendo tanto la atención como la consolidación de la memoria. El cerebro se muestra más receptivo para aprender y retener información.

La base es conocer mejor al alumnado y partir de sus intereses para así enseñarles desde una experiencia agradable. Tendrán curiosidad y querrán saber más y más porque para ellos aprender va a suponer que se lo pasen bien y disfruten. Les estaremos dejando la puerta abierta a que investiguen por su cuenta haciéndoles responsables de su propio aprendizaje. Recordemos que el juego es la manera instintiva que tiene el ser humano para conocer cosas nuevas, superarlas, avanzar y mejorar. Si entendemos esa experimentación como el motor hacia el aprendizaje, entonces lo novedoso e inesperado será la motivación para adquirir conocimientos.

Se aprende haciendo y las posibilidades que ofrecen metodologías donde el alumnado se sorprende y adquiere un mayor protagonismo en el aula, son inmensas:

Mejora el ambiente, tanto el profesorado como el alumnado se sienten a gusto, conseguimos el aprendizaje que deseamos mediante la participación activa de todos los alumnos, aumenta la motivación y se genera un ambiente más colaborativo. Ese aprendizaje asombroso y significativo, les aseguro que jamás lo olvidarán.

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