12 de diciembre de 2019, 9:48:39
Nacional


Iglesias: "No nos propongan ser un mero decorado en su Gobierno porque no lo podremos aceptar"

> El secretario general de Podemos desvela las líneas rojas que puso el PSOE en la mesa de negociación
> Sánchez replica que hay otras opciones al gobierno de coalición si no hay acuerdo

Por Diariocrítico


La negociación para alcanzar un gobierno de coalición parece encallada si se atiende al duro enfrentamiento entre los líderes de PSOE y Unidas Podemos encargados de entenderse que ha tenido lugar en la sesión de investidura en el Congreso de los Diputados.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, arrancó su intervención reclamando al candidato socialista a la investidura, Pedro Sánchez, coherencia por insistir en pedir la abstención de las derechas mientras se trata de negociar al tiempo un programa de gobierno de coalición hacia la izquierda y lamentó que la primera reforma de la Constitución que enarbola el socialista sea precisamente la referida a la de blindar al bipartidismo para evitar los pactos con otras fuerzas.

"Si los españoles hubieran querido que su partido gobernara solo le habrían dado mayoría absoluta", le recriminó Iglesias.

El líder de la formación morada lamentó que si bien el PSOE se pone la etiqueta de 'constitucionalista' pervierte con su propuesta de reforma constitucional el espíritu de la propia Carta Magna que defiende el diálogo y la negociación parlamentaria para alcanzar mayorías puesto que España no tiene un sistema presidencialista. "Ha propuesto un pacto de Estado para reformar el artículo 99 de la Constitución para que una formación con menos del 30% de los votos pueda formar gobierno", criticó argumentando que desvirtuaría el propio resultado de las elecciones.

En medio de las negociaciones para configurar el que podría convertirse en el primer gobierno de coalición de España, Iglesias advirtió a Sánchez de que no le gustan las formas con las que el socialista se dirige a su formación y le advirtió: "No nos propongan ser un mero decorado en su Gobierno porque no lo podremos aceptar". Un calificativo, decorado, que no gustó demasiado a Sánchez y que fue defendido después por Iglesias desvelando las líneas rojas de la mesa de negociación.

"¿Qué nos han ofrecido ustedes, explíqueselo a la cámara a ver si les parece que es algo más que decorativo?", preguntó irónico Iglesias después de desvelar que el candidato socialista vetó a Unidas Podemos la posibilidad de configurar equipos mixtos en los ministerios o acceder a carteras de Interior, Defensa, Exteriores, Economía o tener alguna competencia en Hacienda, Ciencia, Igualdad o Transición Ecológica para desarrollar los acuerdos programáticos que alcanzaran ambas formaciones.

De esta manera cerraba la puerta a aceptar una vicepresidencia simbólica u otros cargos vacíos de competencias como habrían puesto los socialistas sobre la mesa, según diversas publicaciones. "Pedimos responsabilidades de gobierno acordes de nuestro peso electoral", reclamó Iglesias recordando que su formación fue avalada por 3,7 millones de votantes.

Por otro lado, Iglesias apuntó -sin referirse explícitamente como una aspiración ministerial- a la importancia de la gestión de las políticas públicas que luchan contra las violencias machistas. De hecho, arrancó su intervención con un recuerdo a las últimas víctimas de esta lacra.

Iglesias reclamó "respeto y reciprocidad" en las negociaciones para alcanzar un pacto de Gobierno y descargó en Sánchez la responsabilidad absoluta de que se llegue hipotéticamente a una repetición de las elecciones. Algo que fue negado desde la tribuna poco después por el candidato a la investidura. "Si no hay un acuerdo será responsabilidad de los 350 diputados de esta cámara", respondió Sánchez en su turno de réplica.

El líder de Podemos enumeró sus cesiones a las excusas que desde el día después de las elecciones el PSOE ha ido esbozando para eludir un gobierno de coalición: la falta de votos necesarios -y recordó su compromiso de apoyar un gobierno en solitario si fracasaba la votación-; un "programa radical", compromiso con el mero desarrolo de los artículos sociales de la Constitución; Cataluña -hubo un cierre de filas con la política de Estado en este área-, y la cuarta excusa, el propio Iglesias. "Un veto a mi persona, a partir de ahí ustedes se quedaron sin excusas", señaló el líder de Podemos.

Por otro lado, enumeró los motivos por los que Unidas Podemos quiere estar dentro del Gobierno y evitó las palabras gruesas de 'vigilar' al ejecutivo para que se cumplan los compromisos que se escucharon en otras ocasiones si bien sí fue reprochado por Sánchez como justificación a sus recelos a la fórmula que se habría visto obligado a aceptar.

"Autonomía al menos del poder económico al menos me la confieran (...) Yo no hablo de los empresarios que apoyan a Unidas Podemos", reprochó Sánchez para criticar que se le trate de colocar al servicio del 'Ibex 35'. "Yo estoy dispuesto a correr ese riesgo", remachó para aceptar las críticas que le puedan llegar por incluir a miembros de Unidas Podemos en el Consejo de Ministros.

Garantizar la justicia fiscal, limitar la precariedad laboral y establecer salarios dignos, transición ecológica, garantías de que se baje la factura de la luz cuando el gobierno se reúna con las eléctricas, intervenir el mercado del alquiler, escuelas 0-3 años gratuitas, ley de eutanasia, una ley de igualdad LGTBI... Fueron algunas de sus reivindicaciones. "Es hora de que nos pongamos de acuerdo para poner en marcha políticas", respondió Sánchez recordando que en la historia del PSOE ya se enraízaban muchas políticas sociales en las que pueden ambas formaciones coincidir.

Unas alusiones a la historia del partido que recogió Iglesias. "Si no fuera por vuestros errores nosotros no estaríamos aquí", respondió rememorando el pasado socialista de su abuelo encarcelado por sus ideas.

Sánchez abre la vía a que fracasen las negociaciones

Si bien el candidato a la investidura insistía en que mantenía la "mano tendida" a un gobierno de coalición, Sánchez no dejó pasar la oportunidad de dejar sobre la mesa la posibilidad de que no fructifiquen las negociaciones.

"La propuesta es un Gobierno de coalición, pero entre un gobierno de coalición y que ustedes voten con la ultraderecha por segunda vez en tres años creo que hay muchas opciones", amenazó Sánchez a modo de ultimátum planteando la posibilidad de que finalmente se quedara el pacto en un mero acuerdo de investidura o de legislatura con medidas programáticas.

"Es muy difícil porque tenemos culturas políticas distintas (...), el derecho de autodeterminación", justificó Sánchez para defender que le cueste ceder a un Gobierno de coalición pese a insistir en que está dispuesto a llegar a hacerlo. "Mediten su voto porque lo que podemos hacer a partir de agosto creo que puede merecer la pena", planteó el socialista a modo de ultimátum. "Si no llegamos a ese acuerdo faciliten al menos un gobierno progresista para los próximos 4 años", expuso Sánchez reclamando de nuevo el apoyo de Unidas Podemos a un gobierno en solitario insistiendo en que juntos no suman mayoría absoluta.

"Igual es que no quiere un gobierno de coalición", le replicó Iglesias argumentando que si bien es cierto que PSOE y Unidas Podemos no suman mayoría absoluta, los 123 diputados socialistas tampoco. "Con 165 diputados será más fácil dar estabilidad que 123, que suman más que PP+Cs+Vox", defendió Iglesias.

"Si ustedes por la cerrazón de no hacer un gobierno de coalición a los votos obtenidos temo que no será presidente de España nunca", le auguró el líder de Podemos.

Iglesias no agotó el tiempo de su grupo parlamentario sino que le siguieron en la tribuna, con la misma línea argumental defendiendo un gobierno de coalición acorde con la pluralidad de los votos, sus aliados: Jaume Asens (En Comú Podem), Alberto Garzón (IU) y Yolanda Díaz (En Marea).

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