19 de noviembre de 2019, 10:59:48
Opinión


Los veranos del inmigrante

Por Javier Fernández Arribas


Un día más Donald Trump nos sorprende, si es que ya cabe sorpresa en los tuits del presidente de los Estados Unidos, capaz de cualquier cosa, y con las medidas que adopta. En este caso, la decisión es permitir la detención indefinida de menores inmigrantes. Actualmente deben ser liberados a los 20 días. La medida entra en vigor en dos meses, pero se espera una batalla judicial para anularla. La cuestión está en ¿por qué toma este tipo de medidas populistas y demagógicas Donald Trump?

La respuesta es clara y directa: porque está de campaña electoral para su reelección dentro de un año y tres meses. Considera que su posición intransigente frente a los inmigrantes le da muchos votos, como al parecer le confirman las encuestas. Si lo necesita, recuperará la retaíla de la construcción del muro con México a pesar de haber llegado a un acuerdo con el nuevo presidente de este país, Andrés Manuel López Obrador. Es destacable que a pesar de las notables diferencias ideológicas y políticas entre Trump y López Obrador no han necesitado mucho tiempo para llegar a un acuerdo que solucionara, de manera coyuntural para los intereses electoralistas de uno y otro, el problema de la lluvia constante de seres humanos de América Latina que peregrinan como pueden a la frontera de El Dorado norteamericano.

La realidad es que no hay represión ni muro que pueda parar la desesperación y la necesidad de miles de personas que buscan, legítimamente, una vida mejor en el mundo donde sí son posibles las oportunidades. Sin duda, este movimiento de personas debe estar regulado y organizado para evitar abusos y caos en los países de acogida, pero lo que preocupa, y mucho, es que este tipo de actitudes racistas y xenófobas lleguen incluso a los menores y, sobre todo, que sirvan para ganar votos y lograr la confianza de los ciudadanos.

Pero cuidado, este problema no solo ocurre en Estados Unidos, en Italia Matteo Salvini va por la misma senda contra las ONGs que rescatan a seres humanos de morir en el Mediterráneo, e incluso en España, en algunas regiones el discurso antiinmigración de Vox tiene sus resultados. Es muy complejo el problema, todos los implicados tienen responsabilidad en lo que está ocurriendo: desde los gobiernos, muchos corruptos e ineficaces, de los países de origen; la situación precaria, de miseria y los conflictos armados; la falta de inversión que impide el desarrollo en esos países y la creación de empleo digno: la explotación de las mafias y los estados fallidos como Libia; la utilización del trafico de seres humanos para otro tipo de trafico como drogas y armas y la falta de una política seria y rigurosa por parte de la UE.

Hay muchas más razones para un fenómeno que es muy complicado pero los ciudadanos de países como Estados Unidos o los europeos deben tener argumentos y conciencia para que la detención indefinida de menores o el rechazo a los inmigrantes africanos, no de votos. Parece que ese nivel intelectual, social, humano que caracteriza a las sociedades de países desarrollados ha dado paso a un cierto egoísmo y rechazo, al olvido de un principio básico como la solidaridad, que contribuye decisivamente desde su creación a la construcción de la Unión Europea.

Después de las dos guerras mundiales originadas en suelo europeo, se crearon dos organizaciones básicas para evitar una tercera contienda fatal: las Comunidades Europeas y la OTAN. Se trató de crear lazos, relaciones, intereses de todo tipo, razones tan fuertes y consistentes que a nadie le interesara ni se atreviera a adoptar decisiones que pusieran en riesgo las relaciones y la convivencia.

Los lazos han sido durante estos años de profundo compromiso político y de seguridad y defensa, de compartir soberanía, sobre todo en materia económica y financiera con el euro, de carácter social y cultural y, hay que recordarlo una vez más, con el libre movimiento no sólo de mercancías y del comercio, sino también de personas. Solo de los países miembros de lo que hoy es la Unión Europea o de otros lugares del mundo siguiendo un orden y una regulación eficaz.

Hay muchos ejemplos donde mirarse: desde los españoles en Alemania, en los años de la posguerra civil hasta los setenta, donde fueron sustituidos por los turcos para esos trabajos que los alemanes no querían hacer pero eran imprescindibles para el funcionamiento del estado alemán; o los hispanos, italianos, irlandeses, y demás emigrantes que construyeron los Estados Unidos donde ahora hay congresistas demócratas nacidas en territorio norteamericano pero de origen extranjero; o los países del Este de Europa, que fueron integrados en la UE sin cumplir los mínimos requisitos que por ejemplo, se les exigieron a España y Portugal, y ahora fomentan el populismo intransigente. Este verano vivimos el caso del Open Arms, del Ocean Viking, pero vendrán muchos más sino se toman las decisiones políticas adecuadas y se perderán muchas vidas humanas.

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