20 de noviembre de 2019, 23:15:14
Opinión

El Envés


María Montessori, maestra de pedagogos

Por José Carlos García Fajardo


Todos sabéis de mi gran admiración por educadores de la talla de María Montesori, Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza y tantos otros. Permitidme hoy que recoja algunas de sus observaciones y enseñanzas. En un mundo en el que impera el abuso excesivo y adictivo del móvil no será mal recordar algunas firmes enseñanzas.

Pedagoga, científica, médica, psicóloga y filósofa italiana creadora del "método Montessori", que renovó la enseñanza de niños y adultos.

María Montessori nació en el seno de una familia católica de clase alta, de padre militar de profesión Alessandro Montessori y madre Renilde Stoppani.

En 1884 estudió ingeniería, biología y finalmente tras ser aceptada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma "La Sapienza", en 1896 se recibió de médico, siendo la primera mujer en Italia con ese título.

Más tarde, María Montessori estudió antropología y obtuvo un doctorado en filosofía y psicología experimental, volcándose al estudio de niños deficientes con la convicción de que su problema era más pedagógico que médico.

Tras la Unificación de Italia (1861), se interesó profundamente por las condiciones sociales de la mujer, participando en congresos internacionales para la mujer en Alemania e Inglaterra.

En 1907, María Montessori inauguró la primera "Casa de Niños" en San Lorenzo (Roma), un centro de investigación donde los niños desarrollaban todas sus capacidades con libertad, independencia y dignidad, y marca el origen del "método educativo Montessori".

En 1926 funda la Real Escuela del Método Montessori con el apoyo de Benito Mussolini, y rápidamente se multiplican los centros de entrenamiento en Italia y Alemania.

Tras percibir el uso político que se le quiere dar a sus escuelas, María Montessori acusa públicamente a la doctrina fascista de "formar a la juventud según sus moldes brutales" y debe exiliarse en Barcelona (España), en 1933.

En España desarrolla métodos para catequesis, pero al estallar la Guerra Civil Española (1936-1939), se traslada a Holanda, donde continúa con su actividad pedagógica.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945), encuentra a María Montessori en la India, donde se dedica a educar a niños para que desarrollen todas sus posibilidades, con la menor dependencia posible.

Finalizada la guerra, retorna a Holanda, donde recibe el título honorífico Doctor honoris causa por la Universidad de Ámsterdam y tiempo después la condecoración más importante de Francia, la Legión de Honor, por su destacada labor en el campo de la educación.

Próxima a cumplir los 82 años, María Montessori fallece a causa de una hemorragia cerebral.

Los principios fundamentales de su Pedagogía son: la libertad, la actividad y la individualidad, propiciando la autonomía, la independencia, la iniciativa, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina.

Algunas frases de la genial educadora:
Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.

El niño que ha aumentado su propia independencia con la adquisición de nuevas capacidades, solo puede desarrollarse normalmente si tiene libertad de acción.

La mejor enseñanza es la que utiliza la menor cantidad de palabras necesarias para la tarea.

La mayor señal del éxito de un profesor es poder decir: "Ahora los niños trabajan como si yo no existiera".

El movimiento ayuda al desarrollo psíquico y este desarrollo se expresa a su vez con un movimiento y una acción.

Los movimientos no solo los hacemos simplemente por movernos, cada movimiento tiene su propósito, siempre tiene alguna intención.

El primer movimiento de la pequeña mano hacia las cosas, el impulso de este movimiento, representa el esfuerzo del yo por penetrar en el mundo.

La tarea del educador solo puede tener como base la normalización del niño y así conseguir la normalización del hombre y la renovación de la sociedad.

El instinto más grande de los niños es precisamente liberarse del adulto.

El niño que tiene libertad y oportunidad de manipular y usar su mano en una forma lógica, con consecuencias y usando elementos reales, desarrolla una fuerte personalidad.

Podemos decir que la mano ha seguido a la inteligencia, a la espiritualidad y al sentimiento y que la huella de su trabajo ha transmitido las pruebas de la presencia del hombre.

El niño, guiado por un maestro interior trabaja infatigablemente con alegría para construir al hombre. Nosotros educadores, solo podemos ayudar...Así daremos testimonio del nacimiento del hombre nuevo.

Prof. J C Gª Fajardo, Emérito U.C.M.

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