14 de noviembre de 2019, 20:08:44
Teatro


‘Volar es humano, aterrizar es divino’: el humor inteligente y sin concesiones del argentino Enrique Piñeyro

Por José-Miguel Vila / @josemiguelvila


Hablar hoy en Argentina de Enrique Piñeyro es como hacerlo, hace algunas décadas en ambos lados del Atlántico, de Miguel Gila. Es asegurar un par de horas de sonrisas a través de una mirada lúcida sobre sucesos, acontecimientos, usos y costumbres sociales de nuestros días especialmente relacionados con los errores en la comunicación cotidiana. Errores que, en el caso de Piñeyro, se contraponen a la comunicación aeronáutica, más precisa, más racional y más efectiva, aunque eso tampoco pueda impedir que, muy de cuando en cuando, existan graves accidentes de aeronaves que, aún así y estadísticamente hablando, siguen apuntando hacia el transporte aéreo como el más seguro de todos (“unos 38 millones de vuelos en 2017 y 4.500 millones de viajeros en todo el mundo, y ni un solo accidente mortal”).

De todo esto y mucho más habla Enrique Piñeiro en su espectáculo casi unipersonal en ‘Volar es humano, aterrizar es divino’, que ha pasado por el escenario de la Sala Roja de los Teatros del Canal durante los pasados días 13, 14 y 15 de septiembre.

Además de extraordinario humorista, Piñeyro es piloto de aviación y médico, lo cual le hace tener una autoridad infrecuente para poder plantear con extraordinario sentido del humor asuntos que tienen que ver con viajar en avión, acudir a un hospital (estupendo su análisis sobre las campañas públicas de prevención de la salud), el uso de fármacos, o de plantearse una lectura ácida e hipercrítica con ciertos eslóganes publicitarios o políticos (y aquí cabe todo el espectro de partidos españoles o argentinos), y hasta los numerosos titulares de periódicos en los que prima más el ánimo de ser originales que la claridad y la concisión en lo que se comunica.

Con ese saludable fin, Piñeyro extrae ejemplos reales de la publicidad, la política, la educación, la justicia y la salud, que ilustra a través de pequeños vídeos y de fotografías sacadas de los medios de comunicación que no hacen más que contribuir a potenciar la imagen que todos tenemos, y que apunta a que vale cualquier cosa con tal de obtener el fin que se persigue.

Su ironía constante, su capacidad de improvisación (el diálogo con el patio de butacas no deja de fluir durante todo el espectáculo), logra que los espectadores transiten durante las dos horas entre las sonrisas, las risas abiertas y la inevitable carcajada, que aún se pronuncia más con ocasión de ciertas apreciaciones sobre el fingimiento del orgasmo entre las mujeres, y que ellas acogían con especial aquiescencia y comprensión…

Hombre culto, preciso, de habla clara y ayudado de una puesta en escena ejemplar que funde el cine, el teatro y el monólogo de humor, Piñeyro logra que la atención y la tensión del público no decaiga ni un instante a lo largo de los más de 120 minutos de espectáculo. El humorista, comandante y médico argentino economiza gestos, palabras e imágenes (no olvidemos que suyos son trabajos cinematográficos tan interesantes como Whisky Romeo Zulu, Fuerza Aérea Sociedad Anónima, El Rati Horror Show…), para reírse de sí mismo y de la sociedad que nos ha tocado vivir, hasta conseguir con una naturalidad pasmosa la complicidad del público para avalar su ácido e inteligente humor. No es extraño, desde luego, que este espectáculo haya permanecido cinco temporadas en el prestigioso Teatro Maipo de Buenos. Aires.

‘Volar es humano, aterrizar es divino’

Guion y dirección: Enrique Piñeyro

Elenco: Enrique Piñeyro, Fernando Margenet y Patricio González Ericsson
Producción ejecutiva: Leo Polesel – Rochi Rossetti
Dirección de arte: Daiana Manrique

Colaboración autoral: Adriá Serra

Maquillaje: Ale Maez

Teatros del Canal, Madrid

13, 14 y 15 de septiembre de 2019

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