15 de noviembre de 2019, 17:30:33
Opinión


Un ojo en el plato y otro en el gato

Por Iñaki Anasagasti


El PSOE y el PNV son los partidos decanos de la acción parlamentaria en el Congreso de los diputados. Partidos centenarios, el PNV lo está desde 1917. Y eso en política es un grado. Sé de sobra que un ojo debe mirar al plato y otro al gato. A la ideología y al vivir y sobrevivir. Por eso hemos cumplido 124 años y somos el eje del país. El buen bacalao tiene como fórmula secreta el buen manejo de la muñeca. Con el todo y la nada unos fueron por el atajo de la lucha armada y así les fue y así nos fue. Ahora pretenden darnos clase sobre todo lo habido y por haber cuando nadie sabe en serio cual es en verdad su ideología y EA lucha en sus arenas movedizas para no ser tragados por su nomenklatura de hierro donde se les asigna el papel de floreros silentes. La IA sigue sin hacer su perestroika, y, como el calamar, sueltan tinta, porque les aterra el compromiso. Allá ellos. Nosotros a lo nuestro.

Ante la posibilidad actual de un pacto PSOE-Ciudadanos o de una victoria de España Suma en el Senado con la amenaza del 155, como quieren Casado y Rivera junto con Vox, hemos hecho la política de siempre. El mal menor y la defensa de lo logrado. Y no dar gratis una imagen en Sabin Etxea de un Sánchez con las manos vacías sonriendo con Ortuzar, como no se hizo aquella foto entre Arzalluz y Aznar en 1996, que es lo que buscaban. Sabemos lo que es un trofeo simbólico en política y huimos de los fuegos artificiales tan caros a los partidos “vertebradores de España”.

Viene a cuento todo esto con el interés de Podemos de estar en el gobierno sin asegurarle a Sánchez ninguna mayoría. Tocar poder, para estos genios de la nueva política, no debe ser hacer leyes sino manejar presupuestos por lo que permítanme recordar lo ocurrido cuando Felipe González nos llamó a formar parte de su gobierno, tras las elecciones legislativas del seis de junio de 1993. Iniciaba su última legislatura llevando ya once años de gobierno. La fatiga de material se hizo presente y obtuvieron 159 votos, que con los 17 de CIU y los cinco del PNV, completaban los 181 que le daba una holgada mayoría. En el No a su investidura estuvieron el PP con un Aznar como una croqueta nuclear a tope y el “Váyase Sr. González” y 141 diputados, 17 IU, ERC, uno, UA y UV, con otro y Coalición Canaria con cuatro. Y vino el rigodón del apareo con evidentes guiños a CIU y al PNV e, incluso en nuestro caso, con la oferta de entrar en el gobierno central aludiendo al precedente de Manuel de Irujo que había estado en los gobiernos socialistas de Largo Caballero y Negrín durante la guerra civil.

No fue fácil decidir aquella entrada y mantuvimos reuniones de todo tipo e incluso la misma noche de la Investidura de González, el nueve de julio, tuvo lugar una cena en La Moncloa entre Felipe González y Solchaga, que era el portavoz con Xabier Arzalluz, presidente del EBB y el Lehendakari Ardanza. Como resumen contaré que Arzalluz le preguntó a González, tras decirle que el PNV no desechaba el entrar en el gobierno, pero le pedía contestara a dos preguntas que eran éstas. ”Que política industrial podía hacer el ministro jelkide y con qué dinero podía contar”. González, en dos platos les contestó. ”La política industrial sería la del gobierno, y el presupuesto el que negociaras con éste (Solchaga)”. ”Pues muy bien, le contestó Arzalluz. Con semejante concreción quedaros con vuestra propuesta”. Y siguieron cordialmente la cena.

Eso tuvo su continuación en una Asamblea Nacional del EAJ-PNV donde se explicaron todos los pasos dados y se le envió a Felipe González la siguiente nota que he rescatado porque sienta una manera de actuar .Conviene conocerla en su integridad.El PNV envió por fax al presidente español un documento en el que le explicaba las razones de su negativa a entrar en un Ejecuti­vo de coalición. Éste es el texto literal enviado por la Asamblea Nacional del PNV "al presiden­te del Gobierno del Estado":

"La Asamblea Nacional del PNV, competente estatutaria­mente para decidir coaliciones o alianzas poselectorales, recibió con agrado su invitación para que nuestro partido designara a un miembro de su nuevo Go­bierno.

Su invitación colocaba a nuestro Partido ante una situa­ción compleja y nueva, con una sola excepción histórica aconte­cida en momentos trágicos. In­formada la Asamblea de las di­versas reuniones habidas entre usted y sus hombres de confian­za con nuestros máximos repre­sentantes, sentimos comunicar­les que, apreciando su invita­ción, nos parece que se produce en un marco de cierta premura y de una indudable inconcreción en cuanto a la tarea a realizar y los medios para su buen fin.

Este Partido, que le ha otor­gado su confianza sin ninguna contrapartida, no cree que la fe ciega, sin un marco claro de ac­tuación y de solución de proble­mas largo tiempo no resueltos, sea la base más firme para una colaboración abocada al éxito. Máxime cuando la despropor­ción con el peso parlamentario de uno y otro partido es tan grande que más que una coali­ción parece una mera adhesión.

Entendemos su reticencia a una solución previa de conten­ciosos entre ambos partidos dada la susceptibilidad de per­sonas de otras Comunidades Autónomas y de sectores de prensa que pretenden vender cualquier progreso en el cum­plimiento de la Ley Estatutaria como una venta de España.

Nada más lejos de nuestro ánimo el considerar nuestra respuesta a su oferta como un portazo o un desplante. Cree­mos simplemente que la situa­ción no está aún madura para una fórmula de este tipo.

Su invitación nos ha servido para aclarar y dilucidar nuestra postura como Partido Naciona­lista respecto a una eventual par­ticipación en el Gobierno del Es­tado, siendo nuestra conclusión la de que ni ideológica ni jurídi­camente existe impedimento al­guno para ello, salvando íntegra­mente nuestra concepción sobre la soberanía de nuestro pueblo.

Lo sucedido no ha sido un fracaso. Nada ha sido cerrado sino que, por el contrario, ha abier­to campos de colaboración de futuro que no habíamos con­templado en el pasado.

Agradecemos en todo caso su gesto y le reafirmamos nues­tro apoyo en esta difícil coyun­tura económica que exige la co­laboración de todos”.

Como se ve, primaron las buenas formas y ese sexto sentido que nos decía que aquella era una aventura loca. Un ojo en el plato y otro en el gato. Oteiza decía que la aventura podía ser loca pero el aventurero tenía que ser cuerdo, y lo fuimos. Fue aquella legislatura la del Gal, la de los escándalos de financiación del PSOE, el escandalazo de Mariano Rubio y la directora del BOE, todo ellos estallando cada día y con un González pasota, un PSOE desorientado y con marejada interna y un PP tocando las trompetas frente a las murallas de Jericó. Jaungoikoa vino a vernos con aquella sabia decisión que no cerraba otras puertas el futuro con mayor concreción y con una salvaguarda de lo que significa formar parte de la acción de gobierno y hacernos solidarios con ella.

Asimismo he de decir que es verdad que siempre tuvimos la secreta sospecha de que aquella oferta no la concretó Felipe González por presión de Roca y Pujol. A Ciu no le interesaba que aquellos vasquitos aparentemente asilvestrados hicieran política, resolvieran problemas y demostraran que no dejaban el menor resquicio de oportunidad para barrer para casa siendo ellos los que de verdad aseguraban la mayoría y vendiendo la moto de ser los únicos que sabían hacer política .Sea como fuere le dijimos a González que no y tan amigos. O tan adversarios.

Han pasado 26 años de estos hechos. Visto lo visto, la izquierda no ha aprendido nada y la derecha no ha olvidado nada. Ni nueva política, ni vieja política. España en estado puro. Ante eso, hay que seguir con un ojo al plato y otro al gato. Es lo único serio.

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