12 de noviembre de 2019, 14:07:11
Opinión


Europa y las leyes. Facebook, presunto delincuente

Por Manuel Pascua Mejía


Las empresas de Zuckerberg tienen una actitud beligerante contra los derechos civiles, en especial contra el derecho a la libre expresión de ideas y pensamientos. El texto normativo por el que rigen sus actuaciones es ambiguo y al ponerlo en marcha en España y Europa esa calculada ambigüedad mezclada con la delación pública anónima, se convierte en un sistema goebelsiano.

Irene Caro, directora general de Facebook, parece una totalitarista que se da el lujo de prohibir palabras (marica, maricón) en lugar de prevenir conductas. Es tal la fiebre opresora de esta mujer y su equipo directivo que han llegado a borrar un post en defensa de España, su constitución y el respeto a las leyes solo porque reproducía los insultos de los independentistas (puta España, ñordos, etc.) a modo de ejemplos de odio. Como ya se va viendo, la inteligencia artificial y la inteligencia del management nada tienen que ver con la verdadera inteligencia.

Banear palabras y no conductas demuestra la poca sensatez de Caro y su equipo; hacer caso a cualquier denuncia anónima es fomentar el totalitarismo: los periodistas y comentaristas tenemos enemigos cargados de fango mental; enemigos que hasta ahora solo podían desahogarse en las zonas de comentarios que es como el limbo de los ofendiditos. Ahora, gracias a Caro y su equipo de seres fantásticos, la patulea ofendidita ya puede acceder al rango de Torquemada y trabajar gratis et amore para la multinacional más tramposa de Occidente.

Recordemos algunos casos:

Facebook ha sido denunciada en Estados Unidos por discriminación ilegal y violación de los derechos civiles (27 de marzo por delito federal presentada por Fred Freiberg, director del Fair Housing Justice Center).

Facebook ha sido denunciada en España por FACUA por extraer datos personales y comercializarlos sin advertir al usuario.

Facebook ha sido denunciada por OCU por infringir la Ley de Protección de Datos y tiene una demanda colectiva abierta por compilar los likes y vender filiaciones de usuarios sin su conocimiento ni consentimiento.

Facebook es responsable de la fuga de datos de 87 millones de usuarios (130.000 españoles) revendidos por Cambridge Analytica que fueron la base de la campaña de Boris Johnson por el Brexit.

Facebook fue condenado a una multa de 5.000 millones de dólares aprobada en USA por la Federal Trade Comission y a otras de diversa índole e importe: 110 millones de euros por la Comisión Europea; 10 millones de euros por Autoridad de Competencia y Garantía del Mercado (AGCM) de Italia, etc.

Facebook ha sido condenada a pagar 2 millones de euros por falta de transparencia en las denuncias (falsas) anónimas contra delitos de odio, cajón de sastre con el que facebook alienta las vendettas personales, la delación pública, la protección del denunciante anónimo y la implantación de un régimen estalinista en el que la disensión no es admisible. Es su método, idéntico al de la limpieza étnica en Bosnia.

Facebook ha sido definido por la Comisión Europea como “un canal de basura” (sic) y la comisaria europea de Justicia Vera Jourová lo dijo muy claro en su exposición de motivos ante el europarlamento: “Facebook no puede ser un lugar sin ley” y remató: "Estoy horrorizada. Vengo de un país que era comunista y recuerdo el mismo sistema de control y desprecio de los derechos civiles. No estoy en Facebook, pero si lo estuviera, estaría muy preocupada".

Seguro que ni Irene Caro ni Mark Zuckerberg se sentirán concernidos por esas palabras: ellos viven en una burbuja que les protege del olor humano, pero ahí dentro solo se respira el hedor del totalitarismo y el tamaño de su stassi de denunciantes anónimos no les protegerá.

Esta gente son los nuevos dictadores. Para ellos no hay derechos humanos ni derechos civiles, solo un número enormemente grande de usuarios a los que esquilmar, maltratar, malbaratar y prostituir para que hagan tres cosas: 1) proveer de datos gratis con los que engordar la cuenta corriente; 2) acabar con el sistema democrático y los derechos civiles (el derecho a libre expresión de ideas y pensamientos; el derecho a la intimidad; el derecho a una información libre y veraz) creando un sistema de miedo y persecución a los librepensadores y 3) conformar un ejército de delatores públicos que trabajen gratis, sin descanso y debidamente motivados por su odio, un odio alimentado convenientemente desde el algoritmo de Facebook.

Veremos si Facebook tiene algo que decir.

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