22 de noviembre de 2019, 3:04:58
Opinión


La independencia de la Justicia y Sociedad Civil

Por Bernardo Rabassa


Ayer asistí a un almuerzo conferencia convocado por la Fundación Independiente que dirige con tanto éxito el Presidente Aldo Olcese, como un acto de la Sociedad Civil que se reúne para debatir un tema de tanto calado como es la Independencia de la Justicia, a cargo de dos tenientes fiscales, Eduardo Torres Dulce, que fue Fiscal del Estado (2011-2014) y Consuelo Madrigal también Fiscal General del Estado (2015-2016), hay que decir ante todo que hubo un amplio consenso acerca de la politización de la justicia por los partidos y no por el Parlamento, de la que resultaban especialmente perjudicados los fiscales, pues administrativamente dependen también del Gobierno. ¿Qué puede hacer la Sociedad civil ante este despropósito, se preguntaba uno de los asistentes? Pues lo que hago yo ahora, publicar el contenido de las conferencias y del debate, a fin de que si es posible, llegue a través de mis 20 grupos de Facebook y mis twiters, este articulo de lectura obligada a los lectores de Diario Critico.com. Difícil veo que más independencia se consiga a través de la judicatura y la fiscalía y de sus órganos de gobierno o asociaciones, aunque no estaría mal que así se hiciera.

Comenzó Consuelo Madrigal, que llevo la parte mas amplia de la exposición diciendo que la Democracia era la mejor forma de Gobierno para conseguir el bien común, y para eso está la Constitución de 1978, que respeto pero contra la que vote en el Referéndum por considerar que no era suficientemente liberal( Era presidente entonces del Partido Liberal, el de la gaviota, creador del Centro Democrático y por tanto inventor de la UCD usurpada por Adolfo Suarez al presidente hasta marzo del 77 José M.ª de Areilza y ganadora de las elecciones de junio de 77, ya podría, siendo presidente del Gobierno Adolfo, que manejaba todos los resortes del poder gubernamental por nombramiento a dedo del Rey Juan Carlos I, aunque refrendado por las urnas. La constitución se hizo en jun buen clima político de pactos y concesiones mutuas de los partidos de entonces, pero llevaba en si misma los gérmenes de la actual patología de nuestra democracia actual. No me extenderé sobre ello,sin embargo señalar que la falta de independencia de la Justicia, comienza por el nombramiento del máximo Tribunal, el Constitucional, por acuerdos de los partidos, así también el Tribunal Supremo , la Fiscalía, y sus homónimos tribunales de las distintas autonomías. Siguiendo con Consuelo manifestó que España era un Estado social y democrático de derecho, pero en este momento ha disminuido la confianza en los partidos políticos, por la corrupción y por no ser capaces de llegar a pactos que eviten el actual desgobierno provisional. Hay que recuperar la confianza (es curioso, pero este era el slogan de mi partido liberal en las elecciones de 1979, en que era yo el candidato nº 1 por Madrid “Recobra tu confianza……” Comenzaba nuestra canción electorera. La confianza actual esta hoy en sus días más bajos, y es posible que las elecciones de noviembre crezca espectacularmente la abstención. La excesiva politización de la vida publica conduce a los populismos, y las demagogias anti partidos, y lo mismo ocurre en la vida judicial, a lo que es urgente poner remedio, modernizándola incluida la fiscalía, de acuerdo según Consuelo con los valores independientes morales, éticos e intelectuales, que permitan la erradicación de la desigualdad ante la Ley, que además hay que cambiar, por ejemplo en la Justicia penal que se ha hecho desde 1968 a 2007 basado en un texto de 1969 que a su vez se basaba en otro anterior nada menos que de un reglamento de 1957.

Otro punto es que las leyes y su excesivo número deben tener calidad, ser suficientemente explicitas, y que aunque se disponga de jurisprudencia, no pueden quedar al arbitrio interpretativo de quienes juzgan en los centenares de miles de casos que se presentan a la Justicia en España, todos los años. El lenguaje actual ya no sirve mencionó a Stendhal, que decía en su día que tenían perpendicularidad al Código de Napoleón, leyes actuales farragosas y poco funciónales para los jueces. En este sentido los partidos han usurpado y debilitado a la Sociedad civil, a la que hay que respetar en sus Instituciones, a salvo de premios y castigos en vez de transformarlas progresivamente en meros brazos de la administración. Hay que elevar el tono de la cultura publica, justificando los valores demandados de igual justicia para todos, respeto al medioambiente, libertad y solidaridad, que deben ser exclusivos de la Sociedad civil, a quien hay que consultar tanto desde el Ejecutivo, como el legal y el judicial.

A continuación, intervino Eduardo Torres Dulce considerado su mentor por Consuelo Madrigal que apoyo todo lo dicho por Consuelo en primera instancia precisando la importancia de respetar la Constitución, que garantiza la libertad y el respeto a la convivencia de todos los españoles, preocupándose especialmente por los más débiles. Es responsabilidad del Parlamento y no de los partidos conseguir la buena gobernanza, en tanto la democracia no puede estar por encima de la Ley como ocurre ahora en Cataluña, donde se predica la desobediencia civil a la constitución y a las leyes del Estado.

Finalmente termino diciendo que en un mundo digital y globalizado debe mejorarse la calidad de las leyes. Si la sociedad civil mantiene la resiliencia “Quien perdura gana”, dando a cada uno el trato que se merece, en una sociedad que aprecie el mérito como valor esencial del ciudadano, para terminar con el viejo chiste judío. “Dr mi hermano se cree una gallina, -lo curaré, no por favor la familia necesita los huevos”.

El animado coloquio posterior, fue la demostración de que hay que debatir en todas partes, para conseguir que la Sociedad Civil salga del marasmo al que la han reducido los políticos de los partidos, que en mi opinión personal son los culpables del cansancio que invade a los españoles después de 41 años de Transición. ¡Ojala las próximas elecciones aclaren el panorama y se pueda llegar a un pacto de Estado especialmente necesitado en la independencia del poder Judicial, siguiendo las normas de Montesquieu ante el ejecutivo y el legislativo”.

BERNARDO RABASSA ASENJO.
PRESIDENTE DE CLUBS Y FUNDACIONES LIBERALES. MIEMBRO ASOCIADO DE ALIANZA LIBERAL EUROPEA (ALDE), PREMIO 1812(2008). PREMIO CIUDADANO EUROPEO 2013. MEDALLA AL MÉRITO CULTURAL 2015, PSICOLOGO SOCIAL. EMBAJADOR DE TABARNIA. ACADEMICO DE LA REAL ACADEMIA DE LA MAR
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