13 de diciembre de 2019, 17:09:53
Opinión


Líos previsibles

Por José Manuel Pazos


Hay un largo desfile de follones en el panorama económico y financiero mundial. Los hay directos, indirectos y circunstanciales en función del observador. Entre los directos, los aranceles norteamericanos y el Brexit, que ya ocupan a muchas empresas españolas. Entre los indirectos, las disputas acerca de la política monetaria del BCE que recibe duras críticas, y en abierto, de anteriores miembros de la institución, sumadas a las que de forma más velada se han hecho desde dentro. Entre los circunstanciales, destacan los mercados de activos, que responden a los anteriores al unísono con recortes que ocupan titulares con la consiguiente alarma.

En lo que coinciden las tres categorías es en su previsibilidad. Prácticamente ninguno son sorpresa, aunque no por eso dejan de inducir inquietud y generalizadas revisiones a la baja de los pronósticos. Una de las más destacadas de la última semana es la de la OMC que anunció un recorte del crecimiento del comercio mundial este año hasta el 1,2% desde el 2,6% previsto en abril. En seis meses han debido de empeorar mucho las cosas en la visión de la OMC para semejante reducción. No es menos grave la denuncia de los exbanqueros centrales europeos que acusan al BCE de un "error de diagnóstico”, mencionando el riesgo de “crisis profundas” y “graves ten-siones sociales” como consecuencia. A medio camino entre estas advertencias, que incluyen la amenaza de que los bancos centrales pierdan el control sobre la creación de dinero, está el proyecto Libra, que continúa avanzando a pesar de que la plataforma de pagos PayPal acabe de anunciar su descuelgue debido a los riesgos regulatorios. Otros no menos poderosos entre sus 27 promotores que incluyen a Visa o Mastercard, se mantienen en el proyecto, poniendo su foco principal en cómo superar las presiones regulatorias. Y mientras los humanos dedican su tiempo a enredar, intentando soplar y sorber al mismo tiempo, la economía sufre, se crean cada vez menos empleos, y alguno de los referentes de la marcha de la economía mundial como es el cobre, conocido como Dr. Copper por su capacidad predictiva de la actividad global, está en mínimos de dos años, y eso a pesar de que los pronósticos hablan de un desequilibrio entre oferta y demanda que habría de llevar su precio en los próximos años a 8.000 Usd/Tm desde los actuales 5.600. Se ve que todavía hay reductos de valor para quien considere, como los exbanque-ros centrales europeos, que otros activos están artificialmente sobrevalorados.

En medio de estos líos, uno se pregunta quién está sentado a los mandos. De algo de eso se ocupa The Economist esta semana. Las máquinas que todavía siguen esquemas diseñados por humanos gestionan actualmente el 35% del mercado de valores norteamericano, el 60% de los activos de instituciones, y el 60% de la actividad diaria de trading.

Claro que a través de la inteligencia artificial y el machine learning, las máquinas están empezando a desarrollar sus propias reglas y ganar autonomía, de modo que cuando el sistema falla, algo que empieza a ser cada vez más fre-cuente, resulta muy difícil entender sus causas y saber co-mo tratarlas. La crisis de mediados de septiembre en el mercado interbancario norteamericano continua hoy sin una buena explicación. El tratamiento de urgencia suele ser en estos casos la inyección masiva de liquidez, hoy en el interbancario, quién nos dice si no será mañana en otros mercados. Es un poco lo que piensan los humanos con po-der, que no necesariamente al mando, que ya vendrá su banco central y monetizará la deuda. Un lío.

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