12 de noviembre de 2019, 2:47:35
Opinión

> Un análisis de Javier Fernández Arribas


El delirio de Erdogan

Por Javier Fernández Arribas


El presidente de Turquía, Recep Tayip Erdogan, ha lanzado el ataque anunciado contra posiciones de las milicias kurdas en el norte de Siria y ha bautizado la iniciativa militar como Manantial de Paz. Curiosamente, todo lo que pretende conseguir el sultán turco es cualquier cosa menos un manantial de paz que se puede convertir en un enorme reguero de sangre en pocas horas. La superioridad militar turca parece aplastante, sobre todo por la utilización de la fuerza aérea combinada con artillería, sobre posiciones kurdas en las localidades de Ras al Ain, Tal Abyad y Qamishlo, justo en la frontera sirio-turca.

La televisión turca ha realizado la cobertura pertinente para demostrar la capacidad de su Ejército y lanzar un mensaje claro de que el presidente está dispuesto a utilizar gran parte de sus poderosos recursos militares para aplastar la oposición kurda. Hay que reseñar que esta primera fase de la ofensiva pretende socavar las defensas kurdas para dar paso a las unidades de carros de combate y de infantería que tendrán el complicado objetivo de lograr el control de una zona hasta ahora bajo el dominio kurdo. No va a ser sencillo porque las milicias kurdas están muy acostumbradas a bregar durante años contra los terroristas del Daesh. La primera consecuencia de esta ofensiva turca va a significar una oleada de refugiados civiles que tendrán difícil lograr un lugar seguro donde esquivar la muerte, el hambre, las enfermedades y las penurias habituales por desgracia en Siria desde hace más de 8 años que estalló la guerra de todos contra todos. En este momento, hay muchas incógnitas a despejar sobre las siguientes consecuencias de la ambición de Erdogan de someter a los kurdos en Siria, acusándolos de connivencia con grupos terroristas por los supuestos vínculos con el PKK, que antiguamente ha mantenido un enfrentamiento armado, con atentados terroristas en diversas ciudades turcas. Precisamente, si ha habido alguien en los últimos años que ha luchado contra los terroristas son las milicias kurdas con escaso apoyo de tropas norteamericanas que ahora han sido retiradas por orden del presidente Donald Trump bajo la triste escusa de salir de absurdas guerras que no les afectan. Nada más lejos de la realidad.

Una de las peores consecuencias es que los kurdos no puedan mantener en prisión a los cerca de doce mil terroristas del Daesh que capturaron cuando derrotaron al Califato en Raqa y la región norte de Siria. La huida de estos terroristas representa una amenaza para la estabilidad de la región y del norte de África si consiguen llegar al Sahel donde varios grupos de terroristas del Daesh han logrado reagruparse y lanzar diversos ataques en Mali, por ejemplo. Lo que representa una amenaza para España y el resto de Europa. Erdogan no puede soportar que el partido kurdo lograra representación en el parlamento turco cuestionando su hegemonía y ahora quiere remediarlo por la fuerza cortando su enlace con el norte de Siria, mientras norteamericanos y europeos protestan, pero miran hacia otro lado. Trump amenazó con golpear a la economía turca si Erdogan se pasaba de la raya con los kurdos en Siria. Precisamente, el mal estado de la economía turca es una de las razones de esta especie de huida hacia adelante del sultán Erdogan que tiene una justificación en esta guerra para sus cuentas deficitarias que provocan precariedad en la vida diaria de los turcos. No parece que esta intervención militar puede hinchar el espíritu nacionalista turco como para compensar las penurias que provoca una mala situación económica. La ofensiva se le puede volver muy en contra a Erdogan, y también a Trump si se demuestra que la retirada de tropas norteamericanas respondía más a un interés de los negocios hoteleros de su familia en Turquía que a una estrategia propia de los intereses de Estados Unidos.

Poco ha tardado Erdogan en utilizar el arma letal que tiene contra Europa: abriré las puertas para lanzar a varios miles de refugiados sirios hacia el viejo continente, como ocurrió en 2015 creando una grave crisis entre los países de la Unión Europea y en el seno de muchos de ellos, sobre todo en Alemania donde provocó el ascenso de la extrema derecha con Alternativa por Alemania. Este órdago de Erdogan va a salir muy caro a todos, sobre todo a los civiles kurdos que sufren los ataques y huyen de sus hogares con un futuro incierto.

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