21 de noviembre de 2019, 13:07:22
Opinión


Desaceleración sincronizada

Por José Manuel Pazos


Como titular, no es la mejor forma de empezar la semana, pero si quisiésemos dar solo buenas noticias, regalaríamos una suscripción a ¡HOLA! El hecho de que la desaceleración sea sincronizada, suena mejor, pero cuando la culpa la tiene lo que viene de fuera, es un parapeto perfecto tras el que esconderse y así no hay tanta presión para adoptar medidas. Aquí llevamos tanto tiempo sin hacer nada nuevo, que eso de que el FMI diga que la razón fundamental de la desaceleración radica en los conflictos comerciales y los riesgos geopolíticos, además de que sea parte de la verdad, constituye una hermosa excusa para cualquier gobierno.

Mientras la crisis se centre sobre todo en la industria y el desempleo se mantenga, como es el caso en gran parte de las economías avanzadas, en niveles de mínimos históricos, el titular de que el FMI estima que el crecimiento será en 2019 el menor en una década no suena tan amenazante. Claro que también hablan de baja productividad y envejecimiento de la población, y en esto, los gobiernos que se consideran víctimas de lo anterior, tendrían algo que decir; pero tampoco son factores que el electorado considere argumento para reemplazar gobiernos, de modo que de momento, “que vayan días y vengan ollas”, como decía Sancho.

Esto de momento, porque gobierno arriba, gobierno abajo, todos saben que no queda mucho tiempo para tener que mojarse. Las políticas monetarias están agotadas, la recesión es un hecho en el sector industrial, sufre la inversión y las primeras grietas empiezan a vislumbrarse en los servicios, de modo que más pronto que tarde tendrán que ponerse en marcha políticas sincronizadas de estímulo fiscal.

Mientras se acerca el momento, los mercados viven de poca cosa. Esta semana la curva de rendimientos norteamericana recuperaba pendiente tras meses invertida, y aunque la causa pueda ser tan efímera como la posibilidad de un mini acuerdo comercial entre EE.UU. y China, y el anuncio de la compra mensual de 60 mil millones en títulos del Tesoro de corto plazo hasta el final del primer trimestre de 2020 por parte de la Reserva Federal, la reversión muy leve de la pendiente de la curva, aleja, sobre el papel, el riesgo de recesión asociado a pendientes negativas que tanto dan que hablar. Y eso que el rigor predictivo de la curva es, como poco, cuestionable a tenor de cómo está de manipulada por las compras de los bancos centrales. Tanto, que según el Banco Internacional de Pagos (BIS), los mercados financieros están distorsionados, haciendo que algunas áreas importantes del mercado hayan sido abandonadas por los inversores aumentando el riesgo de que una vuelta a la normalidad, si es que esto no es la nueva normalidad, pueda desencadenar fuertes desajustes como el ocurrido en septiembre en el interbancario norteamericano. No sería extraño, visto lo que han cambiado las cosas, y es que los inversores se han visto obligados a jugar con los bonos como si fuesen acciones buscando beneficiarse de cambios de precios ante la práctica ausencia de cupón, y las acciones en bonos en busca del “cupón” del dividendo.

Si ya es anormal, es también peligroso, porque se juega a lo que no se sabe. ¿Y las divisas? Al menos el euro/dólar está ganando en volatilidad y rompe resistencias importantes, acusando flojos datos norteamericanos y la reducción del riesgo geopolítico, lo que permite poner la vista en la media móvil de 200 sesiones en 1.1210. Demasiado cerca como para evitar tentarla.

Diariocrítico.com.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.diariocritico.com