1 de diciembre de 2020, 6:49:33
Opinión


¿Política...?

Por Esther Ruiz Moya


Viernes ¡Comienza el fin de semana!

Y seguimos medio confinados pero parece que escalonando ordenadamente en la Fase 1. Ya queda menos para la siguiente y menos aún para los encuentros de la Tercera Fase. Ya lo vemos más cerca... ¡Todo más cerca! ¡ Un poco más cerca!

Los que cada vez están más lejos son nuestros políticos, ayer Patxi López dijo la frase que todos pensamos o al menos sentimos “Si en algún momento podemos demostrar para qué sirve la política es este. Si no, no servimos para nada”.

Y no sé si esto les habrá hecho pensar algo a sus Señorías, pero es como para que merezca al menos una reflexión. Un pensamiento sobre los espectáculos que dan y a los que nos someten.

Esas frases hechas de “mejorar la vida de las personas”, no señores. No me cuiden, no tutelen mi vida, de eso me encargo yo. Lo que realmente necesito es que no pongan problemas, que nos faciliten las cosas, no que nos las compliquen para luego venir de salvadores.

Yo no quiero que me den una ayuda, que no sé de donde la van a sacar, si ya no hay ni para pagar las pensiones. Yo quiero que se sienten y que se pongan a hacer números y que hagan como hacemos en las casas y en las empresas. Quitarnos los gastos prescindibles y ver de dónde se puede generar. Y no subir impuestos a las empresas que han bajado su facturación y que llevan meses cerradas. Grandes empresas hay muy pocas en España y el “milagro de los panes y los peces” no sé si funcionará en un Estado Laico y Aconfesional” . Igual pueden empezar a levantar gente de los sillones. Y pensar si hace realmente falta triplicar los cargos y los asesores y los asesores de los asesores y las dietas y los desplazamientos en la era del teletrabajo. Y ya que están, le pueden dar un pensamiento a eso de seguir cobrando sin trabajar...

Y ese esfuerzo que nos piden a los españoles, igual también se lo podían aplicar ustedes. No como si fueran seres de otro planeta, sino como ciudadanos españoles. En un país en el que los recursos públicos, de los que ustedes cobran, no dan para todos. Y como todo en la vida, hay prioridades y quizá sus cientos de satélites no son del todo necesarios. Y quizás no es el momento de 22 Ministerios y 30 Secretarías de Estado... Y tampoco sé si lo han pensado, pero en muchas empresas se han recortado sueldos, ahí se lo dejo como una idea.

Y no dudo de su ingente trabajo, pero las formas también cuentan. Y nos deben un respeto y esas frases de “cierre la puerta al salir”, insultos del nivel de “cacatúa”, “España me importa un comino”, “fascistas” “golpistas”... Todo eso entre risitas, patadas, palmadas y unido a un tono barriobajero, que en ningún trabajo se consentiría.

Recuerdo cuando la política tenía nivel y nuestros políticos eran hombres y mujeres de Estado. Cada uno con sus ideas, con las que estabas o no de acuerdo, pero eran políticos de los que admirabas su formación, su capacidad, su discurso. Políticos que te representaban, que sabías que eran los más preparados, con clara vocación de servicio público. Con un objetivo común: España.

Siento que hoy mi columna haya sido un desahogo, pero creo que hay determinadas cosas que no se pueden consentir. No podemos estar atravesando la mayor crisis, sanitaria, económica, social y personal de nuestro país, sin saber aún lo que está por venir y tener unos políticos más preocupados por su sillón, por el insulto, por el tú más y por el chiste fácil para arrancar la risa de los suyos, que por unos políticos que de verdad quieran resolver los problemas de una sociedad que quiere y necesita seguir siendo libre y que no le vayan quitando libertades bajo una falsa apariencia de protección y seguridad.

Por eso cuando esto cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que nos confinó en nuestras casas bajo una constante amenaza de muerte. Y nuestros políticos entonces aprovecharon esa situación para hablarnos en un tono paternalista y hacernos creer que velaban por nuestra seguridad. Pero que pasaban los meses y descubrimos que sólo velaban por ellos y sus intereses sin pararse a pensar en nuestras necesidades reales. Y fue entonces, cuando sentimos que los habíamos votado pero que no teníamos los políticos que nos merecíamos... Fue entonces cuando supimos que teníamos que hacernos respetar y pedir responsabilidades a los únicos que tenían su nómina segura cada mes y que pagábamos nosotros.

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