5 de diciembre de 2020, 13:43:21
Opinión


La cuenta atrás

Por Esther Ruiz Moya


Lunes. Nuevo día, nueva semana, nueva fase... ¡Estamos de estreno!

Y seguimos desescalando y esperemos que no sea para volver a escalar. Porque la verdad que viendo algunas imágenes da un poco de miedo. Hay una cosa que no soy capaz de entender, bueno, hay muchas, pero una de ellas es que un Estado de Alarma pueda quitarnos nuestras libertades sin cuestionar nada más porque la salud y nuestras vidas están por encima de todo y sin embargo, no puede restringir el derecho de manifestación porque es un derecho fundamental. ¿Qué derecho fundamental prima sobre cuál...? ¿Se nos habrá olvidado ya el mantra de “salvar vidas”...?

Cualquier manifestación sea con cacerolas, con pancartas o de rodillas me parece igual de irresponsable si no se toman las medidas de seguridad adecuadas, por muy legítimo que sea el derecho con el que se ejercen y la causa que las motiva. Creemos que nos solidarizamos con el movimiento Black Lives Matter y sin embargo, viendo las imágenes, damos muestra de nuestra irresponsabilidad e insolidaridad. Porque protestar está muy bien, pero hacerlo con la obligación de respetar las normas sanitarias está aún mejor. Supongo que en un Estado de Derecho no se puede prohibir un derecho fundamental, pero ejercerlo como si no estuviéramos en mitad de una pandemia no lo veo muy buena idea, la verdad.

En fin, esperemos ponerle un poco de cabeza a la desecalada porque la amenaza del “rebrote” es constante y ya estamos viendo en otros países como está sucediendo y entonces, ya no podremos echar la culpa a nadie y decir que no lo sabíamos... Y es que ahora por fin y de verdad, estamos en la cuenta atrás. Ahora un día más es un día menos. Ya nos quedan 14 días, aparentemente, para ponerle fin al Estado de Alarma. Lo que aún no sabemos, es ponerle fecha a los besos y a los abrazos, a tocarnos, a sentirnos piel con piel. Porque parece que la distancia social y las mascarillas han llegado para quedarse, no sabemos hasta cuando, pero está claro que forman y formarán parte de nuestras vidas.

El 21 de Junio de 2020. El fin del Estado de Alarma. El fin del confinamiento. El fin de una experiencia vivida y que no olvidaremos jamás, al menos no deberíamos. El final de la cuenta atrás. Y como todo final, anuncia un comienzo. El comienzo de un verano incierto. El comienzo de eso que llaman “Nueva Normalidad” y que a mi cada día me espanta más. El comienzo para poder salir de casa definitivamente y sin permiso. El comienzo para poder viajar sin dar explicaciones y sin “salvoconducto”. El comienzo para volver a hacer planes. El comienzo de la realidad en todas sus versiones, las más duras y las más amables. Pero también el comienzo de una nueva etapa y vamos a pensar que de nuevas oportunidades.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que llegó sin avisar y se instaló en nuestras vidas sin intención de irse. Y comenzamos a vivir en un Estado de Alarma. Y que llegó un momento en el que no sabíamos si queríamos que se acabara porque estar en él nos daba seguridad. Pero como todo en la vida, tuvo un comienzo y nos anunciaron un final. Y fue entonces cuando empezamos a vivir en una cuenta atrás. Comenzamos a restar días para recuperar nuestra libertad aunque algunos días, sumábamos miedo a nuestros días. Y nos dimos cuenta que este final, era un final a medias porque vivíamos bajo la amenaza constante de un rebrote, lo que significaba que la pandemia se levantaba cada día con ganas de empezar. Y en ese momento, supimos que para que la cuenta atrás fuera regresiva de verdad y que al final pudiéramos ver el final, teníamos que ser conscientes y conseguir demostrar que NO siempre el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
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