29 de noviembre de 2020, 21:31:42
Opinión


Lo que el viento se llevó

Por Esther Ruiz Moya


Bueno, pues ya estamos en el día 90 del Estado de Alarma ¡Tres meses!

Y aquí seguimos, descubriendo las novedades de la Era COVID 19. Ya ha vuelto el fútbol, aunque a medias, como todo en cierta medida. Ya se ha aprobado el ingresos mínimo vital. Ya parece que en Septiembre empieza el curso escolar, aunque a esto seguro que le darán dos o tres vueltas más. Ya regresa el trabajo presencial... En definitiva, ya vuelve o va volviendo casi todo, eso si, con todos enmascarados y distanciados.

Y mientras el mundo real se enfrenta e intenta salir de una pandemia hay otro mundo insólito que va por libre. Otro mundo paralelo que busca problemas donde no los hay, como si no hubiera suficientes con los que tenemos. La plataforma HBO Max ha decidido eliminar de su catálogo de películas la más taquillera de la historia del cine mundial, Lo que el viento se llevó. Un clásico del cine que arrasó en los Oscar, con 10 estatuillas, entre ellas, la de Hattie McDaniel, por su inolvidable Mammy, que por cierto, se convirtió en la primera actriz de raza negra en ganar un Oscar. Bueno no sé si puedo decir esto de “raza negra” o ahora tengo que decir “persona racializada”, espero me disculpen, aún no controlo mucho los neologismos...

No sé cual será el siguiente paso, supongo que borrar las películas de Romanos y de Egipto, Quo Vadis, Espartaco, Ben Hur... todas ellas llenas de humanos esclavizados. Y por supuesto todas en las que hay esclavos africanos, adiós “Memorias de África”. Y como no, las del Oeste, esos indios sometidos por los americanos ¡No se puede consentir! ¡Fuera! Siguiendo por las del racismo nazi, las del maltrato animal, las de la Conquista de América (acuérdense del “nada que celebrar”... ¡Ah! Y que no se me olviden las románticas, esas las primeras, que no hay que idealizar el amor, esas son cosas del heteropatriarcado

En fin, volviendo a Lo que el viento se llevó, la eliminan por racista, por “ofrecer una visión idealizada de la esclavitud”. En 2020 retiran una película de 1939 y así ya no existió y acabamos con el racismo ¡Solucionado! ¡No sé como no se nos había ocurrido antes!

Dejando la ironía a un lado, me parece tan sorprendente esta manera de tratarnos. No sé qué habrá detrás de estas decisiones, que está claro que algo hay y no sólo un gesto, porque no puede ser que crean que no tenemos criterio, que somos tan tontos que no sabemos distinguir el pasado del presente, la ficción de la realidad. No sé si pretenden que todo lo veamos y lo juzguemos con los ojos de hoy, como si no hubiera más tiempo que el presente. Como si hubiéramos pasado de las cavernas directamente al wifi y al lenguaje inclusivo. Como si tuviéramos que vivir en una burbuja para que sólo nos creamos lo que nos cuentan. Sin darse cuenta de lo peligroso que es borrar la historia, salvo que quieran que cometamos los mismos errores o peor aún, contarnos una historia a gusto del consumidor o manipulada y así convertirnos en ignorantes, que también puede ser.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que se extendió por todo el mundo en forma de pandemia. Y en ese momento nos dimos cuenta de que había otro virus mundial para el que era más difícil buscar vacuna “El de lo políticamente correcto”. Un virus que dejaba a su paso un número incalculable de ofendidos por todo y que bajo su inocente y bondadosa apariencia, lo que pretendía era quitarnos libertades, reescribir la historia e instalarnos en el pensamiento único. Y así, decirnos lo que estaba bien y lo que estaba mal. Lo correcto y lo incorrecto. Los buenos y los malos. Que todo fuera juzgado con los ojos de un presente continúo.

Y para darle más consistencia se inventaron movimientos para todo, con nombres pegadizos y su correspondiente #hastag apoyados en lo que denominaron lenguaje inclusivo, lleno de expresiones y palabras rebuscadas y hasta añadiendo una “e” al género neutro. Y entonces fuimos conscientes de que igual en vez de ofendernos por todo y tener la sensibilidad tan a flor de piel, lo que no deberíamos consentir es que nos metieran en una burbuja borrando lo incómodo. Y que la mejor vacuna para ese virus era educar y enseñar a tener criterio, aunque fuera viendo clásicos del cine.

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