5 de diciembre de 2020, 1:25:17
Opinión


De princesas y héroes

Por Esther Ruiz Moya


Martes, otro día que sumamos y restamos a la cuenta atrás.

Último martes de la primavera y del Estado de Alarma. Parece increíble, pero siempre ocurre... todo pasa y todo llega y como diría la canción, lo nuestro es pasar. Y afortunadamente muchos tenemos el privilegio de hacerlo. De pasar de día, pasar de semana, pasar de mes, pasar de estación, pasar de fase. Y entre pasar y pasar, no debemos olvidar lo más importante ¡Vivir! Y a ser posible la mejor manera de hacerlo es viviendo.

Y no se crean que sólo de COVID 19 vive el hombre. Parece que los únicos que trabajan en el Gobierno son el Presidente, el Vicepresidente y los ministros que comparecen y tienen su horario reservado en las parrillas de televisión, pero no, también hay otros Ministerios y Organismos oficiales que no paran, centrándose en temas vitales para nuestro bienestar y convivencia o como ellos dirían, trabajando para “mejorar la vida de las personas”. Y uno de ellos es el Ministerio de Igualdad, que a través de la Secretaría de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género ha remitido una carta a un empresario instándole a cambiar el diseño de sus productos y con ello “contribuir a avanzar hacia una sociedad mucho más igualitaria para mujeres y hombres, lejos de roles estereotipados y discriminatorios”.

Y si se estarán preguntando qué tipo de productos son los que son objeto de tamaña ofensa para la igualdad de género pues les voy a resolver la duda. Son unas placas para las puertas de las habitaciones infantiles con mensajes tan discriminatorios como “Aquí duerme un pirata”, “Aquí duerme un pequeño héroe”, “Aquí duerme una pequeña princesa” o “Aquí duerme la reina de la casa". Lo sé, lo están pensando, terrible. Diferenciar entre niños y niñas. Ellos héroes y piratas y ellas princesas y reinas. Pues les parecerá increíble pero es cierto, ya saben eso de que a veces la realidad supera a la ficción.

Y esto merece varios análisis. El primero es la cantidad de Organismos Públicos en una sola carta: Ministerio de Igualdad, Secretaría de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades y por último El Observatorio de la Imagen de las Mujeres, empiecen a sumar sueldos y cargos ¡Cómo no nos van a subir los impuestos con tanta nómina que pagar! El segundo análisis es el intervencionismo e intimidación desde un organismo público a una empresa privada. Y por último, esa obsesión de anularnos el criterio hasta para elegir lo que queremos para nuestros hijos. Educar en igualdad no está reñido con llamar a las niñas princesas ni vestirlas de Rapunzel, ni a los niños llamarles héroes o vestirlos de Jack Sparrow. La igualdad de género es imprescindible hoy en día, y va mucho más allá de estereotipos, que salvo excepciones están superados.

Necesitamos que de verdad legislen y se preocupen por la conciliación y por la igualdad real, laboral, social y económica. Porque la igualdad no es gritar “sola y borracha quiero llegar a casa”.Y conciliar no es ir la mujer con el niño en brazos a su lugar de trabajo, aunque sea el Congreso. Eso ni es conciliar, ni es real, ni es igualdad. Y otra cosa, respecto a la cuestión de educar y de las placas de la puerta que le compremos a nuestros niños, no se preocupen, que ya lo hacemos nosotros en ejercicio de nuestra responsabilidad y nuestra libertad.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que monopolizó nuestras vidas y las noticias diarias. Pero que poco a poco vimos como no se volvía a la normalidad sino a una “extraña normalidad”. Donde pretendían decirnos qué comprar, qué fabricar y cómo educar a nuestros niños. Y que los niños ya no podían soñar con ser héroes ni las niñas con ser princesas, porque había que romper estereotipos. Y fue en ese momento cuando vimos que detrás de ese aparente avance había un retroceso, el de intervenir nuestra libertad individual. Y para terminar, si me lo permiten, les confesaré una cosa imperdonable hoy en día como mujer. Mi película favorita es “La Princesa Prometida” y me encanta soñar que existe un amor verdadero como el de Westley. Ustedes me disculparán...

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