26 de septiembre de 2020, 10:58:08
Internacional


Por qué la ultraderecha tiene la clave de la falta de un acuerdo europeo para luchar contra la crisis



Muy pocos entienden por qué el primer ministro holandés Mark Rutte, líder liberal, mantiene una postura de liderazgo de los países llamados 'frugales' y que se oponen a un acuerdo en la UE para crear millonarios fondos contra la crisis económica que deja la pandemia de coronavirus.

Y es que las urnas es el verdadero motivo de que Rutte mantenga esta posición tan incomprensible para Alemania, Francia y otras grandes naciones de la UE. Países Bajos representa a un frente donde participan Austria, Dinamarca y Suecia, que se niegan a que los fondos lleguen a las cantidades deseadas por las 4 grandes economías: Alemania, Francia, España e Italia, con apoyos de Portugal, Grecia...

En 2017, Rutte ganó las elecciones con 33 escaños, pero muy cerca se quedó la ultraderecha populista holandesa representada por Geert Wilders con 20 escaños. Todo movimiento que se pueda interpretar como una debilidad penalizaría en las urnas el próximo año al primer ministro, por lo que no se va a mover de su papel de 'aguafiestas' de la UE, que en teoría respalda la mayoría de los votantes de Países Bajos.

Wilders, por ejemplo, está criticando incluso a Rutte por blando. En redes sociales ha escrito: "Rutte está de acuerdo con gastar cientos de miles de millones en regalos y subsidios a países del sur de Europa; ha fallado nuevamente y ha engañado al contribuyente holandés".

Rutte, mal que le pese, lidera este frente por conveniencia electoral y no tanto porque tenga una idea antieuropea y poco solidaria, ya que la ultraderecha está al acecho para rentabilizar cualquier movimiento en otra dirección.

El primer ministro holandés gobierna con el apoyo de los conservadores democristianos, que se dividen en 2 formaciones, según la radicalidad de su discurso conservador. Un frente común donde a veces se ha sumado el partido socialdemócrata, de capa caída, para evitar hacer fuerte a la ultraderecha.

En Austria sucede más de lo mismo: el democristiano Sebastian Kurz gobierna desde 2019 gracias al apoyo de los Verdes para no tener que sostenerse en la ultraderecha, el FPÖ de Norbert Hofer, a cambio de endurecer su discurso y evitar un avance mayor de esta vertiente política.

Más curiosos son los casos de Dinamarca y Suecia, también en este frente contra el acuerdo para los fondos de reconstrucción. Ambos países tienen primeros ministros socialdemócratas, Mette Frederiksen y Stefan Löfven, respectivamente, pero muy presionados internamente para mantener una línea dura en este sentido y contener el gasto.

Nada que ver, sin embargo, con las posiciones de Alemania y Francia, gobernados por la coalición entre democristianos y socialdemócratas en el caso del primer país y de los liberales en caso del segundo. Estos países consideran que ver caer las economías del sur, como España e Italia, además de Grecia y Portugal, recaerá en la saca común.

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