3 de diciembre de 2020, 15:04:36
Opinión


El final del verano

Por Esther Ruiz Moya


Entramos en los últimos siete días de Agosto y el Dúo Dinámico tan presente este año con su Resistiré, vuelve a nuestras vidas, porque aun en tiempos de coronavirus, seguimos poniendo fin a las vacaciones cantando El final del Verano, con más o menos entusiasmo o con más o menos nostalgia, pero sigue formando parte de nuestra banda sonora vital.

A un mes del cambio de estación, ya va terminando el verano. Un verano raro, como fue el final del invierno, como fue la primavera ¡como está siendo todo este año! Un verano enmascarado, aunque parece que no lo suficiente. Un verano con aforos limitados pero con muchos desaforados. Un verano sin retenciones ni operación salida y ojalá que sin una operación “retorno a nuestras casas”. Un verano con discotecas pero sin pistas de baile. Un verano con conciertos algo desconcertados. Un verano con piscinas a medias. Un verano sin playas abarrotadas sino parceladas. Un verano de no cruzar fronteras y de volver al pueblo. Un verano con ganas de turismo pero sin turistas. Un verano sin canción del verano. Un verano sin anuncios de “la vuelta al cole”. Un verano con más fútbol que en invierno. Un verano con vacaciones pero sin veraneo. Un verano de reencuentros pero sin besos ni abrazos. Un verano codo con codo y también con algún codazo. Un verano sin fiestas, sin verbenas, sin ferias, sin feriantes, sin atracciones, sin encierros, sin orquestas...

Y ya los días van siendo más cortos y las noches más largas. Y los días aún son calurosos pero las noches son frescas. Y aún es verano pero nuestra mente empieza a vestirse de otoño. Y lo que antes era volver al trabajo, dejar de fumar, apuntarte al gimnasio, adelgazar... La vuelta al cole, a la rutina, los libros, el material escolar, los uniformes, los pisos de estudiantes, las residencias, las prisas, los agobios, el “síndrome post vacacional”... ahora todo se resume a incertidumbre, a no saber qué va a pasar. Dudas y más dudas: cómo se va a volver al cole, las clases, la universidad; si se va a trabajar o a tele trabajar, si podremos salir por la noche o no, si podremos fumar por la calle o no, si podremos viajar o no, si los ERTES van a ser ERES, si de tanto rebrotar nos van a encerrar... ¡Somos un mar de dudas cuando más certezas necesitamos!

Pero aunque haya sido y aún sea un verano diferente, tenemos la fortuna de haberlo vivido. Porque aunque parece que se nos ha olvidado, este invierno llegó un virus que nos confinó y que está sobreviviendo a todas las estaciones y además, parece que no tiene intención de irse. Y cuanto más vive más mata. Y desgraciadamente son muchos los se han quedado por el camino y no han llegado al verano, ni siquiera al principio. Por eso somos afortunados de vivir un nuevo final de verano porque además traerá un nuevo comienzo. No sabemos muy bien de qué, pero por el simple hecho de empezar, ya es una oportunidad, una nueva ilusión, quizás una nueva aventura.

Y Agosto se está acabando y empezará Septiembre. Y se acabará el verano y empezará el otoño.Y eso, realmente, es lo mejor de los finales, que siempre traen nuevos principios. Y más ahora que jugamos con ventaja, porque pase lo que pase, sabemos que lo único cierto es que todo es incierto. Y sabemos que volveremos a lo cotidiano, pero que eso no significa volver a la rutina. Y que la normalidad ya no es normal ni aunque sea “nueva”.

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