30 de noviembre de 2020, 16:10:38
Opinión


Autónomos, una especie en extinción

Por Esther Ruiz Moya


Qué maravillosa frase esa de “Hacienda somos todos”, yo apostillaría que “unos más que otros” pero igual está feo hacerlo, aunque lo piense... Y la verdad, es que el celo de la Agencia Tributaria en su afán de recaudar es digno de elogio.

No sé por qué motivo, pero hay profesiones especialmente atractivas para perseguirlas y a ser posible asfixiarlas, los autónomos y los empresarios, están en el punto de mira, da igual a lo que se dediquen, por el simple hecho de serlo ya son sospechosos... O defraudan o explotan o las dos cosas a la vez.

En estos días hemos conocido que un médico autónomo enfermo de Covid, que por cierto, lo contrajo trabajando y doblando turnos para salvar vidas, no presentó sus declaraciones de IVA y de IRPF en el plazo establecido y por supuesto, Hacienda ha sido implacable y le ha multado. Ha desestimado el recuso interpuesto por este autónomo porque uno puede estar muy enfermo y en la uci, pero lo primero es lo primero. Y la obligación tributaria está antes que la salud... y la enfermedad.

Y este es sólo un ejemplo de lo que supone ser autónomo en este país. Da igual que sean la base del tejido productivo, el pulmón económico y del empleo; la realidad es que son siempre los olvidados y en muchos casos hasta maltratados. Los autónomos también tienen hijos y familiares que cuidar, pero no tienen cabida en el “Plan Me Cuida” y por tanto no tienen derecho a baja, lo de conciliar se ve que no va con ellos aunque coticen. Muchos autónomos se han quedado sin nada porque lo han puesto todo en sus empresas, pero no tienen derecho al Ingreso mínimo vital, si son administradores de su sociedad. No conviene olvidar que desde marzo que empezó la pandemia casi 300.000 autónomos siguen con sus negocios cerrados y sin perspectiva de reanudar su actividad. Y de los que han vuelto a trabajar, un millón confiesa pérdidas superiores al 60%. Eso sin contar con los que se han quedado por el camino ¡Esta es la realidad!

Y seguramente los autónomos no quieran subvenciones, de esas que iban a conceder a todos pero que sólo han llegado a unos pocos; lo que necesitan, por ejemplo, es que les bajen las cuotas para así ser productivos. Y que si les dan una ayuda sea de verdad y durante el tiempo necesario para recuperarse. Y que los ERTEs se aplacen para que no lleguen a ser EREs. Y sobre todo que no tengan la sensación de que en esta “nueva normalidad” todo sigue siendo igual que en la de antes. O que no sólo “no se han quedado atrás” sino, que se han quedado fuera.

Está muy bien eso de “ser tu propio jefe” pero la verdad, no sé cuántas más ventajas se pueden añadir. Un autónomo quiere emprender, quiere crecer, quiere crear puestos de trabajo, quiere crear riqueza. Es valiente y arriesga porque es su modo de ver la vida. Tiene ilusión, ganas y le pone todo su esfuerzo. Pero también necesita sentirse protegido social y jurídicamente, porque también es un trabajador, si no más que ninguno, al menos igual. Por eso, si esto no cambia y les empiezan a cuidar o al menos a considerar, lamentablente, se convertirán en una especie en peligro de extinción.

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