25 de octubre de 2020, 10:02:36
Ocio


'Memorias de Idhún': una crítica sin spoilers

Por Xabier Rodríguez Fraile


Ha llegado el día. Después de más de una década soñando con una adaptación a la pantalla de una de las sagas de fantasía juveniles más populares que nos ha dado nuestro país, por fin la tenemos. Probablemente no como la esperábamos, pero ya está aquí. No es una película, sino una serie. Y no es de acción real, sino de animación. Pero la tenemos. En cualquier caso, tan solo era cuestión de tiempo que la trilogía, con más de un millón de ejemplares vendidos, diese el salto a la pantalla.

'Memorias de Idhún' llega de la mano de Netflix, con Laura Gallego, autora de la trilogía, trabajando como coautora de los guiones de la primera temporada y asesorando a los productores Pilar Blasco y Alexis Barroso en cada decisión tomada. Y eso no es todo, pues el diseño de personajes se ha basado en la adaptación de la trilogía en formato cómic de Estudio Fénix, con lo que no se ha partido de cero. Así que… ¿qué podría salir mal? Pues… Más cosas de las que pensábamos.

La literalidad

El lenguaje audiovisual nada tiene que ver con el narrativo, y este es uno de los problemas principales de 'Memorias de Idhún'. Tal vez los fans de los libros más puristas disfruten de ver en pantalla una adaptación casi exacta de las novelas pero, en general, el ritmo es precipitado y el nivel de exposición de información en los diálogos es alarmante. Una adaptación en televisión o cine permite aplicar el “show, don’t tell” y en 'Memorias de Idhún' nos encontramos con segmentos de varios minutos en los que los personajes explican monótonamente tal cantidad de información sobre el mundo de Idhún que la serie se vuelve tediosa.

La animación

Queda patente desde el primer momento que el presupuesto con el que se contaba no era alto. Si bien la animación funciona bastante bien en los momentos más estáticos y se puede apreciar un buen trabajo en el apartado artístico (especial mención a los diseños de Limbhad), falta pulir este apartado artístico y los problemas serios comienzan en las secuencias de acción. Estáticas, con falta de fluidez y que en ocasiones reciclan animaciones. Esto no sería tan grave si no se utilizasen animaciones recicladas dentro del mismo episodio, con minutos de diferencia. A pesar de todo, se nota un inmenso cariño por el producto original. Una lástima que los recursos con los que contaba el equipo nos hayan impedido ver todo el potencial que, como lector de las novelas, os aseguro que hay.

La violencia

Si bien es cierto que la serie trata temas serios como la guerra o la muerte, hay muchas maneras de narrar estos hechos sin caer en violencia gratuita. Así lo demostró la misma Laura Gallego hace más de quince años, particularmente en el primer volumen de la trilogía, 'La Resistencia'. Por supuesto hay acción y batallas, pero Gallego nunca cae en descripciones excepcionalmente crudas. No recuerdo encontrármelas cuando leí La Resistencia con trece años y tampoco me las he encontrado releyéndolo hace unas semanas. Y, sin embargo, la serie opta por mostrar altas dosis de violencia en los dos últimos episodios, primeros planos de gargantas desgarradas y más cosas que no detallaremos para evitar posibles spoilers. En cualquier caso, la serie tiene una catalogación por edades para mayores de quince años que, si bien no es algo excesivo, se empieza a alejar de su público objetivo infantil/juvenil.

El doblaje

Abramos la Caja de Pandora. La serie llegó al estreno ya condenada por su público. El tráiler publicado el mes pasado, si bien breve, ya dejaba entrever que el doblaje no estaba a la altura. Las reacciones de los fans, airados, inundaron las redes. La mismísima Laura Gallego dijo que aquello estaba lejos de las voces que ella imaginaba. ¿Qué pasó aquí? En lugar de contratar a profesionales de doblaje para interpretar a los personajes principales, en Netflix han optado por actores que, si bien se desenvuelven (unos más que otros) delante de las cámaras, no cuentan con experiencia de doblaje. Y vaya si se nota.

Michelle Jenner (Victoria), con sobrada experiencia en el campo (puso voz a Hermione en las primeras cuatro películas de 'Harry Potter' y también ha trabajado en videojuegos como 'Horizon Xero Dawn') intenta salvar los muebles, pero los cuatro intérpretes masculinos (Carlos Cuevas, Itzan Escamilla, Nico Romero y particularmente Sergio Mur como Kirtash) no están a la altura de un producto de esta envergadura y probablemente tampoco de un trabajo de estudiantes de audiovisuales. Personajes inexpresivos y sin matices que sacan al espectador de la narración constantemente e, incluso por momentos, provocan una carcajada involuntaria.

Laura Gallego hizo el mejor resumen: "En otoño de 2018 se realizó un casting entre actores de doblaje profesionales para interpretar a los personajes. Tiempo después, y de forma inesperada, algunos de estos actores fueron sustituidos por otros sin experiencia en el doblaje". La autora, en su perfil de Twitter, compartió el último tráiler en inglés y no en castellano. Está todo dicho. Una auténtica faena para los fans, que no hemos disfrutado del mundo de Idhun como habríamos querido, pero, sobre todo, para los profesionales de doblaje, que muchas veces se ven relegados a segundo plano en pos de nombres de famosos con miles de seguidores en Instagram.

Y, a pesar de todo, la serie se hace entretenida. El material de partida engancha y la temporada se puede ver en una tarde (son tan solo cinco episodios de veinticinco minutos que adaptan la primera mitad del primer libro de la trilogía). Memorias de Idhún se merecía mucho más, pero supongo que menos da una piedra. Aun con todos sus fallos, contarán conmigo para una esperemos futura segunda entrega, que concluiría la adaptación de la primera novela y nos dejaría una subtrama de Kirtash que todos los que leímos la saga de adolescentes tenemos grabada a fuego en la memoria. Los lectores sabéis de cual hablo.

La primera temporada ya está disponible en Netflix. Y, por si acaso, sí. La plataforma dispone de más doblajes además del castellano.

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