3 de diciembre de 2020, 22:26:37
Cine


Las 50 mejores películas de los años 60 (del 50 al 41)

Por Sergio Ariza Lázaro


Los años 60 en el cine también estuvieron sujetos a una revolución, como la música y el resto de las artes. El pop se infiltró en la gran pantalla y el viejo Hollywood dio sus últimos coletazos antes de que la generación de "los moteros tranquilos y los toros salvajes" tomara por asalto la Meca del Cine inspirados por la Nueva Ola francesa y el cine 'underground' de gente tan dispar como John Cassavettes o Roger Corman. Los aires de cambio también llegaron a los grandes maestros internacionales que fueron rompiendo todas las reglas conocidas con alguns de sus obras más libres y arriesgadas, con Fellini, Bergman, Buñuel o Kurosawa a la cabeza, por no hablar de un Stanley Kubrick que revolucionaria el medio completamente desde su exilio inglés. Del 40 al 31 / Del 30 al 21 / Del 20 al 11 / Del 10 al 1 (Vea también: Las mejores películas de los años 50).

50. Los ojos sin rostro (1960) Georges Franju



Una joven sufre un terrible accidente y queda desfigurada, su padre, un conocido cirujano, comienza a buscar chicas con bonitas caras para darle un nuevo rostro a su hija. El director francés Georges Franju cubre de tenebrosa poesía hasta dónde estamos dispuestos a llegar por nuestros seres queridos. Obsesiones, máscaras y cicatrices se mezclan en esta película de horror que pasó desapercibida en su momento pero que tuvo una fuerte influencia posterior en muchos cineastas, convirtiéndose en película de culto, con nuestro Jess Franco haciendo diferentes versiones sobre el tema y Pedro Almodóvar reconociendo que fue la inspiración principal para 'La Piel que Habito'. La escena con el bisturí es tan impactante como la que abre 'Un perro andaluz', con Buñuel cortando por lo sano un ojo. La primera de las tres películas de directores veteranos que aparecieron en 1960 sobre asesinos psicópatas y que, recuperando, la tradición del expresionismo iban a demostrarnos que los 60 iban a ser mucho más convulsos que los 50.

49. Uno, dos, tres (1961) Billy Wilder



Billy Wilder entrega la sátira definitiva, más allá de 'Teléfono Rojo', sobre la Guerra Fría, sobre el capitalismo y el comunismo, y lo hace con un ejecutivo de Coca-Cola de protagonista, en el Berlín justo antes de la construcción del Muro. La lucidez de los diálogos (muchos de ellos entregados a toda velocidad por un inconmesurable James Cagney) de Wilder y Diamond hablan por sí solos: "Atlanta es como Siberia pero con discriminación racial" / "Otto: ¡¡Nunca criaré a mi hijo como un capitalista!!. Scarlet: Cuando cumpla 18 años dejaremos que decida que quiere ser, si un capitalista o un comunista rico" / "Otto Ludwig Piffl: ¡¿Acaso todo el mundo está corrompido?! / Peripetchikoff: No conozco a todo el mundo...".

48. La batalla de Argel (1966) Gillo Pintecorvo



La cámara de Gillo Pontecorvo recrea con precisión fotográfica el terror de la ocupación francesa de Argelia, creando una película con estética de documental que hizo que tuviera que aparecer con una aclaración que decía que no se había utilizado ni una sola imagen de un documental auténtico. Una película que marcó a cineastas a lo largo y ancho del mundo, creando una estética totalmente nueva y que se vio agraciada por otra gran banda sonora de Ennio Morricone, una que encaja tan bien con las imágenes de Pontecorvo, como las que hizo para Sergio Leone.

47. Días de vino y rosas (1962) Blake Edwards



Blake Edwards hace un impagable relato sobre los destrozos del alcoholismo con unos Jack Lemmon y Lee Remick en éxtasis interpretativo. Una película desoladora y dolorosa, muy apartada del estilo con el que se hizo famoso su director. Posiblemente la película definitiva sobre el tema, incluso un poco por encima del 'Días sin huella' de Billy Wilder, con una maravillosa banda sonora a cargo de Henry Mancini.

46. Suspense (1961) Jack Clayton



Si 'Los Ojos Sin Rostro' fue la clara inspiración para 'Los Abrazos Rotos' de Almodóvar esta fue la película que llevó a Alejandro Amenábar a realizar 'Los Otros', aunque, nuevamente, me vuelvo a quedar con el modelo original. En este caso Clayton coge el texto de Henry James 'Otra Vuelta de tuerca' y lo convierte en la película definitiva sobre dos cosas que dan bastante miedo, mansiones encantadas y niños. Deborah Kerr está perfecta en el papel de institutriz y Clayton da una lección sobre lo que se ve y lo que no en su cámara.

45. Atraco a las tres (1962) José María Forqué



Una película hilarante en la se reúne el grupo de atracadores más adorables y perdedores a este lado de 'Rufufú', nada más y nada menos que José Luis López Vázquez, Cassen, Gracita Morales, Manuel Alexandre o Alfredo Landa soñando con escapar de las muchas miserias de la España de la época. López Vazquez es el protagonista absoluto con su inolvidable Galindo, inmortal autor de una frase para el recuerdo: "Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo".

44. El fotógrafo del pánico (1960) Michael Powell



Expresionismo en los 60, Michael Powell reflexiona sobre el cine como última consecuencia del voyeurismo, hablando de la cámara como vampiro, adelantándose varios años a Zulueta y su 'Arrebato'. En el mismo año que Hitchcock estrenaba con éxito 'Psicosis' el director de 'Las zapatillas rojas' tiraba por la borda su carrera con una película apasionada y excesiva, totalmente alejada de cualquier naturalismo o realismo. Un joven, traumatizado por los experimentos realizados por su científico padre, graba a varias mujeres con una cámara mientras las asesina, haciéndolas ver, mientras lo hace, su propio rostro reflejado en un espejo. Para hacerlo todo más 'freudiano', Powell interpreta al terrible y padre y su hijo de diez años al protagonista de niño. El cine como obsesión y enfermedad.

43. El guateque (1968) Blake Edwards



Más que una película, una colección de sketches a mayor gloria de Peter Sellers. Con un argumento irrisorio, un actor hindú acaba destrozando una producción hollywoodiense y es invitado por equivocación a la fiesta del todopoderoso productor, Sellers y Edwards entregan el Armagedón de la comedia con su sola presencia. A día de hoy sería imposible que un actor inglés con la cara pintada de betún fuera el encargado de dar vida al protagonista pero en 1968 no suponía ningún problema, además la película no se basa en clichés racistas sino que tiene en su protagonista al personaje más adorable de la misma, alguien capaz de que le explote la vejiga antes que desilusionar a la chica que le gusta o capaz de mirar con cara impasible cómo un rollo entero de papel higiénico se malgasta sin mover un músculo. Puntos extra para una de las introducciones más divertidas de todos los tiempos, sobre todo si no sabes que estás viendo una comedia…

42. El sabor del sake (1962) Yasujiro Ozu



El cine, por lo general, tiende a hablarnos de situaciones excepcionales, de cosas extraordinarias que nos ocurren cuando abandonamos la seguridad del hogar, en cambio, a Yasujiro Ozu lo que le interesaba era lo que ocurría dentro de esas paredes, en el día a día. Si cogemos esa famosa frase que dice que "la vida es eso que nos pasa mientras pensamos en otras cosas", entonces podríamos decir que, habitualmente, el cine intenta contarnos esas otras cosas, nuestros sueños, nuestras ambiciones, mientras que Ozu nos cuenta la vida en sí. Sus películas suelen tener pocos temas y 'El sabor del sake' no es sino una especie de 'remake' de otra gran película suya, 'Primavera tardía' de 1949. La película trata sobre un hombre que ve de cerca la vejez y se da cuenta de que tiene que dejar que su hija abandone el nido para que no se tenga que cuidar de él para siempre. Si Hollywood nos la contase tendríamos un final en el que ella encuentra el amor de su vida y se va a vivir a la casa de al lado, mientras que él encontraría también una pareja con la que compartir la vejez. Aquí no hay nada de eso, ella descubre que el hombre que le gusta ya está comprometido, aun así aceptará un matrimonio de compromiso y las últimas palabras que él murmurará serán: "Estoy solo". Pero Ozu logra con su estilo natural alejarse del melodrama, esta es una película profundamente conmovedora sin caer jamás en la sensiblería. Los personajes aceptan los compromisos que hay que hacer en la vida, los pequeños dramas, sin dejar de tener un cierto aire de dignidad.

41. La leyenda del indomable (1967) Stuart Rosenberg



Paul Newman se exhibe, derrochando carisma, en una película con un gran guión que reflejaba el signo de los tiempos. En un momento en el que la Guerra de Vietnam comenzaba a copar titulares y la contracultura comenzaba a salir del 'underground', el guión de la película era una oda a rebelarse contra un sistema injusto. Luke Jackson es un rebelde sin causa, alguien al que pueden encarcelar pero al que no pueden privar de su espíritu libre. Durante la película se hacen varias comparaciones entre él y Jesús, haciendo del gran George Kennedy el más simpático de sus discípulos.

Diariocrítico.com.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.diariocritico.com