28 de noviembre de 2020, 18:13:25
Cine


Las 50 mejores películas de los años 60 (del 20 al 11)

Por Sergio Ariza Lázaro


Los años 60 en el cine también estuvieron sujetos a una revolución, como la música y el resto de las artes. El pop se infiltró en la gran pantalla y el viejo Hollywood dio sus últimos coletazos antes de que la generación de "los moteros tranquilos y los toros salvajes" tomara por asalto la Meca del Cine inspirados por la Nueva Ola francesa y el cine 'underground' de gente tan dispar como John Cassavettes o Roger Corman.

Los aires de cambio también llegaron a los grandes maestros internacionales que fueron rompiendo todas las reglas conocidas con alguns de sus obras más libres y arriesgadas, con Fellini, Bergman, Buñuel o Kurosawa a la cabeza, por no hablar de un Stanley Kubrick que revolucionaria el medio completamente desde su exilio inglés. Del 50 al 41 / Del 40 al 31 / Del 30 al 21 / Del 10 al 1 (Vea también: Las mejores películas de los años 50).

20. El desprecio (1963) Jean-Luc Godard



Godard entrega su película más clásica y formal, a la vez que la más personal, Michel Piccoli da vida a un guionista con muchas similitudes con el 'enfant terrible' de la Nueva Ola y Brigitte Bardot encarna a su mujer, un personaje parecido a la verdadera pareja de Godard en aquel momento, Anna Karina, llegándose a poner una peluca morena en un momento para resaltar el parecido. Mientras el director de 'Al final de la escapada' reflexiona sobre cine, arte, compromiso, traición y amor, en una película que gira sobre el amor de su vida, el cine.

19. Campanadas a medianoche (1965) Orson Welles



Olvídense de Laurnce Olivier o Kenneth Branagh, los dos directores que mejor han sabido llevar las obras de William Shakespeare a la gran pantalla han sido Akira Kurosawa y Orson Welles. Y puede que el segundo consiguiera la mejor adaptación de los dos con esta magistral 'Campanadas a medianoche', una obra centrada en el personaje de John Falstaff y su relación con el príncipe Hal, futuro Enrique V, que coge prestado de varias obras del bardo inglés. 'Enrique IV', 'Ricardo II', 'Enrique V' y 'Las alegres comadres de Windsor'. La amistad casi paterno-filial entre los dos es el corazón de esta película que para el propio Welles giraba sobre "la traición de la amistad". Algo casi sagrado para el director de 'Ciudadano Kane' autor de esa maravillosa frase en la que decía: "Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Únicamente a través del amor y la amistad podemos crear la ilusión momentánea de que no estamos solos"

18. Plácido (1961) Luis García Berlanga



'Plácido' supone la primera colaboración entre Luis García Berlanga y Rafael Azcona, sencillamente, la pareja más importante de la historia del cine español. Los dos cráneos más privilegiados de nuestro cine apuntan con su negro sentido del humor a la forzada caridad cristiana urdida por el régimen franquista, bajo el ridículo lema de "ponga un pobre a su mesa", y expone la hipocresía burguesa, tratando de limpiar sus conciencias por una noche al año. Las dificultades del pobre Plácido para poder pagar la letra de su motocarro en Nochebuena son un retrato devastador de la España de la época. Cassen, increiblemente en su primer papel en la pantalla grande, como Plácido Alonso y José Luis López Vázquez como Gabino Quintanilla están inconmesurables pero, como suele ser habitual en el cine de Berlanga, todo el reparto coral sobresale.

17. Lawrence de Arabia (1962) David Lean



David Lean inspiró a toda una nueva generación de cineastas para ponerse detrás de la cámara, Steven Spielberg y George Lucas entre ellos, filmando las aventuras del poliédrico personaje T.E. Lawrence. Esta es una de las películas más grandes y hermosas de la historia del cine, y Lean supo sacar todo el partido de ello, sobre un lienzo enorme, siendo comparable a las novelas de Tolstói, aunque centrándose en dos personajes, el propio Lawrence, interpretado con enorme fuerza por Peter O'Toole, y el desierto, el escenario mítico de la película, como nos muestra el director en su presentación, cuando pasa abruptamente de la cerilla encendida por Lawrence al ardiente sol de las dunas. Una película hecha para verse en la pantalla más grande posible.

16. Viridiana (1961) Luis Buñuel



Buñuel vuelve a España, en medio del franquismo, y entrega su película más libre e irreverente en la cara del régimen. Los censores no parecieron entender nada de la película y lo único que le dijeron al director que la película no podía terminar con Viridiana llamando, y entrando, en la habitación de su primo, así que el director aragonés lo cambió por la partida de tute más escandalosa de la historia, una que conducía a un 'ménage à trois' ("No me lo va a creer, pero la primera vez que la vi me dije: "Mi prima Viridiana terminará por jugar al tute conmigo""). Buñuel vuelve a ser implacable con la beatería, el fetichismo, la falsa caridad y el cinismo. Por supuesto, una vez estrenada en Cannes, donde se alzó con la Palma de Oro, la película fue prohibida en su país y no se pudo ver hasta 1977.

15. Matar a un ruiseñor (1962) Robert Mulligan



'Matar a un ruiseñor' es más que una película, es una lección de vida, una conmovedora película (pero sin sensiblería) que nos dice que no hay acto más heroico que hacer lo correcto, a pesar de saber que no hay posibilidades de ganar. La lección que Atticus Finch (maravilloso Gregory Peck) les enseña a sus hijos (y con ellos a todos nosotros) es absolutamente fundamental para los tiempos que corren.

14. Pierrot el loco (1965) Jean-Luc Godard



La película que mejor resume la primera etapa de Jean-Luc Godard, la más divertida y refrescante, antes de comenzar a hacer manifiestos y olvidarse de su parte más entretenida. En cierta manera 'Pierrot el loco' es la versión 2.0 de 'Al final de la escapada', la versión tecnicolor, pop y surrealista, con conversaciones con Fuller, peleas de mentira, interpelaciones al espectador y ese maravilloso musical que es 'Ma ligne de chance'. Jean Paul Belmondo y Anna Karina forman una de las parejas más seductoras y cautivadoras de la historia, y desprenden tanta vitalidad como un par de niños jugando a policías y ladrones.

13. Grupo salvaje (1969) Sam Peckinpah



A Sam Peckinpah se le tiene por el poeta de la violencia pero es mucho más que eso, cogió a un género moribundo y lo actualizó a los nuevos tiempos, en plena época de Vietnam, y Nixon en la Casa Blanca, el western no podía seguir siendo el de John Ford y John Wayne, sino un género mucho más crepuscular y cínico. 'Grupo salvaje' es la gran obra maestra de su carrera, una película en la que la distinción clásica entre buenos y malos queda difuminada, con forajidos y 'sheriffs' afrontando un mundo que se acaba: "tenemos que comenzar a pensar más allá de las pistolas. Ésos días están llegando a su fin". El director se rodea de un puñado de veteranos como William Holden, Robert Ryan, Ernest Borgnine, Ben Johnson o Warren Oates, que refuerzan el carácter crepuscular de esta magnífica obra.

12. Hasta que llegó su hora (1968) Sergio Leone



Si Sergio Leone fue conocido como el popularizador del 'Spaghetti Western', con 'Hasta que llegó su hora' creó la Ópera Western, una película en la que cada personaje principal tenía su propio tema musical, a cargo del fundamental Ennio Morricone. Visualmente también tiende hacia la grandiosidad operística, mezclando una historia de venganza con la Historia del fin del Oeste. Leone nos cuenta la historia del Oeste (la película se llama 'Érase una vez en el Oeste' en su versión original) con todos sus clichés dados la vuelta, está la construcción del ferrocarril, el hombre sin nombre en busca de venganza, la construcción de un pueblo, las minas de oro, la prostituta intentando buscar una vida respetable, la banda de bandidos y un malo malísimo, al que daba vida el bueno oficial de la historia del cine, Henry Fonda. Cine en su estado más puro, podrías ver esta película quitando todas las líneas de diálogo, dejando solo imagen y música, y se entendería igual.

11. El hombre que mató a Liberty Valance (1962) John Ford

Pero para que Leone o Peckinpah pudieran innovar con el género más cinematográfico, su arquitecto principal tenía que hacer una película como 'El hombre que mató a Liberty Valance', la película con la que John Ford nos enseñó lo que pasaba realmente en el Oeste, en el que los duelos no siempre los ganaba el héroe, ni eran del todo limpios, pero al final "cuando la leyenda se convierte en realidad, imprimimos la leyenda". Esta película nos muestra la realidad, de la manera más poética posible, eso sí, para terminar convertida en leyenda fílmica.

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