6 de marzo de 2021, 0:50:03
Opinión


La Gratitud, un súper poder

Por Esther Ruiz Moya


Diciembre sigue avanzando y nos quedan 28 días para estrenar calendario y según dicen los expertos y la RAE cambiar de década. Porque resulta que este año estábamos todavía en la segunda década. Este era uno de esos maravillosos y estériles debates que teníamos antes de que la pandemia viniera a monopolizar nuestras vidas. Así que en 2021, estrenamos año y década ¡ojalá y sea prodigiosa!

Ayer viví un día de esos que son bonitos, de esos que te sorprenden y te hacen sonreír, de esos que dan sentido a las cosas que haces, de esos que me hacen pensar. De esos que agradeces. Ayer conocí a una persona que me conocía y que para mi era desconocida. Esto puede ser normal, pero lo extraordinario es que me conoció en el confinamiento, fui su compañía en esos días sin yo saberlo, emocionándose con mi columna diaria. Sintiendo mis emociones como propias, esos sentimientos que yo escribía desde las entrañas y que llegaron a las suyas. Y les aseguro que es una sensación maravillosamente gratificante.

Y esto es lo que me hace pensar en uno de los valores que debería ser el valor de todos los valores, la gratitud. Creo que la gratitud nos hace más felices porque es reconocer las cosas buenas de nuestra vida. Estamos tan preocupados en quejarnos, en compadecernos, en compararnos, en fijarnos en lo que no tenemos, que vivimos rodeados de ingratitud. No todo el mundo sabe agradecer. Somos ingratos porque creemos que merecemos todo, que tenemos derecho a todo, personal y profesionalmente. Somos incapaces de renunciar a los egos, sin caer en la cuenta de que somos seres incompletos y que por eso necesitamos de los otros. ¡Hay tantas cosas gratificantes que merecen ser agradecidas!

La gratitud no es sólo una cuestión de educación -que también la estamos perdiendo- no es sólo dar las gracias, es mucho más, es algo del espíritu, es sentirte agradecido.

Y otra de las cosas en las que me ha hecho pensar ha sido en la importancia de admirar. No sé si es por este momento que vivimos en el que nos faltan referentes o por la mediocridad que nos rodea o por esos egos superlativos que todos conocemos, pero creo que somos incapaces de admirar. Estamos tan acostumbrados a quitar méritos que nuestra máxima preocupación es apagar la luz de quien brilla, en lugar de preguntarnos qué hace para brillar o cómo habrá llegado a brillar así. La admiración es una maravillosa forma de energía que nos empuja a superarnos, es comprobar que eres valioso para otro. Hablar con admiración, leer con admiración, sentir admiración, demostrar admiración... Admirar y ser admirados, sin duda, también nos hace más felices.

Por eso hoy necesitaba hacer esta reflexión, porque me siento tremendamente afortunada y llena de una profunda gratitud.

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